INFORME

El transporte de valores pierde peso con los pagos electrónicos

Ante el avance de medios alternativos al dinero físico, las empresas que transportan caudales sufren una merma de su actividad; varias evalúan cambios en sus servicios para compensar la caída.

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En acción. Prosegur realiza más de 167.000 viajes al año, lo que se traduce en 1,4 millones de kilómetros. (Foto: Archivo El País)

Los cambios en las reglas de juego que trajo la ley de inclusión financiera —con el estímulo al uso de las transferencias bancarias y de tarjetas de débito y crédito como medios de pago—, así como la lenta pero creciente adopción de herramientas financieras online, están derivando en una menor circulación de dinero físico. La novedad no pasa desapercibida para las empresas de seguridad, que acusan una caída en la demanda de servicios de transporte de valores por parte de clientes corporativos.

Prosegur, la compañía líder del segmento con un 60% del mercado, observa una «muy leve baja», que atribuye no solo a un «cambio en el comportamiento de pago» de la población a raíz de la ley de inclusión financiera sino también por el enlentecimiento de la economía, apuntó Oscar Ronda, gerente general de Logística de Valores y Gestión de Efectivo de esa compañía.

Según Ronda, hay matices en esta situación. Si bien algunos rubros de actividad muestran una tendencia a la baja, otros mantienen «cierto dinamismo», lo que compensa las variaciones.

Al año, Prosegur realiza más de 167.000 viajes en todo el país (67% de ellos en Montevideo), lo que equivale a 1,4 millones de kilómetros. El costo base por viaje en el mercado parte de unos $ 2.500, aunque el precio varía de acuerdo a la frecuencia de salidas, los horarios, los montos transportados, el tipo de servicio y segmento del mercado, entre otros factores, precisó Ronda.

Con Prosegur a la cabeza, el otro 40% del mercado lo captan firmas locales como Tecnisegur, Tak (ambas del mismo grupo empresarial, que declinaron participar de esta nota), Katur, Sevitec y Grupo Gamma.

La lectura que predomina entre estos jugadores es pesimista.

Una fuente de Katur indicó que aunque no han perdido clientes, los servicios de recaudación cayeron un 25%, lo que marca un declive en la afluencia de los viajes. Hay clientes que en vez de solicitarlos todos los días pasaron a una frecuencia de tres veces por semana.

A corto plazo no hay expectativas de que el escenario mejore. La prohibición del gobierno de usar efectivo para el pago en estaciones de servicio (que ya rige en forma parcial) es un golpe para el transporte de valores, ya que se trata de uno de sus principales clientes. La demanda de viajes abarca también básicamente a bancos, locales de cobranza, empresas del ramo industrial, comercios, supermercados y el retail.

«Al sacar el dinero de las estaciones de servicio nos va a mermar (el trabajo) un 30%. De hecho, ya estamos perdiendo clientes», indicó Juan Carlos Pérez, gerente del área de Custodia y Valores de Grupo Gamma. De las 80 empresas que atiende la firma, un 30% son estaciones de servicio; a ellas se suman clientes del área de la salud, mayoristas, farmacias y redes de cobranza.

«Notamos una baja del trabajo e incluso creo que en algún momento las fuentes de trabajo pueden correr riesgo», alertó Pérez. Grupo Gamma tiene unas 20 personas asignadas al servicio de transporte de caudales.

Fernanda Biazzi, gerente comercial de Sevitec, va un paso más lejos en su visión del sector: «A muy corto plazo el transporte de valores tenderá a desaparecer mientras sigue avanzando la inclusión financiera».

Actualmente, la empresa registra un descenso de su actividad en Montevideo (no así en el Interior), pero no en la cantidad de clientes ni en el número de viajes sino en los montos que manejan. «Para el año que viene se verá una baja y en cinco, el sector no tendrá andamiento», auguró Biazzi.

Apuesta tecnológica.

Aunque es parte del problema, la tecnología ofrece alternativas a las empresas de seguridad.

A los servicios tradicionales de traslado de valores (nacional e internacional), recuento y procesamiento de caudales, atención de cajeros automáticos, Prosegur añadió uno nuevo para sus clientes: Máquinas de Automatización de Efectivo (MAE).

Este sistema se basa en una nueva herramienta tecnológica, similar a un cajero automático, compuesta por una caja recaudadora con un procesador que cuenta y valida el dinero a depositar, evitando así su exposición al riesgo de robo, disminuyendo el costo de la operatoria y permitiendo monitorear su trazabilidad en tiempo real desde cualquier terminal remota a través de un software, describió Ronda.

El equipo se instala en la casa del cliente —cuenta con alarma antisísmica y seguro— y permite operar a quienes no cuentan con medios de pago y cobranzas electrónicos, así como a quienes optan por abonar en efectivo sus transacciones comerciales. A cambio del dinero depositado, el cliente recibe un ticket que podrá canjear ante el comerciante por el producto que desea adquirir.

Otras empresas están apostando a máquinas que plantean soluciones similares.

Este tipo de sistemas «favorecen al cliente porque el dinero queda acreditado al final del día, (pero también) nos perjudica porque no pasamos tantas veces. El tema es que el mercado va para ese lado», analizaron en Katur.

Grupo Gamma, que realiza transporte de caudales desde hace 10 años como un complemento de sus productos para empresas, «recién comenzó» a evaluar si apuntará a diversificar sus servicios en el segmento, aclaró Pérez.

En Sevitec, el transporte de caudales representa un 30% de la facturación y el grueso del negocio está en la venta de soluciones de seguridad física.

La perspectiva poco favorable que asoma en el sector de transporte de caudales llevó a la compañía a tomar medidas. La primera implicó reorientar el foco a nivel de clientes: desde hace tres años la compañía prioriza a empresas que pertenecen a sectores donde la transición a lo digital es más lenta. Un ejemplo son las cooperativas, adonde el público todavía va con la expectativa de salir del local con el efectivo en el bolsillo, explicó Biazzi. Por otro lado, hay una decisión estratégica de volcarse más al rubro de seguridad electrónica.

La tecnología —digital o en soporte plástico— obliga al transporte de valores a repensar su esquema clásico de negocios y adaptarlo a lo que dictan las nuevas tendencias.

Una multinacional y varias locales acaparan el mercado.

Prosegur: La empresa española tiene 17 filiales en el mundo. En Uruguay brinda traslado de valores nacional e internacional, recuento y procesamiento de caudales, atención de cajeros automáticos y Máquinas de Automatización de Efectivo. Tiene 550 profesionales, una flota de 59 camiones blindados (sobre 120 en todo el país) y 55 vehículos livianos de apoyo. Posee plantas de operación y tesoros en seis departamentos.

Tecnisegur: Fundada en 1972, es la primera firma privada en el sector. Sus servicios incluyen transporte de valores nacional e internacional, servicios de tesorería, cajeros, cofre de seguridad inteligente y procesamiento de monedas extranjeras y cheques. Con locales en tres departamentos cubre todo el país.

TAK: Comenzó en 2003 y opera en administración, custodia y transporte de valores. Además brinda servicios de cajas recaudadoras, cajeros, tesorería y terminales de autoservicio.

Sevitec: El grueso de su negocio está en la seguridad física. En caudales, se ocupa solo al transporte de valores. Tiene cinco equipos (un blindado más un móvil de apoyo) y unas 20 personas asignadas al servicio.

Grupo Gamma: Con un personal de 20 empleados, el área de valores dispone de cuatro blindados a los que se suman los vehículos de apoyo. 

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