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Prendas de lujo con nueva estrategia: apuestan a los más chicos

Marcas premium para adultos se vuelcan al público infantil, un segmento lucrativo y es una forma de reclutar a la próxima generación de consumidores de la marca. 

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Suri Cruise. La hija de Toma y Katie Homes es referente en la moda infantil. (Foto: Google Images)

Los niños ya no son lo que eran. Esta frase tan escuchada entre los grandes también se hace realidad a la hora de hablar del negocio de la moda. Es que los pequeños han cobrado cada vez más protagonismo a la hora de vestir y han ganado voz y voto al momento de definir qué prenda les compran sus padres. Ni lerdas ni perezosas las marcas de ropa para grandes, sobre todo las de mujeres, empezaron a lanzar colecciones exclusivas para niños y adecuaron un lugar especial en sus locales para exhibirlas.

En Argentina, las marcas que lanzaron línea para niños son principalmente las premium. Una de las pioneras fue Paula Cahen d’Anvers, cuya versión infantil surgió en 1998. Más adelante, otras marcas que le siguieron los pasos fueron Akiabara, Rapsodia, Wanama y Kosiuko. En el mundo, la pionera fue Dior, que lanzó su colección para niños en 1967.

Estrategias.

Las tendencias no se dan por casualidad. El segmento presenta una gran oportunidad de negocios para las marcas de lujo. Además, habiendo mercado, es una fuente más de crecimiento para las marcas, así como a veces se expande a otros territorios o se implementa la venta online.

La línea para niños funciona también como un punto de entrada más accesible, si bien los principales compradores parecieran ser los actuales clientes de la marca. Todo esto sin olvidar que se trata de un negocio rentable: "Para la mayoría de las marcas, tener un segmento kids es económicamente rentable. En algunos casos, supera el 20% de los revenues y los márgenes son muy altos", explicó Constanza Sierra, directora de la firma Essential Consulting.

Según refieren las propias tiendas, más allá de la rentabilidad y de la ampliación del negocio, algo que también se intenta con esta modalidad es reclutar a la próxima generación de consumidores de la marca. Otra apuesta de estas empresas, tal como sucede en todo el mundo, es mostrar que se mantienen activas, innovadoras y creativas.

De acuerdo a Sierra, actualmente los niños eligen lo que quieren lucir. Son niños digitales con acceso a muchísima información, saben lo que les gusta y deciden qué quieren ponerse. "Además, los padres también tienen en cuenta la opinión de sus hijos a la hora del consumo", acotó la especialista.

Pero detrás de estas movidas comerciales, que les cambian la cara a los locales, se esconden a veces otras razones.

Por ejemplo, está el caso de hijos de famosos que se convierten en referentes de la moda infantil y funcionan como vidriera para las marcas en el segmento. Entre ellos se cuentan los hijos de Tom Cruise y Madonna. También impulsa la tendencia el hecho de que hay muchas mujeres fanáticas de determinadas marcas, que deciden vestir a sus hijos con una estética similar a la de ellas. Además, existe por parte de los más pequeños un interés por seguir la estética y el estilo del adulto. "Muchas veces los niños también quieren verse parecidos a los padres", concluye Sierra. La Nación /GDA

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