ENTREVISTA

Quintana: "El empresario exitoso es visto de manera sospechosa"

El secretario de Coordinación Interministerial del gobierno de Mauricio Macri y cofundador de Farmacity y del fondo de inversión Pegasus, será el invitado especial de la Gala de Endeavor 2017.

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Mario Quintana. "No elegir bien el equipo fue la principal causa de algunos fracasos en mis negocios", aseguró. (Foto: La Nación)

A fines de 2015, Mario Quintana dio un paso al costado de la ruta empresarial para sumarse al equipo de gobierno argentino del presidente Mauricio Macri. Hoy es secretario de Coordinación Interministerial y asegura que no extraña su vida de empresario.

De todas formas, Quintana es un referente dentro del mundo de los negocios argentino. A modo de ejemplo, a mediados de la década de 1990, junto con cuatro socios fundó Farmacity, la cadena de farmacias más importante de ese país y más adelante creó el fondo de inversión Pegasus, con el que invirtió en diferentes rubros como real estate (en Argentina y Colombia), financiero, tecnológico, retail y agro. Entre los proyectos se destacan la cadena de heladerías Freddo, Farmacity, Pampa Cheese y el shopping Tortugas Open Mall.

Al igual que con sus empresas, en su nuevo rol dentro del gobierno está convencido de que el éxito depende en gran medida de la calidad de las personas que lo acompañan. «No elegir bien el equipo fue la principal causa de algunos fracasos en mis negocios», dijo.

Quintana se presentará como invitado especial de la próxima Gala de Endeavor Uruguay, el próximo 7 de septiembre. Antes dialogó con El Empresario sobre su experiencia como empresario y reflexionó sobre su presente como servidor público.

—Trabajando en la consultora McKinsey decidió emprender, ¿cuál fue el desencadenante?

—Un estudio del Global Institute de McKinsey sobre varios sectores de actividad revelaba cómo en algunos, a partir de ciclos de inversión y la llegada de mejores prácticas internacionales, se mejoraba la productividad en países de América Latina y se cerraba la brecha con países más desarrollados. Entonces le dije a un colega, ¿por qué no nos animamos a crear alguno? Con él y otro grupo de amigos creamos la cadena de tiendas de descuento Eki Discount. Otros colegas de McKinsey que se enteraron y quedaron afuera propusieron hacer otra. Estudiamos rubros y llegamos al sector farmacéutico.

—¿Cuál fue la clave para crecer y consolidar Farmacity?

—La empresa cumplió 20 años y desde que nació hasta que me fui la clave fue estar al servicio de la gente, buscar el máximo nivel de satisfacción. El sector de salud y medicamentos en Argentina resolvía los temas a puertas cerradas y a espaldas de la gente. Lo que hizo Farmacity fue poner a la gente en el centro de sus prioridades. Además, la propuesta de valor era totalmente nueva: cercanía, conveniencia, un modelo de atención moderno, ágil y eficiente, multiplicidad de producto, desarrollo de marca propia, precios convenientes y mucho foco en el servicio, entre otros. También tenía locales amenos, musicalizados, iluminados. El principal escollo que encontramos para crecer fue de regulación, porque es distinta en cada provincia, lo que hicimos fue crecer donde nos dejaban.

¿Qué le apasionaba más: emprender o invertir en un negocio ya existente?

—En su momento me gustaba más emprender. En los casos de las empresas adquiridas me apasionaba la transformación cultural, encontrar un proyecto con propósito que motive a la gente en esa transformación. En la actualidad lo que me interesa más es la política y lo que más me motiva es trabajar con equipos, llevar adelante proyectos con propósito. Me apasiona cambiar y crear cosas, es una forma de modificar la realidad que ahora la ejerzo y que desde mi nuevo rol se ve potenciada. Me gusta mucho la posibilidad de tener un contacto positivo con la gente. Ya desde mis empresas yo venía buscando eso, pero en la política el potencial de impacto se eleva a la «n». Encuentro que tanto como empresario y hoy como político lo más importante es la gente, trabajar sobre las convicciones, los valores, generando equipos detrás de proyectos con sentido y dejar una huella positiva.

—Afirma que valora mucho aprender de los fracasos, ¿de cuál aprendió más?

—Fracasos tuve muchos. Uno debería vivir siempre con la actitud de aprender pero con el logro muchas veces se puede quedar identificado con la imagen del exitoso y se corre el riesgo de la soberbia. Mientras que el fracaso nos enseña más si somos capaces de leerlo con sabiduría. En los negocios uno de los elementos más valiosos es la calidad humana de los emprendedores o de los socios; cuando no elegí tan bien a mis socios terminé en fracasos.

—¿Cómo elige su equipo?

—Lo primero es que sea «de buena madera», con valores y que se comprometa, luego que sea idóneo.

—¿Cómo define usted el éxito?

—En general no nos hace bien como humanidad promover éxitos que tienen que ver con la acumulación económica, con la fama. En la medida que pasan los años valoro aquello que realmente hace la diferencia en la gente que son los afectos y dejar una huella positiva. Es la combinación de esas dos cosas lo que busco ahora.

—La palabra empresario tiene a veces connotación negativa, ¿cómo revertiría eso?

—Cuando era empresario decía que la clave para revertir eso es ser mejores empresarios. Una de las razones posibles de la mirada negativa que tiene la sociedad es que los empresarios no supimos ganarnos el aprecio de la gente, quizás porque existieron en estas latitudes; demasiados que fueron exitosos no por generar valor social sino por mecanismos mal habidos, o porque algunos no tienen suficiente conciencia del impacto social y ambiental de las empresas en la sociedad. También hay un problema cultural más profundo que es que el empresario exitoso es visto de manera sospechosa. Siempre puse la lupa sobre lo que teníamos que mejorar para cambiar esa mirada.

—Cuando era empresario, ¿evaluó invertir en Uruguay?

—Sí, de hecho alguna vez consideramos el negocio farmacéutico en Uruguay, entre otros. A los argentinos nos resulta un mercado familiar, muy cercano culturalmente, con reglas de juego claras, estables, que son bienvenidas, y sobre todo con buena calidad humana. Por diversas razonas no se dio, pero me hubiera gustado.

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