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Los super de barrio se suben a la nueva ola e incorporan cajas de auto cobro

Impulsados por la masividad de los pagos electrónicos, los comercios pequeños incorporan tecnología sin dejar de lado la atención personalizada.

Auto cajas. El costo de instalar una ronda los US$ 10.000. Foto: Fernando Ponzetto.
Auto cajas. El costo de instalar una ronda los US$ 10.000. Foto: Fernando Ponzetto.

Para evitar largas filas o ahorrar tiempo, cada vez es más común ver en las grandes cadenas de supermercados u otras empresas las denominadas «auto cajas», «cajas automáticas» o de «auto cobro», que conviven con las tradicionales gestionadas por personas.

A tal punto se han vuelto «moneda común», que la tecnología ya permeó el sector y está llegando a pequeños y medianos supermercados barriales, tanto de Montevideo como del interior del país.

Impulsados en parte por el incremento del uso masivo de los medios de pago electrónicos (como tarjetas de crédito y prepago), los comercios se han visto seducidos por esta tecnología como una forma de no quedarse atrás, reconoció Ariel Inzaurralde, propietario de Super Tatú, ubicado en la zona del centro montevideano. «Comenzamos en este proyecto desde que se instalaron en las grandes superficies, pensando en esa clientela que está acostumbrada a utilizar tarjetas que cada día crece más», reconoció.

Ese incremento en la demanda se reflejó en un aumento de la venta de estos dispositivos por parte de la empresa Scanntech. «Conversando con pequeños y medianos clientes de todo el país, comenzamos a ver un incremento del interés por probarlas. Lo lanzamos y ha sido un éxito. A tal punto que ya vendimos la cantidad de cajas estimadas para este año que eran 30 (17 de ellas en el Interior). Por eso la expectativa ahora se duplicó y esperamos cerrar 2018 colocando 60 auto cajas», explicó su gerenta general, Verónica Bustamente.

El costo de instalar la caja ronda los US$ 10.000 y, dependiendo de la cantidad de tickets, la inversión se recupera en un año. Tal vez esto explica que la gama de clientes interesados va desde supermercados que poseen varias sucursales hasta minimercados con una única caja atendida por su propio dueño.

Escala. Scanntech espera colocar este año unas 60 cajas de auto cobro. Foto: Francisco Flores.
Escala. Scanntech espera colocar este año unas 60 cajas de auto cobro. Foto: F. Flores.

La calidez pesa

A diferencia de lo que se podría suponer, sumar cajas de auto cobro en estos locales no implica una amenaza de recorte de empleos. La naturaleza barrial lleva a que el contacto humano sea un gran diferencial que no se puede sustituir, aseguró Luigi Fratucello, propietario del super Millán, ubicado en la ciudad de Las Piedras. «El trato personalizado es un valor que no pierde vigencia. En un barrio el trato personal, el saludo, aún es fundamental, por eso no podemos quitar las cajas tradicionales porque incluso por ahí canalizamos productos pequeños que muchas veces venden los propios cajeros», dijo.

Por el contrario, al vehiculizar por ese canal a los clientes que buscan pagar rápido y con medios electrónicos, se crea espacio para el personal, que puede brindar un servicio más personalizado, acotó Inzaurralde. «Los cajeros podrán dedicarle más tiempo a los clientes o podrán realizar servicios que le permitan estar más cerca del usuario, como por ejemplo envíos a domicilio», detalló.

Para Olga Rosano, propietaria del autoservice La Proa en Young (Río Negro), invertir en estas cajas no fue una estrategia de ahorro sino que el fin es dar «otro servicio al cliente». «En el Interior no estamos preparados para tener todas las cajas automáticas, porque al cliente le gusta el contacto con la cajera, con el personal. Entonces, este sistema agiliza el negocio al descongestionar las cajas con atención personal y permite que quienes pasen por las cajas tradicionales reciban atención más personalizada», aseguró.

Por su parte, Víctor Sánchez, propietario de La Isla (un minimarket ubicado en la ciudad de Maldonado que sumará una auto caja este año), dijo que el cliente de barrio «viene porque encuentra algo que no hay en el super de gran superficie, porque el servicio es otro, hay otras contemplaciones, se los asesora en donde están los productos, etcétera». En su establecimiento hay una sola caja con atención personal y su plan ahora es convertirla en caja rápida para pagos en efectivo.

