POR GASTÓN PÉRGOLA | gpergola@elpais.com.uy
Mucho se habla de la industria audiovisual y su crecimiento ¿Qué es lo que realmente crece y qué potencial de dar el salto existe hoy?
El negocio en Uruguay está en la publicidad. Lo que más crece es todo lo que puede ir para afuera. ¿Por qué? Porque tenemos un mercado de consumo muy chico que no nos permite seguir creciendo a nivel local. Si bien últimamente se viene desarrollando un crecimiento importante en la parte de servicios de producción para largometrajes, quien brinda la posibilidad de ir para afuera lo más rápido posible es la publicidad. Básicamente creo que el salto está por el lado de los servicios de producción, tanto para publicidad y largometrajes. Ojalá podamos crecer por el área de dirección porque quiere decir que estamos teniendo muchos directores trabajando bien, pero es más complejo.
En ambos casos nuestro cliente es el mundo. La única diferencia es que en el caso de dirección es el director el que tiene que conquistar el mundo, mientras que en los servicios de producción son los clientes los interesados en venir a filmar al país.
¿Cuántas latas se ruedan a diario en Uruguay?
El último estudio realizado arrojó como dato que se filmaban unas 4.000 latas por año. Lo que no es nada poco, con un promedio de 12 latas por día, entre largometraje, publicidad y demás. Lo normal es que un director filme por cada día de rodaje entre 6 y 12 latas. Se trata de una lata de 35 milímetros con 120 metros de cinta, que duran aproximadamente 5 minutos.
¿Cuánto empleo, inversión y facturación deja el sector al país?
Estimo que la facturación anual ronda los U$S 30 millones. De empleo directo cada vez tiene más. Podría decirte que unas 300 familias se mantienen del sector en forma directa. Y de manera indirecta es difícil de descifrar. Lo increíble de este sector es la cantidad de gente que mueve en otros rubros. Desde el alquiler de casas, pasando por la contratación de gente para levantar una pared, un entrenador de perros, caballos, helicópteros. Ni que hablar en el sector de catering y técnicos.
De inversión se requiere mucho dinero. Si queremos crecer tenemos que ponerle bastante más inversión. Comparado con otros países el nivel de inversión del sector en Uruguay es poco para todo lo que produce.
¿Somos más caros que hace un tiempo atrás?
Sí. Igual hoy por hoy seguimos siendo competitivos pero no se nos puede ir la moto con los costos, porque todos los países están tratando de ser económicos para competir. Tenemos que estar atentos con que no se nos vaya la mano. Es que no podemos dejar de ser competitivos en números. Donde la diferencia de costos se empiece a achicar al cliente ni le conviene salir de su país para venir a Uruguay. Si perdemos esta ventaja, lo vamos a sufrir mucho. O sea, no hay que subirse al carro, como pasó en Argentina, que empezaron a crecer y multiplicaron los costos por cinco, hasta que se cortó el negocio. Además a nivel mundial hay una depreciación del dólar pero el que viene de afuera lo que quiere es seguir pagando los mismos dólares que pagaba antes. Hay que intentar no trasladar esa depreciación del dólar al cliente del exterior. En eso hay bastante conciencia en el sector.
¿Qué es lo que precisa el sector para consolidar su crecimiento?
Para realmente terminar de ser una plaza de producción nos falta un laboratorio de revelado continuo. Eso es crucial, el que no lo quiera ver se está haciendo trampa. Es como que el país quiera tener una gran industria de la carne y tenga que faenar en Argentina. También se necesita un buen nivel de inglés en los técnicos. Para captar esa parte de servicio de producción los técnicos precisan bastante más inglés. Cuando hacés un servicio de producción viene una productora del exterior, se mete en tu cocina, interactúa con la gente y por eso hay que mejorar el nivel de inglés en técnicos. La producción en Uruguay es un fuego encendido. Si una brisa lo roza pueden pasar dos cosas: te puede avivar o por el contrario apagar el fuego. Y eso depende de cuán consolidado esté el fuego. Yo creo que hoy por hoy una brisa nos puede llegar a apagar, porque nos falta mejorar en estas cosas.
¿Hay un proyecto para instalar en Uruguay un laboratorio de revelado de película?
Hay varias iniciativas. Se ha hablado mucho, pero por el momento no es nada seguro. El cluster que se formó en el sector lo viene hablando bastante, pero el cluster abraca muchas otras áreas a las que de repente no les interesa mucho un laboratorio y sí otras cuestiones. Todo el sector audiovisual es consciente de esta necesidad pero es difícil llegar a plasmarlo.
¿Por qué es difícil lograrlo si hay conciencia de grupo?
No me preguntes por qué… yo creo que es la idiosincrasia. No existe ni una sola persona que entienda que tener un laboratorio no será positivo. Todo el mundo te dice que es fundamental. Todo el mundo. Pero no llegamos. Tampoco es una inversión grosera e inalcanzable. Hicimos un estudio de pre factibilidad y decía que era totalmente viable. Esperemos que esto no afecte al sector.
