Entrevista

De zapatería a referente en ortopedia, la empresa familiar que cambió en 61 años

Marcelo García, director de Bergantiños, dirige junto a su hermano Fernando la empresa que creó su padre José María 

Marcelo García, director de Bergantiños
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En 1959, el español José María García creó la zapatería Bergantiños. Con los años mutó el modelo de negocio y se transformó en una empresa especialista en ortopedia. Hoy sus hijos Marcelo García y Fernando lideran la empresa familiar que referente en esta materia. Ambos hermanos aprendieron la especialidad en el exterior porque en Uruguay no existe la carrera.

Marcelo (47 años) asegura que si bien el toque artesanal humano aún es necesario en el rubro, la tecnología avanzó mucho, abarató costos, mejoró productos y sobre todo la calidad de vida de las personas.

Asimismo, alerta que, a los casos de siempre en ortopedia, ve un aumento de clientes víctimas de accidentes de motos, principalmente los delivery. Marcelo nació en Montevideo, está casado, tiene dos hijos y su hobby son los autos clásicos.

Marcelo García, director de Bergantiños
Marcelo García. Dirige la empresa familiar junto a su hermano Fernando. (Foto: Francisco Flores)

Su padre, José García, creó la empresa en 1959 y ahora con su hermano Fernando están al frente, ¿cómo fue la evolución desde la zapatería a la empresa de ortopedia y órtesis?
En la familia de mi padre eran 10 hermanos. Uno de ellos, Antonio, ya estaba radicado en Uruguay cuando mi padre llegó de Galicia en 1957 con una carta de recomendación para trabajar en el campo. Pero, en vez de eso, se puso a trabajar en un taller de composturas de zapatos en el local lindero al actual. Enfrente vivía la secretaria del reconocido doctor (Ricardo) Caritát, grado 5 de la cátedra de ortopedia y traumatología, que trabajó en la época de la polio en Uruguay, que sobre fines de los 40 hasta inicios de los 60 afectó con parálisis a unos 5.000 niños. Sobre fines de los 50, el hijo de la secretaria se enfermó de polio. Esta enfermedad tiene como efecto la deformación de los pies de los niños y, como su zapatero no le hacía más zapatos recurrió «al galleguito del barrio», mi padre. Mi padre le aclaró que no era ortopedista y que lo que podía hacer era copiarle los zapatos. Se los hizo y a los días ella regresó para decirle que el doctor Caritát quería conocerlo en el hospital. No fue. Días después, llegó el doctor al taller y le ofreció enseñarle el oficio de ortopedista. Así fue que aprendió esa profesión, sumó ese negocio trabajando con el doctor y parte de esos 5.000 niños. En 1963 logró tener tres empleados, en 1972 se mudó para 18 de Julio y Joaquín Requena, tenía más de 100 personas, una fábrica en línea de calzado y exportaba zapatos. Trabajó en la empresa hasta hace unos ocho años, que comenzó a dedicarse más al campo, aunque está todo el día en la vuelta.

Marcelo García, director de Bergantiños
Marcelo García, director de Bergantiños
"Cuando ves un niño al que le amputaron ambas piernas que por un aparato nuestro vuelve a caminar nos sentimos felices".

¿Cuál fue el momento bisagra en que dejó la zapatería?
En la década de 1980, luego del quiebre de la «tablita». Ahí nos volcamos más al rubro ortopedia, dejamos de tener «clientes» para tener «pacientes». Hasta ahí el 80% del negocio era la venta de calzado y el 20% era todo lo relacionado a ortopedia. Ese cambio hizo que necesitáramos un lugar donde se pudiera estacionar, porque en aquella época 18 de Julio era el paseo de la ciudad y era casi imposible estacionar. Entonces, se consiguió un local al lado de este con salida a la calle Joaquín de Salterain, nos mudamos y nunca más nos fuimos de acá. Pero hasta inicios de la década de 1990 no hacíamos a la parte de amputados, solo algo de rehabilitación. Fue recién después de los 90 que comenzamos a trabajar en el mundo de las prótesis (elemento para un faltante de un miembro) y órtesis (equipo de rehabilitación). Este nuevo paso lo dimos cuando comenzamos a trabajar definitivamente con mi hermano en la empresa, por el año 1993 y luego de viajar mucho. Hoy el 80% es ortopedia (prótesis y órtesis plantares) y el 20% calzado, pero relacionado a esto. Hacemos la parte de calzado a medida y calzado ortopédico, órtesis, prótesis, corset, porque hacemos rehabilitación de columna y también importamos productos para otras empresas de ciertos equipamientos ortopédicos. En 2005 dimos otro giro, que fue apostar fuerte a la tecnología e innovación. Hoy somos 30 personas trabajando.

