INFORME

Sears: del reinado minorista a una dramática contracción

En una década se desvalorizó en US$ 26.000 millones y está entre los retailers con mayor riesgo de quiebra; la ingeniería financiera que creó el millonario inversor Edward Lampert está en cuestión.

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Cierres. Aunque la compañía no tiene planes de dar quiebra, ha realizado cierres adicionales a los previstos. (Foto: Shutterstock)

Imagine un minorista que empezó por especializarse en un solo producto y se convirtió en un mamut que redefinió la experiencia de compra de EE.UU. Una de sus innovaciones fue enviar pedidos a todo el país, sin importar si se trataba de utensilios de cocina de hierro fundido, una mandolina, la más nueva maravilla tecnológica o lo último en enaguas. Parece tratarse de Amazon, ¿verdad? En realidad, fue Sears, hace un siglo.

Para muchos, la historia de Sears es un reflejo de la carnicería que ocurre en gran parte de la venta minorista. Semanas atrás, las acciones de J.C. Penney, Macy’s y Dillard’s cayeron después de que informaron otra ronda de ventas trimestrales en descenso. Algunos analistas esperan que Sears reporte un tercer descenso consecutivo de dos dígitos en las ventas de las mismas tiendas en el segundo trimestre, lo que en última instancia puede conducir al colapso de la que una vez fue la cadena minorista más grande de EEE.UU.

Bajo la dirección del millonario inversor Edward S. Lampert, Sears ha vendido muchos de sus activos más valiosos. Sus tiendas han sido privadas de dinero y atención. Un cambio temprano en la estructura organizacional diseñada para crear competencia entre departamentos de la tienda, una estrategia utilizada por algunos fondos de cobertura para asignar recursos de la empresa, condujeron por el contrario a luchas internas.

Todo se hizo en busca de una ganancia que, para Lampert y sus inversionistas, no se materializó.

Hoy en día, Sears Holdings, la entidad que cotiza en bolsa y que es el resultado de la fusión de Sears y Kmart en 2005, coordinada por Lampert, está en la lista de analistas de los minoristas más propensos a la quiebra.

En la última década, Sears perdió US$ 26.000 millones en valor de mercado. Sus ingresos se redujeron a la mitad y 175.000 personas perdieron sus empleos.

Lampert declinó ser entrevistado. A través de correos electrónicos, respondió que trabaja la transformación de Sears en un entorno minorista difícil y que no tiene planes de declarar quiebra.

La compañía también disputó la idea de que Lampert se había centrado en la ingeniería financiera, señalando que muchos minoristas dependen en gran medida de la integración de las estructuras financieras y operativas. La compañía también dijo que Lampert comenzó a responder al cambio de comercio electrónico hace más de una década, mucho antes de que muchos minoristas lo hicieran.

El mes pasado, poco después de anunciar cierres adicionales de tiendas (cerraron 155 Sears y Kmarts en EE.UU.) Sears anunció un acuerdo para vender electrodomésticos Kenmore en Amazon.

Lampert dijo en el blog de la compañía el verano boreal que Sears continuaba con una transformación estratégica que lo devolvería a la rentabilidad. «Aunque aún queda trabajo por hacer», escribió Lampert, «estamos decididos a hacer lo necesario para seguir siendo un minorista competitivo en un entorno desafiante».

Un nombre familiar.

En el cambio de siglo, los estadounidenses se volcaron hacia Sears. A través de su robusto negocio de pedidos por correo —algunos catálogos tenían más de 500 páginas— la empresa envió víveres, rifles, corsés, separadores de crema, sofás, estufas y casas prefabricadas a algunas de las regiones más remotas de EE.UU.

Durante décadas, Sears evolucionó hábilmente y fue a la vanguardia de demandas cambiantes. Pasó de catálogos con páginas de monturas y bridas, a las salas de exposición llenas de aparatos electrodomésticos brillantes, a talleres de reparación de automóviles fuera de los centros comerciales.

