INNOVACIÓN

La startup Wing obtuvo el primer OK para hacer entrega de productos con drones

La empresa de Alphabet (la casa matriz de Google) hizo 3.000 entregas en Australia; ahora volará en EE.UU. para hacer delivery con fines comerciales

Experiencia piloto. La compañía hizo sus primeras pruebas en Canberra, donde sus entregas abarcaron productos como café, helado, comidas, medicina y cosméticos.
Experiencia piloto. La compañía hizo sus primeras pruebas en Canberra, donde sus entregas abarcaron productos como café, helado, comidas, medicina y cosméticos.

Millones de drones zumban en el aire, entregando los alimentos que el consumidor necesita para preparar su cena, el medicamento que olvidó recoger en la farmacia o incluso una taza de café caliente. Para algunos, es el futuro inevitable, eficiente. Para otros, puede sonar más como los comienzos de una historia de horror distópica.

De cualquier manera, ahora está más cerca de la realidad. La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) dijo la semana pasada que Wing, la unidad de distribución de vehículos aéreos no tripulados de la empresa matriz de Google, Alphabet, recibió la primera aprobación para utilizar drones para transportar y entregar paquetes comercialmente.

Wing había estado probando sus drones en un suburbio de Canberra, Australia, donde habían realizado más de 3.000 entregas, en parte para demostrar la seguridad de los equipos y obtener la aprobación de la FAA.

El esfuerzo en EE.UU. verá restricciones. Las entregas con drones se limitarán a partes del sudoeste de Virginia, donde Wing ya forma parte de un programa piloto de la FAA que analiza cómo integrar estas aeronaves en la sociedad.

Los drones solo se pueden operar de día, cuando el clima es lo suficientemente claro como para ser vistos, dijo Greg Martin, un portavoz de la FAA.

No pueden volar por encima de los 120 metros (los aviones y helicópteros generalmente vuelan por encima de los 150 metros). Un piloto puede volar de forma remota hasta cinco drones, aunque no está claro si hay un límite fijo en el total de naves no tripuladas permitidas en el cielo al mismo tiempo.

Incluso con las restricciones, los partidarios de los drones retrataron la aprobación de la FAA como un cambio de juego, especialmente porque las regulaciones, la tecnología y la aversión pública han frenado el progreso de estas iniciativas de entrega.

En Canberra, Wing ha entregado café, comidas, helado, medicinas y hasta maquillaje.

El furor por el delivery con drones creció luego de que Jeff Bezos, el fundador de Amazon, predijera en 2013 que ese sistema podría convertirse en algo común en cinco años. Eso no se materializó. Pero a nivel mundial, los drones se utilizan cada vez más de diferentes maneras.

Zipline, que entrega suministros médicos, está distribuyendo sangre con drones en Ruanda, y la australiana Swoop Aero está dispensando vacunas y medicamentos en Vanuatu. Los administradores de aviación chinos han aprobado las entregas con drones por el gigante de e-commerce JD.com y el negocio de delivery S.F. Holding Co. En EE.UU., se han aplicado para respuesta de emergencia, vigilancia y fotografía aérea.

Jonathan Bass, vocero de Wing, dijo que las entregas en Virginia deberían comenzar a fines de este año, aunque no tenía una fecha específica. Lo que los drones repartirán aún está por definirse, pero la compañía dijo que se centraría en productos de negocios locales.

Cuando un dron de Wing hace un envío, flota a unos 6 metros y baja el paquete con un gancho. Los clientes pueden seleccionar lo que quieren entregado en una aplicación.

En Canberra, donde Wing ha realizado la mayoría de sus pruebas, uno de los artículos más comunes entregados fue café, indicó Bass. También repartieron helado, medicinas, comidas y hasta maquillaje.

Usar drones es «más seguro que ir a recoger algo en tu auto, es mejor para el medio ambiente y más rápido», agregó Bass.

Pero no todo el mundo ha tomado la idea. Una encuesta del Pew Research Center, de diciembre de 2017, reveló que el 54% de los estadounidenses desaprobaba que los drones volaran cerca de sus casas, el 11% apoyaba que volaran en esas áreas, y el 34% favorecía los límites para tal uso. También hay dudas sobre si los consumidores pagarán el costo adicional para que el dron entregue artículos pequeños y livianos.

James Burgess, CEO de Wing, le dijo a The New York Times en marzo que «la escala no nos preocupa en este momento».

«Con el tiempo podremos desarrollar un servicio para las comunidades que les permitirá transportar artículos en unos minutos a bajo costo», cerró.

James Burgess, CEO de Wing
James Burgess, CEO de Wing
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