Marcelo García, director de Bergantiños
García. Asegura que la tecnología avanzó mucho, pero aún el trabajo artesanal es clave. (Foto: Francisco Flores)

¿Cómo impactó en el negocio?
Antes, para hacer un buen protesista tenías que ser un buen artesano, hoy tenés que aplicar una fuerte cuota de electrónica, porque estamos en la tecnología biónica. Antes las piernas se hacían de madera, hoy en fibra de carbono y con componentes electrónicos. Se avanzó en la experiencia del paciente. Las prótesis hoy son hidráulicas, electrónicas, se enlentecen o aceleran a medida que la persona enlentece o acelera la marcha, permiten subir escaleras con mayor seguridad, incluso con percepción logran transmitir sensaciones. Hoy se maneja todo con software y, por ejemplo, si falla una rodilla se la conecta con un cable a la computadora, la información se envía directamente a la fábrica, que envía la respuesta en forma inmediata.

¿La evolución de la tecnología influye en los costos de los productos?
Sí, a la baja. Antes una pierna ortopédica superaba los US$ 10.000, hoy vale la mitad de esto y esta relación se da en casi todos los productos.

Marcelo García, director de Bergantiños

"En 1972 se mudó para 18 de Julio y Joaquín Requena, tenía más de 100 personas, una fábrica en línea de calzado y exportaba zapatos".

¿Cuánto influye hoy el trabajo artesanal en este rubro?
Un 70% depende de la tecnología, pero el trabajo del artesano aún es importante. La tecnología brinda exactitud y el humano es quien finalmente confecciona el producto, porque requiere ajustes. Lo último que incorporamos fue el sistema de software y hardware del estudio de pisada; es la tercera vez que lo cambiamos. En 1996 trajimos el mismo equipo que usaba el Barcelona en ese momento. En 2005 se trajo otro equipo y en 2016 volvimos a renovarlo con uno que hace todo automáticamente y el artesano da los últimos detalles. De todas formas, en casos graves el 80% del éxito de todo lo que hacemos depende de los pacientes.

¿Cómo llegan los clientes?
El 90% de nuestro trabajo es bajo receta médica, ya sea de traumatólogos, fisiatras o equipo rehabilitador, porque trabajamos muy estrechamente con los médicos, asesoramos, hablamos sobre cada caso si es necesario. Se puede hacer un tratamiento en forma particular, pero tratamos de respetar la prescripción médica, porque si llega alguien con un dolor puede que no sea nada pero a veces un dolor de pie está originado en la columna y eso lo determina mejor un médico. Cosas sencillas como un juanete, sí, pero algo más complicado, no. Trabajamos mucho con pie diabético también.

