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Tentadoras delicias en el corazón de Carrasco

No es pecado tienta con una propuesta gourmet a la que se suma un ambiente único; de martes a sábado la casa está abierta para deleitar a los comensales con sus preparaciones.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Acogedor. El lugar invita a comer afuera pero como si fuera en casa. (Foto: Facebook/ No es pecado)

Salir a comer afuera y sentirse como en casa. Instalarse al sol, cerca de la estufa o mirar hacia el jardín son algunas de las posibilidades que disfrutan los comensales de No es pecado.

Enclavado en el corazón de Carrasco (St. Gobain 1635), está a dos cuadras de Arocena, dos de avenida Rivera y a tres de la rambla. De fácil acceso, el restaurante se disfruta desde el vamos. Con una cuidada puesta en escena, la casa invita a disfrutar de una carta tan acotada como sabrosa.

Diariamente los clientes cuentan con una sugerencia que incluye tartas (de palmitos y queso azul, peras, queso azul y rúcula, zucchini, berenjenas a la parmesana, entre otras) y sopas varias (de choclo, de tomates asados, espárragos o zanahoria y jengibre).

Pero la mano de Gabriela de Frutos —chef y directora del establecimiento— se nota en otras delicias, como los ñoquis de boniato rellenos de mozzarella, gratinados en salsa de azafrán o se luce en postres como el manjar del cielo o un martín fierro muy particular (confitura de membrillos con helado de mascarpone sobre crumble de parmesano).

De Frutos también marca su impronta en la atención que brinda a sus clientes, que incluso ofrecerle mantas a quienes optan por instalarse en el jardín los días templados o a los que salen a conocer la huerta que provee a su cocina.

Además de obtener materia prima de su propio cultivo, la selección de la casa es exigente y solo utiliza ingredientes de calidad. Otra particularidad es que los panes que llegan a la mesa son totalmente caseros y pueden combinarse con una variedad de dips que siempre sorprenden.

No es pecadoabre de martes de sábado de 12 a 20 horas, con almuerzos y meriendas que concentran la propuesta de las tardes. Vale acompañar el té o capuchino con scones con mermelada casera o dejar la dieta atrás con una torta salted caramel brownie o una red velvet.

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