¿Hoy el revelado se hace en la Argentina?
Sí.
¿En qué etapa está la ley de cine?
Se está puliendo y está bastante avanzada. En breve va a salir. Uruguay no tiene prácticamente ningún tipo de incentivo en cine. Y supuestamente la ley está buscando incentivos y fondos para producir y darle un empuje a un sector que lo necesita. Todos los países del mundo lo tienen como una forma de incentivo en el componente cultural. Hace tiempo el sector está pidiendo incentivos, que se nos trate como al sector de software. Creo que habría que darle un tratamiento similar para incentivar la producción local.
Exportan más del 90% de lo que producen. ¿No les convendría instalarse en una zona franca?
Estamos analizando ese proyecto con el estudio de contadores. Es una opción más que conveniente. El ideal sería tener una normativa y no tener que ir a la zona franca. No sabemos cuándo, pero en algún momento nos vamos para zona franca.
¿Cómo evalúa la creatividad local?
Muy buen nivel. Lo que pasa es que muchas veces carecemos de recursos económicos para plasmarlo a otro nivel. Pero creo que últimamente ha sido bien reconocida a nivel internacional.
Como empresario de ambas márgenes del Río de la Plata, ¿qué opina del conflicto con Argentina?
Viajo mucho a Argentina, tengo amigos y nos llevamos bárbaro. Allá todos piensan que es una lástima. Creo que estamos armando un lío donde no tendría que haberlo.
¿Si no trabajara en Salado a que otra productora iría?
Me iría del negocio. En realidad mi apego a las productoras se debe a mis hermanos que están en esto. Pero creo que Metrópolis, El Camino y Taxi Films son algunas de las productoras que trabajan seriamente. Pero están todas creciendo al mismo tiempo y aprovechando el buen momento que atraviesa el país.
Perfil
Nombre: Andrés Ameglio
Cargo: Gerente General de Salado Media
Edad: 41
Estado Civil: Divorciado y a punto de casarse nuevamente.
Se recibió de contador en 1997 por la Universidad de la República. Trabajó en American Express Uruguay y antes de asumir la gerencia de la productora en 2004 estaba en Miami en el área de finanzas del banco, al tiempo que oficiaba de consultor financiero de Salado. Ante la insistencia de su hermano Carlos, director y fundador de la productora, dejó la compañía en EE.UU. y volvió a Montevideo. "Es un producto bastante más subjetivo que una tasa de interés o un cereal, pero hay que adaptarse", reflexiona sobre el cambio de rubro. Salado se fundó en 1995 y, además de su matriz local, tiene presencia directa en Argentina, Chile, Puerto Rico y México.
Fanático de las motos, Ameglio tiene una Ducatti 999 y su chacra en las sierras de Minas es un respiro "necesario" con el que se oxigena cada fin de semana.
El Gerente General que juega como un líbero
¿De pequeño, con su hermano Cali (Carlos Ameglio, director de la productora), jugaban a hacer películas?
Sí. Las películas las hacíamos en una noche. Es más, la primera película que hicimos se llamaba Horror Night, actuábamos mi hermana, yo y un amigo. Cali era el que comandaba la batuta. Te estoy hablando de que teníamos 12 años, éramos dos ratas con mi hermano y ya nos divertíamos con esto. A mi viejo le gustaba mucho la parte de cine, de hecho tenemos filmaciones de mis padres cuando estaban de novios, allá por el año 1960. Tenía un laboratorio de revelado de fotos a color, una cosa increíble para la época. Mandaba a revelar a México nuestras películas. En esa época revelar salía un fangote de plata. Siempre bregó y luchó para que hagamos lo que nos guste.
¿Ya iban definiendo perfiles?
Y sí. A Cali siempre le gustó dirigir. Yo era más productor que otra cosa. Contábamos con una buhardilla donde pasábamos día y noche inventando cosas. Por ejemplo, teníamos un tren eléctrico y en la chimenea le poníamos hielo seco para que haga humo. Los cortos lo hacíamos en una noche y duraban diez minutos. Al principio era un monstruo que venía caminando hasta nosotros, mataba a todo el mundo y se iba (se ríe). Y todo el guión era "Hola".
¿Es común en el mercado local que las productoras audiovisuales tengan a un gerente general?
Históricamente las productoras se han formado básicamente por productores o directores, que indudablemente lo que mejor saben hacer es dirigir. En Salado cada línea de negocio tiene su cabeza y yo gerencio a todas esas cabezas. Yo juego como líbero y les doy aire a los distintas cabezas del negocio. Le saco responsabilidad a la cabeza de línea, así, el director queda más libre para crear. Una clave fundamental de esta estructura es que no está todo tan centrado en una sola persona.