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Fábrica. La empresa ocupa el mismo lugar desde la década de 1970. (Foto: Francisco Flores)

¿Cómo se compone el público de la empresa?
Un 40% de los pacientes son niños, porque estamos muy vinculados con el sector de ortopedia pediátrica del Pereira Rossell y el BPS. El resto es 35% personas mayores por calzado ortopédico y 25% en equipamiento de órtesis y prótesis también de adultos. Trabajamos mucho con el sector público. Algo muy positivo que tiene Uruguay es que las personas nunca quedan «tiradas» cuando tienen una problemática y necesitan una prótesis o una órtesis. Por ejemplo, los niños siempre están cubiertos, ya sea por el Pereira Rossell o el BPS. Entre los adultos, si la persona trabaja, el subsidio por enfermedad cubre los costos, o si está trabajando y tiene un accidente, el Banco de Seguros paga el equipamiento de por vida. Existe una franja mínima de personas que no tienen ese acceso, pocos países del mundo tienen este modelo. Este es un rubro que nos da muchas satisfacciones. Cuando ves un niño al que le amputaron ambas piernas que por un aparato nuestro vuelve a caminar nos sentimos felices. Hay uno de nuestros pacientes que perdió ambas piernas y los dedos de las dos manos, excepto los pulgares, que tenía como meta comenzar a hacer jiu-jitsu. No solo se recuperó, sino que representó a Uruguay en el Mundial Sambo en Sochi (Rusia) en 2017.

¿Cómo es la facturación de la empresa en los últimos años?
Venía creciendo entre un 5% y un 10% anual hasta este año, que por la pandemia al inicio se estancó, porque se cerraron las policlínicas y los pacientes no iban al médico. Durante esos primeros días de marzo me asusté mucho, pensé que cerraríamos, pero lentamente empezó a levantar. Al final, la empresa nunca tuvo un parate total, en mayo comenzó a levantar y ahora estamos bien, con un 30% debajo del mismo mes del año pasado pero creciendo y ya retornaron todos a trabajar luego de que algunos pasaran al régimen de seguro de paro parcial. Lo que yo no quería era perder el capital humano, porque es muy difícil conseguirlo después.

Marcelo García, director de Bergantiños
García. Advierte sobre la cantidad de accidentes de tránsido de motos conducidas por delivery. (Foto: Francisco Flores)

¿Cómo es conseguir especialistas del rubro?
Para estudiar ortopedia hay que ir al exterior, no tenés otra. Con mi hermano Fernando hicimos cursos en Francia, EE.UU. y España y obtuvimos la tecnicatura en órtesis y prótesis en Colombia a través de la Universidad de El Salvador. Fue en ese país porque por las minas antipersonas hay mucha gente que resulta herida y necesita este servicio. Nos llevó unos tres años y medio conseguir la tecnicatura. En Uruguay hay excelentes artesanos que se dedican a la ortopedia, pero a nivel universitario lo más cercano es Argentina y Brasil.

¿En Uruguay hay consciencia de cuidarse e invertir en buenos elementos?
El uruguayo se interesa, va al médico e invierte si es necesario. Incide que en los últimos años hay más concientización, sobre todo en el área deportiva. Se practica más actividad física que hace 10 años, en bicicleta, en grupos, pero además las personas se están cuidando más. Esto repercute en nuestro negocio en un aumento de venta de plantares y rodilleras. En esa parte del negocio crecimos más de un 100% en los últimos 10 años.

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«Un 95% de accidentes que atendemos son delivery»
La de órtesis y prótesis. En Uruguay el 80% de los amputados es por lesiones vasculares o diabéticos y este último hoy se cuida más. Además, en los sanatorios existen las policlínicas de pie diabético, donde estos pacientes se controlan y si hay lesión los derivan con nosotros. Eso antes no existía, antes un diabético no se cuidaba tanto. El resto (del crecimiento) es por traumáticos, o sea, accidentes. Crece sobre todo por accidentes de motos, principalmente en delivery. Lo vemos todos los días: el 95% de los accidentes que atendemos son de delivery. Y no solo creció la cantidad, sino también la gravedad de las lesiones. Otro fenómeno que estamos viendo es en los deportistas, que luego de cuatro meses parados volvieron a hacer deporte. Aparecen dolores que antes no tenían porque la pausa hizo que perdieran valores musculares y eso repercute en las articulaciones. Lo vemos hasta en pacientes que vienen a repetir plantares. Creo que del punto de vista de la salud, los efectos de la pandemia se van a pagar en el mundo.
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