Desafíos de escala

Sin embargo, no todo es fácil. Las caracteristicas particulares que rodean a los comercios conllevan a que sea necesario contemplar servicios personalizados, aseguró Bustamante.

Es el caso del supermercado La Isla (Maldonado), cuyo servicio apunta a la comida saludable con algunos productos que se ofrecen en un formato que no cuenta con códigos de barra. Por ello, «la máquina tendrá desarrollo a medida, como un espacio en la pantalla con un menú donde estarán los productos que no posean códigos de barra, que deberán digitarse manualmente», explicó Sánchez.

A pesar de los esfuerzos, los empresarios reconocen que aún deben «educar» al usuario de barrio en el uso de estas cajas. Si bien algunos destinan a una persona que guía en la compra o instalan cámaras para evitar robos de mercadería, la gran mayoría coincide en que se apela «a la confianza» en el cliente. Las cajas reconocen los productos por su peso y reciben pagos con medios electrónicos (que dejan registro del comprador), lo que también aporta seguridad.

Con la chismosa o con la bolsa del establecimiento, lo cierto es que las compras del barrio buscan jugar en primera, pero sin perder la esencia humana de la cercanía.

LOS QUE DIERON EL PASO

maldonado
La Isla, supermercado en Maldonado. Foto: Gentileza La Isla.
La Isla
A Víctor Sánchez, dueño de La Isla, en Maldonado, la caja de auto cobro que instalará en breve le permitirá duplicar el servicio de pago. Es que el comercio, donde trabajan seis personas, solo tiene una caja y la estrategia a futuro es que las compras cuyo pago sea mediante tarjetas se canalicen por las de auto cobro y las de efectivo por la tradicional (que funcionará como una «caja rápida), explicó. «El trabajo más duro está con el efectivo, entonces quiero sacarle (al empleado) el peso de la tarjeta, porque a veces eso hace que se genere cola y el público impaciente a veces se va», indicó el comerciante.
Montevideo
Super Tatú, supermercado en Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto.
Super Tatú
Ariel Inzaurralde, propietario de Super Tatú (minimarket en el Centro de Montevideo) tenía en mente incluir la tecnología hace tres años cuando la vio funcionar en las grandes superficies. Hace unos 15 días sumó una caja de auto cobro a las dos que ya funcionaban y, si bien es poco el tiempo de prueba, asegura que el sistema ha sido aceptado «con gusto» y que a la larga será un servicio más en un mundo «donde la velocidad es la que manda». Para Inzaurralde se trata de una apuesta estratégica porque si bien el retorno no será inmediato debe «competir en un rubro donde los avances se dan muy rápido».
Las Piedras
Super Millán, supermercado en Las Piedras. Foto: Gentileza Super Millán.
Super Millán
El Super Millán de Las Piedras, con 20 años en el mercado, sumó dos cajas de auto cobro hace unos 10 días a las cuatro tradicionales que ya poseía. Luigi Fratucello, dueño del local, conoció la tecnología en un viaje que hizo a Inglaterra en 2015. Además de la practicidad y la posibilidad de agilizar su negocio, el propietario del local destacó que es una buena alternativa ante eventuales faltas de empleados y un «atractivo». «El hecho de llegar a la caja, que no haya nadie y resolver la compra por sí mismo atrae. A tal punto, que una persona pasó un carrito lleno y lo ayudamos a procesarlo en dos partes», ilustró.
RÍO NEGRO
La Proa, supermercado en Young. Foto: Gentileza La Proa.
La Proa
El 17 de abril, el autoservice La Proa, ubicado en Young (Río Negro), sumó una caja de auto cobro a las tres que ya tenía atendidas por personas. La estrategia del local, que abrió hace cinco años, es competir con las grandes cadenas en «la carrera de innovar», aseguró su propietaria, Olga Rosano. «En febrero lo había visto funcionar en Piriápolis y comencé a evaluar la posibilidad de sumarlo para innovar y atraer clientes, porque tenemos un público que viaja mucho, que está acostumbrado a utilizarlo». En su caso, la caja permite procesar entre 15 y 20 productos y los usuarios la eligen para «agilizar el proceso de pago».
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