AFTER WORK

El "vero" helado artesanal italiano

Las delicias de Chéntola incluyen sabores clásico y otros súper originales que van desde frutas atípicas, especias y pronto habrá gustos inspirados en tragos 

A los exquisitos e innovadores helados, se suman propuestas como café, paletas y batidos
A los exquisitos e innovadores helados, se suman propuestas como café, paletas y batidos

Probar un helado y transportarse a la costa Amalfitana, pero sin salir de Montevideo. Eso logran las delicias de Chéntola, porque sus helados representan a la perfección las creaciones italianas.

Antonio Ciccariello y Daniel Peña se asociaron para crear un helado gourmet, de «alta calidad», que al principio comercializaban solo en restaurantes.

La aceptación de las delicias que elaboraba Ciccariello, un maestro heladero de larga trayectoria, no tardó en conquistar los paladares locales. La dupla se animó a comercializar algunos de sus sabores al público.

«Teníamos la planta elaboradora y los clientes iban hasta allí a buscar sus helados y los comían en el cordón de la vereda», contó Peña. Colocaron un par de mesas y luego se animaron a abrir un local en el Prado (Asencio 1097). Salieron de su zona de influencia y se instalaron en la esquina de 21 de Setiembre y bulevar Artigas.

Al inicio sus ventas dependían mucho del movimiento del Parque Rodó infantil, pero este año, consolidaron su clientela y sobrevivieron al invierno (y a la peor parte de la pandemia) sin cerrar sus puertas.

Animarse a creaciones distintas, «que no hacían los demás», fue clave, así como la experiencia de Ciccariello, que ostenta el título de Campeón Sudamericano de helados artesanales.

Hoy la casa cuenta con 42 sabores de helados. Los clásicos como chocolate (de varios tipos), dulce de leche, sambayón o frutilla no faltan en sus heladeras. Sí conviven con otros como arazá, ananá y albahaca y mandarina.

El calor de la estación traerá novedades a la carta de sabores y se sumarán algunos inspirados en tragos: mojito, caipirinha y pomelo con campari.
A los helados se suman otras propuestas como cafés, paletas o batidos. Para descubrir cada sabor basta acercarse al mostrador porque las catas no molestan a quienes atienden.

Los precios varían desde $ 80 (una bola), pasando por cucuruchos de uno ($ 130) o dos sabores ($ 160) a presentaciones familiares de dos litros.

horario

¿Dónde probarlos?

Chéntola abre de martes a domingo de 14 a 0 horas en Parque Rodó y de 12 a medianoche en su local del Prado.

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