CON LOS HIJOS

Atención padres: a los niños se los educa día a día

La transmisión de valores en la vida cotidiana y ayudarlos a conocer, nombrar y gestionar distintos sentimientos y emociones es una tarea que los padres no pueden tercerizar

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El otro día estaba en la fila del supermercado y vi cómo un niño de aproximadamente 4 años tomó un tomate cherry, se lo escondió en su ropa y luego, como gracia, se lo mostró a su abuela. Inmediatamente, en un tono firme, ella le dijo que lo devuelva. Le explicó que no se puede tomar cosas sin pedir permiso y que eso se compra, que sale dinero.

El niño lo devolvió rápidamente y lo más importante es que entendió que no puede tomar objetos a la venta y que las acciones negativas pueden repararse, en este caso con la devolución del objeto sustraído.

La fila era larga y parece que los tomates cherries eran muy tentadores porque otro niño repitió la conducta: tomó y escondió uno en su bolsillo. El pequeño, de aproximadamente la misma edad que el anterior, le mostró a su joven madre lo que había tomado sin autorización. Ante esto ella respondió con indiferencia como si nada hubiera sucedido.

Entonces el niño alzó su voz y gritó “lo agarré, lo agarré” y la madre se sonrió. El niño no solo no lo devolvió al cajón, sino que perdió la oportunidad de aprender qué es el permiso, la propiedad del otro, qué es una conducta socialmente aceptada, cuáles son los conceptos que influyen en la convivencia en sociedad.

No sabemos qué puede ocurrir en el desarrollo de este pequeño a lo largo de su vida, pero sí que su madre perdió una valiosa ocasión para educarlo y mostrarle qué es una conducta aceptable y la diferencia con una inaceptable y que puede traer consecuencias negativas.

La educación emocional es tarea de los padres. Esta se desarrolla en la vida diaria, en la práctica, transmitiendo valores, mostrando cómo se actúa y cómo se repara cuando el hijo no se comporta correctamente según las normas de convivencia.

Los padres tienen dos grandes grupos de funciones a cumplir con sus hijos. El primer grupo es denominado instrumentales: ser choferes de sus hijos, comprarles ropa, oficiar de acompañantes, llevarlos a doctores, psicomotricistas, dentistas, cocineros, preparales comida, etcétera. Estas tareas son bien definidas y los padres las cumplen sin cuestionarlas.

En cambio, el segundo grupo que llamamos funciones educativas no son tan claras para muchos. Las mismas están relacionadas con la transmisión de valores en la vida cotidiana y ayudarlos a conocer, nombrar y gestionar distintos sentimientos y emociones. Las funciones educativas no se pueden terciarizar, ni delegar, son patrimonio de los padres, si bien otros seres cercanos como abuelos pueden cumplirlas.

Para cumplir las funciones educativas los padres tienen que estar muy atentos a sus hijos y guiarlos en sus comportamientos diarios. Son los progenitores que tienen que explicar cuál es una conducta aceptable a diferencia de una incorrecta.

Conocé a nuestra columnista
Fanny Berger
Fanny Berger

Es psicóloga gestáltica. Podés contactarla a través de su web o página de facebook o por el teléfono 099 289 282.

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