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Las startups de Silicon Valley batallan hasta por el espacio para oficinas

A los recién llegados se les dificulta encontrar sitio con precios accesibles. A su vez, el lugar les queda chico muy pronto y eso crea cancelaciones continuas de servicio

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Airbnb. Sus oficinas centrales evocan la casas en renta de su sitio. Foto: Google Images.

Las compañías tecnológicas emergentes no solo tienen que luchar por atraer clientes y el dinero de inversionistas. Encontrar oficinas a precio razonable y que capten a empleados en un mercado laboral competitivo es una batalla en sí misma.

Jenny Haeg, fundadora y directora general de Custom Spaces, empresa de bienes raíces comerciales que trabaja con grandes empresas (como Airbnb y Uber), pero también con pequeñas, dijo que las startups enfrentan un reto particular, pues rara vez permanecen mucho en la misma oficina. El lugar les queda chico muy pronto o ya no lo necesitan porque el negocio fracasó. Eso crea cancelaciones continuas de servicio.

En toda la ciudad, la renta promedio de espacio de oficina fue de US$ 62,50 por pie cuadrado en el cuarto trimestre, más del doble de lo que era hace cinco años, según Newmark Cornish & Carey, uno de los agentes de bienes raíces comerciales más grandes de la región. Y las rentas en South Park, el punto más popular entre las empresas emergentes, llegan a US$ 120 por pie cuadrado.

Elizabet Hart, vicepresidenta senior de Newmark, dijo que las restricciones de construcciones nuevas en San Francisco, aunadas a la elevada demanda por parte de startups rebosantes de capital, han impulsado el mercado de bienes raíces a un punto muy alto. A pesar de eso, aseguró, la mayoría de las compañías tratan de no ser extravagantes.

Las empresas emergentes también quieren que su lugar de trabajo refleje la cultura de la compañía y, de ser posible, de la marca.

Ninguna empresa trata de combinar las dos cosas con tanto estilo como Airbnb, el servicio de renta de habitaciones privadas, que alquila tres pisos de un antiguo mercado de joyería en el Sur del distrito del mercado. Aunque Airbnb no quiso decir cuánto paga por ese espacio, el ahora desaparecido blog de tecnología Gigaom, calculó que la renta sería de más de US$ 9 millones al año.

El lema de Airbnb es «pertenece en cualquier parte», y sus oficinas centrales tienen un estilo extraño y acogedor, destinado a evocar las casas en renta en el sitio y a inspirar a los más o menos 750 empleados que tiene en San Francisco.

La compañía, que tiene un equipo interno de diseño, está llevando sus principios un paso más allá: remodeló el área que alberga al personal de marketing, comunicación y artes en una versión adulta de un aula de primaria.

Como si estuvieran en la escuela, a los 50 empleados se les asigna un rincón donde pueden guardar su bolso, mochilas y archivos. Por toda la sala están repartidos varios puntos de encuentro o de trabajo comunal: mesas largas, escritorios altos, puertas sostenidas en caballetes e incluso un sofá cama.

«La gente pasa tanto tiempo en reuniones y tan poco ante su monitor trabajando con sus documentos, que no pensamos que necesitábamos darle un escritorio», explica Aaron Taylor Harvey, que dirige el equipo de diseño. Es que en las startups pequeñas, la división entre el espacio colectivo y el personal casi no existe. (En base a The New York Times)

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