EJECUTIVOS

Más próximo a la política, el magnate Carlos Slim cumplió 80 años 

A diferencia de otros ejecutivos, ha mostrado cercanía con el presidente López Obrador; sus detractores lo acusan de hacerse rico monopolizando mercados

Carlos Slim. Foto: AFP.
Carlos Slim amasa una fortuna estimada en US$ 64.000 millones. Foto: AFP.

El magnate mexicano Carlos Slim cumplió el martes 80 años, manteniéndose como el hombre más rico de México y ahora acercándose a la política con su buena relación, aunque no libre de tensión, con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En privado, el magnate Carlos Slim (nacido en Ciudad de México, en 1940) es conocido por su sencillez y austeridad, y en público, por su buen olfato para los negocios, que le ha llevado a amasar más de US$ 64.000 millones, según el listado de las mayores fortunas del mundo de la revista Forbes del 2019.

Slim llegó a encabezar esa lista entre 2010 y 2012 y actualmente ocupa la posición 5 a nivel mundial, si bien se vio afectado en los últimos años por el a veces irregular desempeño de la operadora de telefonía móvil América Móvil, que no obstante sigue siendo la mayor firma de telecomunicaciones de América Latina.

Pero su presencia en este sector, del que también posee participaciones de la firma Teléfonos de México (Telmex), no es la única fuente de ingresos del multimillonario de origen libanés.

Tentáculos empresariales

Slim tiene el Grupo Financiero Inbursa, que opera un banco, una casa de bolsa, una administradora de fondos de retiro y una aseguradora, entre otras filiales.

Mantiene el control de sus empresas principalmente a través del Grupo Carso, uno de los conglomerados más importantes de México, que incluyen entre otros al Grupo Condumex (de construcción), la compañía Carso Infraestructura y Construcción, Carso Energy (dedicada a gasoductos y energías no renovables) o Grupo Sanborns (cadena de cafeterías y establecimientos comerciales).

Slim. Se volvió rico en la década de los 80 comprando empresas en quiebra. Foto: EFE.
Slim se volvió rico en la década de los 80 comprando empresas en quiebra. Foto: EFE.

Tomando como referencia las enseñanzas de su padre, Slim se rige bajo una serie de principios empresariales como la flexibilidad laboral, un alto nivel de exigencia, la productividad y la reinversión de beneficios. Incluso, ha sintetizado esa filosofía empresarial en 10 puntos que transmite a familiares, colaboradores y equipo de trabajo.

CLAVES

Su decálogo empresarial

1. Estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos, desarrollo humano y formación interna de las funciones ejecutivas. Flexibilidad y rapidez en las decisiones. Operar con las ventajas de la empresa pequeña hacen grandes a las grandes empresas.

2. Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas, pues fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa, asimismo evita los amargos ajustes drásticos en épocas de crisis.

3. Siempre activos en la modernización, crecimiento, capacitación, calidad, simplificación y mejora incansable de los procesos productivos. Incrementar la productividad, competitividad, reducir gastos y costos guiados siempre por las más altas referencias mundiales.

4. La empresa nunca debe limitarse a la medida del propietario o del administrador. No hay que sentirse grande en nuestros pequeños corralitos.

5. No hay reto que no podamos alcanzar trabajando unidos con claridad de objetivos y conociendo los instrumentos.

6. El dinero que sale de la empresa se evapora. Por eso reinvertimos las utilidades.

7. La creatividad empresarial no sólo es aplicable a los negocios, sino también a la solución de muchos de los problemas de nuestros países. Colaboramos a través de la Fundación Carlos Slim.

8. El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos.

9. Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.

10. La premisa es y siempre ha sido tener muy presente que nos vamos sin nada; que solo podemos hacer las cosas en vida y que el empresario es un creador de riqueza que administra temporalmente.

A través de Inversora Carso, Slim se convirtió en 2016 en el principal accionista de la constructora española FCC.