En los años noventa, sin embargo, el dominio de Sears en el ámbito minorista había terminado. Fue superado por los retailers de descuento Walmart y Kmart, las llamadas grandes tiendas de caja. Para el año 2001, los ingresos de Walmart eran aproximadamente cinco veces los de Sears.

Los nuevos jugadores fueron ágiles, capaces de cambiar inventarios y precios rápidamente. Pero las grandes tiendas eran solo una amenaza. Las compras online surgirían como una fuerza aún más poderosa, una batalla que Sears no estaba pronta para dar.

Fue entonces cuando el titán de los fondos de cobertura llamó: Edward Lampert, un asistente financiero que comenzó su carrera en Goldman Sachs y terminó concretando el megadeal que creó el tercer minorista más grande de EE.UU.

La gran visión de Lampert para Sears, dijeron muchos exejecutivos, era posicionarla para competir con Amazon. En lugar de gastar en el mantenimiento de tiendas, se dedicó a la inversión, el nuevo talento y la comercialización en el sitio web de Sears y un programa de fidelización llamado Shop Your Way. El programa permite a los clientes ganar puntos, no solo para compras en Sears, sino también en empresas asociadas, como Burger King, Under Armour y Uber, que pueden canjearse por mercancía de Sears.

Una medida rentable para Lampert y otros fue la venta en 2015 de más de 266 propiedades de Sears y Kmart por US$ 3.000 millones a un fondo de inversión de bienes raíces cotizado públicamente llamado Seritage Growth Properties.

La venta generó un intenso escrutinio en el precio de las propiedades, así como una demanda de un accionista, que argumentó que no había habido una evaluación independiente y justa de las propiedades y que había miles de conflictos de interés. La demanda se resolvió este año por US$ 40 millones.

En los últimos años, Lampert ha desempeñado el papel de banquero principal de Sears Holdings, recaudando honorarios al mismo tiempo que proporciona préstamos a la parte operativa de la compañía.

Como resultado, el fondo de cobertura de Lampert y otras entidades tienen una porción significativa de la deuda de Sears Holdings, lo que lo convierte en uno de los mayores prestamistas de la compañía.

La mayor parte de esa deuda está asegurada por la propiedad o inventario.

La deuda asegura que incluso si Sears Holdings se declara en quiebra, Lampert tiene un asiento prominente en la mesa —y una voz en su rumbo futuro— ya que los acreedores vienen antes que los accionistas si se realizara una reestructuración corporativa a través de los tribunales.

Algunos observadores dicen que es difícil para ellos imaginar un escenario en el que Sears no entre en bancarrota. «Ha habido una venta larga y constante de activos hasta el punto en que el armario está bastante desnudo», dijo Ken Perkins, el presidente de Retail Metrics, que proporciona investigación independiente a los inversores institucionales. «Ha sido una sangría larga y lenta mantener a la compañía a flote».

«Es una pena», añadió Perkins, «porque este era un minorista icónico». 

La jugada financiera con Seritage y el conflicto de intereses.

Edward S. Lampert era el ejecutivo principal y el mayor accionista de Sears, así como el presidente del directorio de los fideicomisarios de Seritage.

Dividir las empresas en dos partes —una de bienes raíces y una de operaciones— es una jugada que los fondos de cobertura y los inversores de capital privado han estado realizando por años. Esto a veces provoca cierta tirantez en el lado de las operaciones, ya que se utiliza su efectivo para pagos de alquileres.

Para Sears Holdings, el acuerdo de Seritage significaba que ahora tenía que pagar renta por propiedades que alguna vez poseía. Sears pagó US$ 200 millones adicionales en alquiler y otros gastos a Seritage en 2016. En su declaración, la compañía dijo que los pagos de alquiler bajarían, ya que Sears Holdings redujo el tamaño de sus tiendas. Este año, se espera que los pagos sumen US$ 160 millones. Pero a medida que Sears abandone esos contratos, entran inquilinos que pagan más caro, lo que beneficia a los accionistas de Seritage, incluyendo los fondos de cobertura de Lampert. (The New York Times)

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