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La primera infancia apuntala las ventas de las jugueterías

La categoría ganó en variedad de productos y potencia a las tiendas fuera de las fechas comerciales.

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Números. En Mosca, el nicho equivale al 30% del rubro juguetería. Foto: Archivo El País.

El Día del Niño, Navidad y Reyes son las tres grandes fechas comerciales para las jugueterías. Sin embargo, más allá de estas zafras hay un nicho de mercado que apuntala el negocio de las tiendas a lo largo del año: los bebés. Las jugueterías cuentan con un amplísimo catálogo de productos para la primera infancia (de 0 a 3 años), un segmento que ha multiplicado su oferta de artículos.

Desde el punto de vista de la medicina, la estimulación que el niño experimenta a través del juego desde sus primeros meses de vida tiene un rol importante en su desarrollo. «El juego es el medio a través del cual el niño aprende, conoce e interactúa con su entorno mientras experimenta sus habilidades físicas y de comunicación. Los juguetes son un recurso de aprendizaje, ofreciendo estímulos apropiados a cada fase de su crecimiento. Mientras que juega el niño se divierte, desarrolla capacidades sensoriales, motoras, descubre, imagina», indicó Alicia Fernández, pediatra e integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Uruguaya de Pediatría (SUP).

Elegir los juguetes adecuados para cada etapa del niño es «muy importante», dijo la profesional. Por ejemplo, en los primeros tres o cuatro meses, los juguetes recomendados son aquellos atractivos a la vista, con música agradable y texturas suaves, como los móviles y muñecos con colores llamativos. A partir de los seis meses, les interesan más los objetos que pueden tocar, sostener, llevarse a la boca como los sonajeros, mordillos y gimnasios. Los juguetes que emiten palabras y música son buenos desde los nueve meses, además de aquellos que pueden apilarse y que los ayudan a aprender conceptos de formas, tamaños y asociaciones, detalló Fernández.

En crecimiento.

Las jugueterías han incorporado en los últimos años una oferta cada vez más amplia para este segmento como resultado de la «diversificación» de la propuesta de las grandes marcas, también al influjo de las licencias de personajes que apuntan a dicho segmento de edad. En Mosca, «en los últimos años el crecimiento del segmento ha sido de los mayores, a una tasa mantenida del 15%», señaló Pablo Barcelona, gerente de Marketing de la cadena. La participación de las ventas de primera infancia dentro de la categoría Juguetería es un 30% y dentro del total de la firma un 10%.

Ignacio Schcolnik, director de Giro Didáctico, indicó que «en la juguetería lo que más se vende son productos de 0 a 3 años». En concreto, estos productos representan el 30% del negocio, estimó.

En El Palacio de los Niños, el 40% catálogo de la tienda está dirigido a los pequeños de hasta tres años. Esto equipara la tendencia de caída que registran las ventas para los niños de entre 10 y 12 años. «Antes seguían jugando con los juegos tradicionales, ahora lamentablemente se ha perdido infancia. Los que considerábamos niños de 10 a 12, ahora son preadolescentes que están abocados a altas tecnologías», apuntó Lilián Píriz, directora de la tienda.

El uso del «chupete electrónico» —léase la televisión o los dispositivos móviles— como mecanismo de entretenimiento infantil, no es lo más recomendable. Para Fernández, de la SUP, «los niños no pueden estar horas sentados frente al televisor mirando dibujitos, o con la computadora o tablet; no les hace bien».

Pese a la amplia variedad de juguetes para la primera infancia, los padres suelen llegar a las tiendas informados, y con una idea clara de qué artículo quieren. En cambio, tíos y abuelos tienden a pedir más asesoramiento a los vendedores sobre los distintos productos y marcas, coincidieron las tiendas consultadas.

En el caso de los padres, el foco está en conseguir productos con los que el bebé pase «un momento de satisfacción, agradable en las horas que no duerme», dijo Schcolnik. Por esta razón, muchas parejas se inclinan por el «gimnasio», que ayuda a estimular al bebé y lo pone en actividad en sus horas de vigilia. Los precios de este producto van desde $ 1.500 a $ 3.500.

Barcelona agregó que los padres apuntan a comprar juguetes de «materiales nobles, naturales, tecnología que asegure la mayor usabilidad sin problemas secundarios y sin perder de vista las novedades, diseños exclusivos y los personajes preferidos del momento». La calidad y el nivel de seguridad del producto son otras prioridades. En ese aspecto, el LATU es un actor importante que exige controles cada vez más rigurosos para estos artículos, agregó el ejecutivo.

De cara al futuro, las tiendas comparten que este segmento seguirá creciendo, especialmente en variedad más que en productos nuevos. La temprana adopción de la tecnología digital por parte de los niños le quita ventas a los juguetes clásicos, de allí que las tiendas abracen esta categoría aún clásica en sus artículos. Como dice Píriz, «no nos imaginamos la tienda sin primera infancia».

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