TECNOLOGÍA

Las promesas digitales de Facebook y Google que dejan un mar de dudas

La veracidad de los datos que dan estos gigantes tecnológicos a sus anunciantes está en cuestión

Engaño. Las métricas de video de Facebook estuvieron "infladas" entre 150% y 900%. Foto: Shutterstock.
Engaño. Métricas de video de Facebook fueron "infladas" entre 150% y 900%. Foto: Shutterstock.

A principios de septiembre, Brian Acton —uno de los fundadores de Whatsapp— dijo en una entrevista con Forbes que se arrepentía de «haber vendido la privacidad» de sus usuarios a Mark Zuckerberg, CEO y fundador de Facebook. Acton se mostró preocupado por cómo Facebook maneja los datos privados y sembró dudas acerca de la veracidad de las promesas sobre lo que Whatsapp hace y, sobre todo, no hace con los datos de los 1.500 millones de usuarios.

Pero el problema de Facebook, y también de Google, no es solo que estas compañías saben de nosotros más que nosotros mismos, sino que cada día más dudas se ciernen sobre lo que nos dicen que saben. Es que ambas empresas son quienes venden publicidad y también reportan los resultados que esas ventas tienen.

En 2016 The Wall Street Journal hizo público que Facebook había estado inflando el tiempo promedio de visualización de videos de sus anunciantes entre 60% y 80%. Presionado por la información, Facebook admitió el problema pero dijo que estaba pasando «desde hacía aproximadamente un mes» y que «se reparó en cuanto se descubrió». Esta semana, en el marco de un juicio civil que varios de los anunciantes que se consideraron dañados presentaron, se supo que hay documentos internos que muestran que los ingenieros de Facebook sabían desde por lo menos un año que se estaban reportando resultados «aberrantes» en visualizaciones de video con métricas infladas entre 150% y 900% y que la empresa no hizo nada para cambiarlo.

Como consecuencia, un grupo de accionistas le pidió a Zuckerberg que deje de presidir el directorio y varios CEO de empresas de medios hicieron reclamos.

Datos ¿privados?

Muchas veces la concentración de datos en manos de dos de las compañías de tecnología más grandes del mundo está enmascarada por una red de empresas subsidiarias que, por ejemplo, recolectan data en nuestros teléfonos. Según un estudio realizado por la Universidad de Oxford y publicado esta semana en Financial Times, 88% de las aplicaciones de los teléfonos Android transmiten datos a compañías de terceros propiedad de Alphabet (Google), mientras que 43% lo hacen al grupo Facebook.

Aplicaciones. Los teléfonos transmiten datos personales a Facebook y Google. Foto: Reuters.
Apps. Las de los teléfonos transmiten datos personales a Facebook y Google. Foto: Reuters.

«Esto es importante para entender los problemas de monopolio de las empresas que recolectan datos», aseguró al Financial Times Nigel Shadbolt, cofundador del Open Data Institute que realizó la investigación.

Como los datos son transmitidos a empresas del mismo grupo, pueden ser unificados para crear perfiles detallados. Shadbolt agrega un ejemplo preocupante: Si tenemos información de una app de citas que pertenece a la misma compañía que los datos de una app bancaria, podemos saber los comportamientos sexuales de los clientes de un banco.

En esa misma línea estuvo el discurso de Tim Cook, el martes pasado en la Conferencia Internacional de Protección de Datos en Bruselas. El CEO de Apple pidió una «amplia ley federal de protección de datos» y dijo que la privacidad es «un derecho humano fundamental».

Pero si son varias las voces que alertan sobre algunas prácticas de estas dos empresas, que controlan además más del 60% de la publicidad digital en el mundo, pidiendo incluso leyes antimonopolio, ¿por qué parece no estar pasando nada?

Por varias razones. La principal es que Facebook controla las redes sociales más grandes del mundo fuera de China. Instagram tiene 1.000 millones, Whatsapp 1.500. Si bien en esta última Facebook aún no encontró el modo de mostrar publicidad, varios especialistas dicen que empezó a explorar caminos de monetización.

Aunque tímidos, Europa está liderando los esfuerzos para poner algún límite pero solo parece apuntar a Google. A las redes aún no les ha pasado nada. Muchos aseguran que la razón es que se hace difícil argumentar que hay daño al consumidor si el servicio es gratuito. Pero tal vez la cuestión sea justamente esa, ¿es gratuito o estamos pagando con datos?

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