Marketing deportivo

El VAR y el management

El mundial que dejó desde el "meme" de Naymar hasta el triunfo de Nike sobre Adidas en presencia de equipos que llegaron a las etapas finales o el de Panini con las figuritas del álbum del mundial

Var. Una de las novedades de las que más se habló en el mundial de Rusia. (AFP)
Var. Una de las novedades de las que más se habló en el mundial de Rusia. (AFP)

Se usó hasta en la final y vino para quedarse en el fútbol. Gracias a el VAR, desde Rusia 2018 se dejará de discutir, como ya no se pone en tela de juicio el TMO en el rugby ni el Ojo de Halcón en el tenis. Por eso, vale utilizar esa misma tecnología de la "repe" para poner en valor cosas que pasaron inadvertidas por el típico «fragor de la lucha» mundialista.

El VAR mostró el Mundial del big data. La publicidad tradicional sucumbió ante el avance de las redes sociales, y "memes" como los de Neymar o el Negro de Whatsapp le ganaron por goleada a los creativos más brillantes.

El VAR muestra además que fue el Mundial de los japoneses limpiando lo que ensuciaron y generando imitación, y también fue el del empoderamiento de la mujer, representado por Croacia, con Iva Olivari como manager del seleccionado, y su presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic como una hincha más.

El VAR refleja que fue el Mundial de Nike. Tres de los cuatro equipos que llegaron al séptimo partido «fumaron en pipa» (incluidos los dos finalistas), y también el de Panini, pues los padres volvieron a ser chicos, y hasta cambiaron figuritas en la oficina.

El VAR le refresca a los europeos que el 78,3% de los jugadores franceses y el 47,8% de los ingleses y belgas están allí gracias a la inmigración de la que muchos reniegan.

El VAR mostró el espíritu de nación que se vio en Panamá gritando su primer gol en un Mundial, aunque fuera el 1 a 6. Y algo similar se vio en Colombia, donde Coca Cola salió con un mensaje diciendo «la selección que unió a un país», o en Uruguay, que recibió como héroes a sus jugadores en una fría madrugada en el Aeropuerto de Carrasco.

El VAR confirmó que fue el Mundial de los DT: los entrenadores exitosos peinan pocas canas. La excepción a la regla fue Oscar Tabárez, quien mostró en la cancha que tiene «el privilegio de la edad». Qué se puede decir del Maestro que ya no se dijo. La mejor imagen es Luis Suárez entrando al estadio a jugar con Francia con traje y mate, o Griezman no gritando uno de los goles más importantes de su carrera. Tabárez lo hizo.

Como todo, en los DT la moneda tiene dos caras. Por un lado, la despedida de Julen Lopetegui por parte del presidente de la Federación Española, Luis Rubiales, por culpa del ¿español? Florentino Pérez. Le siguió el culebrón de Sampaoli, el argentino que ya no está, y al que le armaron el equipo los jugadores en los últimos partidos. Pero también fue el Mundial del inglés Gareth Southgate, que provocó que hubiera más publicidad de los sponsors de la selección que los de FIFA.

El VAR demostró que fue el Mundial de los DT valientes. El francés Deschamps tuvo la fortaleza de dejar a Karim Benzema en su casa.

La soberbia es, según las escrituras, el peor de los pecados capitales. Si lo sabrá Nikola Kalinic, delantero croata del AC Milan que fue expulsado de su selección luego de que su equipo le ganara a Nigeria 2-0. El DT Zlatko Dalic lo separó luego de que éste se negara a ingresar al campo faltando cinco minutos para terminar el encuentro para reemplazar a Mario Mandzukic. Alguien debería avisarle a Kalinic, quien vio la final por TV, que hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida. Eso también se ve en el VAR.

*Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

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