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Warren Buffett sale a la carga otra vez contra los banqueros de inversión

El multimillonario aprovechó la carta anual de Berkshire Hathaway para pasar factura. "Como se les paga por acción, exhortan a los compradores a pagar sobre el precio de mercado", lanzó.

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Buffett. Es popular entre masas porque propuso elevar impuestos a los ricos. Foto: Archivo El País.

«Los que mueven el dinero salen caros». Así fue la más reciente andanada de Warren E. Buffett contra Wall Street, contenida en su carta anual a los accionistas. Buffett siempre se ha burlado de la industria financiera, pero la carta de este año, salpicada con referencias a banqueros, abogados y consultores a quienes llama «un montón de bocas con gustos caros», pareció amplificar la belicosidad.

Buffett aprovechó su carta anual no solo para hablar del rendimiento de su fondo, Berkshire Hathaway, sino también para advertir a sus fieles seguidores sobre los «residentes de Wall Street» que «siempre están dispuestos a suspender la incredulidad cuando se usan maniobras dudosas para manufacturar crecientes ganancias por acción, particularmente si esas acrobacias producen fusiones y generan enormes comisiones para los banqueros de inversión».

En su carta, Buffett sostiene: «Los banqueros de inversión, como se les paga por acción, continuamente exhortan a los compradores a pagar 20% a 50% más sobre el precio de mercado por empresas cotizadas en bolsa. Los banqueros le dicen al comprador que esa prima está justificada por el ‘valor de control’ y por las cosas tan maravillosas que van a suceder una vez que el director general de la empresas compradora se haga cargo».

Y señala que, «unos cuantos años después, los banqueros –de rostro impávido– se aparecen de nuevo y con la misma seriedad instan a desprenderse de la adquisición anterior a fin de ‘destrabar el valor para los accionistas’. Esa separación, por supuesto, despoja a la compañía propietaria de su supuesto ‘valor de control’ sin ningún pago de compensación».

Hay muchos ejemplos de ese fenómeno de construir para luego destruir, recientemente ilustrado por Hewlett-Packard, que creció a base de fusiones y que ahora planea una serie de divisiones.

A algunos sí recurre.

Pero así como suele señalar las debilidades de la industria financiera, Buffett también alaba las virtudes personales de algunos de los nombres más importantes de la banca de inversión. Berkshire tiene intereses en Goldman Sachs y Buffett ha dicho públicamente que posee acciones de JPMorgan Chase en su propia cuenta.

Si bien Buffett generalmente no recurre a los bancos de inversión como asesores, sí lo ha hecho en ciertas circunstancias, en especial Goldman, y ha pagado cuotas a los bancos, como comprador de compañías que, a fin de cuentas, tiene que pagarles a los asesores de la empresa adquirida.

Es fama que Byron Trott, ex banquero de Goldman, fue el favorito de Buffett, «un raro banquero de inversión que se ponía en los zapatos de sus clientes». Trott le llevó muchos negocios a Buffett, aunque a veces a través de un vendedor controlado por la familia. Buffett también ha pagado enormes cuotas de préstamo a empresas como JPMorgan y Wells Fargo, por ejemplo, que juntas le prestaron US$ 8.000 millones para comprar Burling- ton Northern Santa Fe Corporation.

Títulos en vidriera

Buffett también tuvo en su carta palabras duras para los títulos privados. «‘Título’ es una grosería para muchos compradores de títulos privados; lo que a ellos les gusta es la deuda», escribió en la carta. «Y como actualmente la deuda es tan barata, esos compradores frecuentemente pueden pagar muchos dólares. Después, revenden el negocio, muchas veces a otro comprador apalancado. En efecto, el negocio se vuelve una pieza de mercancía».

Si bien muchas empresas de títulos privados han buscado por mucho tiempo «capital permanente» para parecerse un poco más a Berkshire, Buffett se ha esforzado por diferenciar su estrategia de la del resto. Alguna vez él explicó la diferencia entre los títulos privados y él mismo: «Si usted le vende algo a Berkshire, nosotros lo vamos a poner en el museo Metropolitano; va a tener una ala completa para él solo; va a estar ahí para siempre. O se lo puede vender al operador de una tienda porno. Él lo va a exhibir en la ventana y algún otro tipo de gabardina va a llegar a comprarlo».

Buffett, que desdeña la subasta de activos y ha dicho que siempre prefiere que las compañías se dirijan directamente a él, quizá esté tratando de echar los cimientos de su próximo negocio. THE NEW YORK TIMES

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