El magnate es socio mayoritario de equipos de fútbol, entre ellos del Real Oviedo, en España, y sostiene el proyecto escudería Telmex del que salió el piloto mexicano de F1 Sergio Pérez, a quien ha apoyado durante toda su carrera y al que sostiene en el equipo SportPesa Racing Point F1 Team.

En ese país tiene además participación en La Caixa, donde entró en el accionariado en 2011 tras comprar una participación en Criteria antes de convertirse en Caixabank.

Recientemente, anunció el 3% de participación en la promotora inmobiliaria Quabit de España, donde también tiene acciones de Realia.

A causa de esa voracidad, sus detractores lo acusan de monopolizar los mercados, la clave para acumular semejante fortuna desde los años 90 hasta la fecha en un país donde casi la mitad de la población es pobre.

Carlos Slim junto a su primogénito y homónimo. Foto: Reuters
Carlos Slim junto a su primogénito y homónimo. Foto: Reuters.

Quizás por ello, Slim se ha dedicado en los últimos años a compaginar su actividad en el mundo del dinero con la Fundación Carlos Slim, que gestiona diversas entidades y programas en educación, empleo, salud o cultura, entre otros.

De hecho, en los últimos 15 años este mexicano de origen libanés ha dejado la mayor parte del control de sus empresas a sus hijos, yernos y sobrinos, y él se ha centrado en sus actividades filantrópicas.

Según fuentes cercanas a Slim, el multimillonario es enemigo de la ostentación y la extravagancia, es informal, trabaja en mangas de camisa y nunca lleva joyas ostentosas, como si fuera la antítesis de los magnates que posan para las revistas de la alta sociedad.

«Yo no soy rico, soy sabroso», llegó a bromear hace unos años cuando le hacían comentarios sobre su fortuna. Tiene gustos sencillos, como los dulces de Morelia, los antojitos mexicanos y las paletas de sabores.

Vínculos con el poder

Esa imagen de hombre sencillo y bonachón no impide que Slim esté fuertemente ligado a los poderosos mexicanos, sean del color político que sean.

A diferencia de otros empresarios relevantes, Slim ha mostrado bastante cercanía con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el poder el 1° de diciembre de 2018, aunque tuvieron desavenencias como la cancelación del nuevo aeropuerto internacional de México (NAIM), una obra del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018).

El pasado 16 de octubre, por ejemplo, Slim estimó que invertirá más de 100.000 millones de pesos (unos US$ 5.300 millones) durante el sexenio de López Obrador, que ha de culminar en 2024.

También anunció a finales de año que Telmex-Telnor buscarían llevar la red de telecomunicaciones a lugares recónditos de México, beneficiando a hasta 20 millones de personas.

El mandatario mexicano, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ha agradecido públicamente en varias ocasiones la colaboración de Slim para fortalecer México «ayudando al crecimiento económico y al bienestar».

Como prueba de esta buena relación gubernamental, la ministra de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, publicó el martes en Twitter junto a una foto: «Ayer me reuní con Carlos Slim, quien además de ser un gran empresario, es un muy querido amigo. Hoy, aprovecho este medio para desearle un muy feliz cumpleaños, esperando tenga un excelente día, rodeado de sus seres queridos».

La familia

Slim, quien nació en una familia de inmigrantes libaneses, se casó con Soumaya Domit en 1966, fallecida en 1999, y la pareja tuvo seis hijos (Carlos, Marco Antonio, Patricio, Soumaya, Vanessa y Johanna), los cuales le han dado un total de 19 nietos, para él el valor más importante.

Entre sus aficiones está el béisbol -como López Obrador-, disfruta del turismo ecológico, del Mar de Cortés y del arte, tanto que uno de los principales museos de esta capital, con 66.000 obras, lo creó su fundación y recibió el nombre de su difunta esposa, el Museo Soumaya. 

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados