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La pandemia: premio gordo y trampa para farmacéuticas

Rendimientos difieren según si desarrollan vacunas o tratamientos

Pfizer. En el último año la compañía logró una capitalización de US$ 25.000 millones gracias al desarrollo de su vacuna.
Pfizer. En el último año la compañía logró una capitalización de US$ 25.000 millones gracias al desarrollo de su vacuna. (Foto: AFP)

Las vacunas y los tratamientos contra el COVID-19 pueden representar ganancias para las compañías farmacéuticas, pero también una trampa. Estos son los ganadores y los perdedores.

Ganadores

Lanzarse a una vacuna contra el COVID-19 es una apuesta que puede resultar rentable, sobre todo para las compañías biotecnológicas como Moderna. Hasta diciembre de 2020 la firma estadounidense no había comercializado ninguna molécula, pero trabajaba en una tecnología prometedora, el ARN mensajero. El desarrollo de una vacuna hizo que el precio de sus acciones disparara de US$ 20 a finales de diciembre de 2019 a US$ 156 en 2020.

La biotecnológica alemana BioNTech, que desarrolló una vacuna respaldada por la estadounidense Pfizer, también siguió una trayectoria similar. La compañía, que cotiza en el Nasdaq de Nueva York, pasó de US$ 35 a finales de diciembre de 2019 a US$ 127 en 2020.

Para una farmacéutica más establecida como Pfizer la evolución fue menos espectacular. Sin embargo, en los últimos 12 meses tuvo una capitalización bursátil de US$ 25.000 millones, recuerda Christophe Dombu, analista del sector para Portzamparc.

«Pfizer espera unas ventas de US$ 15.000 millones para su vacuna en 2021, y hay muy pocos blockbusters que aporten tanto», dice, en referencia a los medicamentos cuyas ventas representan miles de millones de dólares.

En otros casos no es necesario superar todas las etapas para subir en bolsa.

Valneva, una empresa biotecnológica franco-austriaca que desarrolla una vacuna aún en fase de ensayos clínicos, multiplicó por más de cinco su cotización entre finales de 2019 y febrero de 2021.

Perdedores

Los perdedores son, sobre todo, los grupos que desarrollan tratamientos —no vacunas-— para combatir la enfermedad.

La francesa Abivax, que estaba desarrollando un posible tratamiento, vio cómo el precio de sus acciones subía durante 2020 antes de caer a principios de marzo un 25% en una sola sesión tras el anuncio de la interrupción de su ensayo clínico.

Según un estudio de GlobalData, los rendimientos son muy distintos para las compañías que desarrollan vacunas y las que buscan tratamientos.
A medida que se aprueben más vacunas, la «capitalización bursátil disminuirá significativamente» para las segundas debido a la menor demanda de sus medicamentos.

En el último trimestre de 2020, la estadounidense Regeneron vio caer el precio de sus acciones más de un 13%, incluso si su tratamiento de anticuerpos monoclonales había recibido la aprobación de emergencia en EE.UU.

La aparición de nuevas variantes del COVID y las dificultades para producir vacunas podrían dar un nuevo impulso a los fabricantes de tratamientos

«Lógicamente, es más eficaz prevenir una enfermedad que tratarla. Con el tiempo, el mercado de los medicamentos contra el coronavirus tenderá a reducirse», señala Dembu.

Sin embargo, la llegada de variantes y las dificultades para producir vacunas podrían dar un nuevo impulso a los fabricantes de tratamientos.

Casos complejos

Vacuna de AstraZeneca. Foto: Reuters
Vacuna de AstraZeneca. Foto: Reuters

Para las grandes empresas, las cosas son más complejas porque las vacunas no suelen ser su actividad principal.

La francesa Sanofi sufrió un retraso en el lanzamiento de su vacuna. El día del anuncio sus acciones cayeron 4%, pero esto no afectó a sus resultados, impulsados por otros productos, y desde entonces las acciones se recuperaron.

En cuanto a AstraZeneca, que sufrió retrasos en las entregas y la suspensión de su vacuna, su comportamiento en bolsa es errático. Las acciones bajaron más de un 20% desde su máximo en julio de 2020.

De hecho, las vacunas contra el coronavirus «probablemente no serán el principal motor de crecimiento en el futuro para los grandes grupos farmacéuticos» tradicionalmente especializados en vacunas, estima Jean-Jacques Le Fur, analista de Bryan, Garnier & Co.

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