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Rivales en la oficina: cinco claves para lidiar con los celos en el trabajo

Son sentimientos naturales, pero pueden afectar negativamente el desarrollo laboral; cuáles son las claves para convertirlos en un motor

celos en trabajo
celos en trabajo

Ceguera cognitiva. Ese es el término que utiliza la especialista en coaching empresarial Andrea Churba para describir el efecto que pueden generar las emociones al momento de tomar decisiones en el trabajo. Y si de emociones se trata, los celos están siempre al acecho en la oficina, acicateados por una cultura que si bien se proclama fan del trabajo en equipo, muchas veces alienta la competencia despiadada y fomenta los liderazgos duros, «a la antigua».

«Cuando estás impregnado de emoción perdés perspectiva, te volvés cortoplacista. Las emociones a veces nos hacen tomar decisiones que no son racionales y que incluso van contra nosotros mismos», apunta Churba.

La buena noticia es que hay formas de tomar las riendas de la situación. «Se trata de aprender a gestionar los sentimientos que a uno lo desbordan», dice la asesora en desarrollo profesional Mercedes Korin. «Es parte de la inteligencia emocional y, como toda inteligencia, se puede desarrollar».

Hacerse cargo

«Uno tiene dos maneras de mirar las emociones. Una es creer que la causa de tu emoción es el otro: lo que hace, lo que no hace; lo que dice, lo que no dice. La otra es volver la causa a uno mismo y entender que tus emociones son tuyas», dice Churba, que llama a eso «percepción de causalidad». «Si vos lográs percibir que sos vos mismo la causa de lo que te pasa, te estás empoderando. Estás asumiendo el poder para cambiarlo», resume.

La envidia y los celos profesionales se enfocan muchas veces en el prestigio, los títulos o los logros que tiene el otro y encubren la proyección de los propios deseos trunco.

Para Melamed, la envidia y los celos profesionales se enfocan muchas veces en el prestigio, los títulos o los logros que tiene el otro y encubren la proyección de los propios deseos truncos. «En un mundo donde hay una especie de carrera desenfrenada, el envidioso muchas veces habla de su propia frustración; es una manifestación de la propio a debilidad», considera. En este sentido, señala que es importante, en vez de estar «corriendo siempre frente a otro», explorar cuál es el deseo propio que está siendo relegado.

Nuevos liderazgos

«Los conceptos de colaboración, de trabajo en equipo, de trabajo en red deberían ir minimizando los impactos negativos de los celos», dice Melamed. Para el exejecutivo de The Coca Cola Company es fundamental comprender que los otros no están en contra de uno, sino que todos forman parte de un ecosistema de trabajo. Y esto además de ser deseable, es cada vez más necesario. Según considera, las nuevas metodologías de trabajo «nos llevan a no poder lograr nada solos, sino que todo lo logramos con otros».

Es fundamental comprender que los otros no están en contra de uno, sino que todos forman parte de un ecosistema de trabajo.

Sin embargo, las empresas son todavía terreno de resistencia de patrones de conducta más propios de otros tiempos. «Hay jefes que son estimuladores de la competencia feroz, del ‘divide y reinarás’», asegura Korin, para quien se trata de «perfiles de un liderazgo antiguo, contrario al que valora el trabajo en equipo, la colaboración, la diversidad». Los especialistas coinciden en que hoy los medios, las conferencias, los posteos de LinkedIn hablan de un nuevo liderazgo pero esto todavía está muy lejos de ser representativo de la realidad de las empresas.

Tener claro el norte

Cuando los celos nos invaden es vital tratar de hacer foco en cómo encarar nuestro propio crecimiento en vez de estar viendo cuán bien le va a los demás. «Si alguien nos da celos porque sentimos que tiene encandilado a todos, podemos preguntarnos ¿qué lugar, rol o tipo de tareas hay que puedo ocupar yo para lograr reconocimiento? A veces uno logra despliegue haciendo algo que los demás en principio no ven como interesante», apunta Korin.

Cuando los celos invaden es vital tratar de hacer foco en cómo encarar nuestro propio crecimiento en vez de estar viendo cuán bien le va a los demás.

En este sentido, Churba también considera muy importante trabajar en «capitalizar lo propio». «Es probable que lo que el otro logró o lo que el otro tiene no sea lo que a vos te lleve a lograr lo que querés lograr. El tema de replicar reglas de juego, recetas, incluso competencias de otros conlleva un riesgo grande, porque te puede dejar anclado en un lugar que no es igual de eficaz en el contexto presente», señala.

Aprender del otro

Según se desprende del análisis de los especialistas, el antídoto para los celos está compuesto por mil maneras de «pensar más en uno y menos en el otro». «En todo caso, tratar de capitalizar lo del otro pero no desde el punto de vista de la comparación sino fundamentalmente ver qué podemos tomar para beneficio nuestro», dice Melamed. Es decir, convertir eso que nos genera sentimientos negativos en el objeto de nuestra inspiración.

Para Korin, que se dispare la alerta de los celos puede ser una oportunidad para aprender de otras personas de nuestro entorno laboral, a quienes respetamos. Nos puede empujar a preguntarnos: ¿cómo se manejan? ¿Hay algo en su manera de actuar que podamos tomar o adaptar en función de nuestras propias características y nuestra realidad?

Pedir mirada externa

Antes de comportarse de manera catártica se puede hacer el ejercicio simple de evitar tomar decisiones en un momento de fuerte emocionalidad. Se puede escribir la situación y luego releerla o incluso salir a dar una vuelta manzana

Si bien la sugerencia es detectar el sentimiento negativo, analizarlo y transformarlo en un motor que nos impulse hacia adelante, a veces es difícil hacer todo ese proceso sin ayuda. «Cuando estamos muy comprometidos necesitamos de un auxilio del otro. Preguntar: vos que no estás tan involucrado, ¿qué harías en mi lugar?», apunta Churba.

De todos modos, señala que también hay estrategias para intentar «rescatarse a uno mismo» en aquellos momentos de vorágine. «Antes de comportarse de manera catártica, lo que puede volverse en contra -dice Churba-, se puede hacer el ejercicio simple de evitar tomar decisiones en un momento de fuerte emocionalidad. Se puede escribir la situación y luego releerla o incluso salir a dar una vuelta manzana».

Las redes sociales estimulan la envidia

Para Mercedes Korin, asesora en desarrollo profesional, las redes sociales se convirtieron en grandes estimuladoras de sensaciones como los celos y la envidia. «En la vida en general, y esto aplica a la vida laboral también», dice, y explica: «Vemos una historia en Instagram donde aparecen en un bar un colega y el jefe que tenemos en común y pensamos que estuvieron cerrando un ascenso, cuando en realidad se cruzaron en ese bar de casualidad».

Si bien estos sentimientos son parte de todos los entornos humanos y es esperable que surjan también en el trabajo, según Alejandro Melamed, director general de Humanize Consulting, estamos demasiado pendientes del otro porque el éxito se pondera de una manera «exacerbada». Eso no solo genera malestar en el día a día, sino que los especialistas coinciden en que la energía que dedicamos a monitorear los logros ajenos afecta el propio desempeño.

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