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"Space Jam-es", un éxito en ciernes

El aterrizaje de LeBron en el cine busca reeditar el suceso comercial que tuvo el film de Michael Jordan.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Dupla. James se juntará en la gran pantalla con Gubs Bunny, como lo hiciera Jordan en 1996. Foto: Google Images.

«El Oscar es para... LeBron James». Difícilmente escuchemos pronunciar estas palabras al presentador del ganador de la estatuilla al mejor actor en una futura gala de la Academia. Lo que sí es un hecho es que el astro de la NBA saltará a la gran pantalla para expandir su estrellato de la cancha al cine.

El 23 de los Cavaliers y Warner Bros. oficializaron la semana pasada vía Twitter un rumor largamente escuchado: el estudio lanzará una secuela de la película Space Jam con LeBron como protagonista junto a los dibujos animados de Looney Tunes. Como para alimentar la persistente comparación que mide sus hazañas a las de Michael Jordan, James asumiría el lugar que en la cinta de 1996 ocupó el 23 de los Bulls.

«Tan orgulloso del anuncio de hoy!! No puedo esperar para llevarles historias sorprendentes», escribió LeBron en Twitter, una vez confirmado el acuerdo.

Para James será el primer protagónico, pero no su primera aparición en el cine. La comedia Trainwreck, recientemente estrenada, lo tiene en un pequeño papel, elogiado por los críticos. En la cinta hace de sí mismo.

Más allá de las bondades actorales de «King» James, hay un gran negocio en ciernes. Reflotar Space Jam supone para Warner Bros. revivir la exitosa fórmula que en los ‘90 le redituó US$ 230 millones en salas de todo el mundo. La cifra significó un hito para la industria cinematográfica de la era pre-Avengers, tras la cual los blockbusters deben recaudar US$ 1.000 millones o son un fiasco.

Space Jam no fue solo un hit en los cines, fue un bomba —como la de marca Acme que el Coyote le arrojaba al Correcaminos— también para las empresas asociadas al proyecto. Kraft, Bayer, Gatorade y McDonald’s, entre otras marcas, aportaron US$ 70 millones en acciones de marketing relacionadas al film.

Por entonces, se estimaba que el impacto financiero de la película podía alcanzar el US$ 1 billón en la industria retail. Las cadenas JC Penney, Kmart, Wal-mart, Sears, Toys «R» Us, entre otras, lanzaron promociones basadas en la cinta.

La franquicia generó 200 licencias para diversos productos desde juguetes a ropa, calzado y revistas.

Entre los que se beneficiaron con las aventuras de Jordan y Bugs Bunny estuvo McDonald’s, que lanzó la colección de muñequitos de Space Jam con su Cajita Feliz.

Extrañamente, una de las que se perdió el negocio fue Nike. La marca inspiró la idea de la película con una serie de avisos en los que Jordan jugaba en el espacio contra algunos de los Looney Tunes.

Para el momento en que la cinta se venía a los cines y a las góndolas, la empresa de indumentaria, que había invertido varios millones para construir la imagen de Jordan, desestimó participar alegando «reservas acerca de la implementación de la película», señaló entonces la revista AdAge.

De todos modos, los de Oregon tuvieron su revancha. Con el éxito consumado sacaron al mercado un modelo de championes idénticos a los que lucía «Su Majestad» en la película. De más está decir que hicieron millones (de pares) y facturaron millones (de dólares).

Con tamaño antecedente, hacer una nueva entrega de Space Jam tiene lógica para Warner. «LeBron James tiene una de las marcas más poderosas y conocidas de este mundo y estamos muy contentos de hacer negocios con él, su socio, Maverick Carter y con SpringHill Entertainment», declaró el director general del estudio, Kevin Tsujihara.

En estos tiempos de alto consumo y de idolatría por las celebridades, aún más intensos que en la década de los ‘90, puede esperarse que la nueva película coseche mejores resultados que la versión de Jordan, aunque una sombra emerge en torno al protagonista: LeBron, algo narcisista, genera más detractores que MJ. «Eso es to-to-todo amigos!».

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