Negocios

«Nuestra estrategia es ser un jugador también en semillas»

Luego de haberse quedado por 7.600 millones de euros (US$ 8.621 millones) con activos de Bayer, la alemana Basf quiere jugar fuerte, además de lo que ya hace en fitosanitarios, en el negocio de semillas.

Portis. La compra de activos de Bayer "no compite" con la que ya tiene Basf, dijo el ejecutivo.
Gustavo Portis. La compra de activos de Bayer "no compite" con la que ya tiene Basf, dijo el ejecutivo.

Además de tener ahora el glufosinato de amonio de Bayer, y un curasemilla como Poncho, que esa firma desinvirtió por la compra de Monsanto, Basf pasó a controlar una plataforma de trigo, un negocio de algodón —FiberMax, que es fuerte en Brasil— y la parte de semillas de soja que Bayer tenía con la marca Credenz.

En Argentina, esa marca de soja no va más allá del 5% del mercado, pero en Basf le ponen el foco a este negocio que ahora pasó a su cartera.

«La estrategia es ser un jugador en semillas también», dijo Gustavo Portis, director de la división de Soluciones para la Agricultura de la empresa para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. La empresa estuvo presente la semana pasada en el XXVI Congreso de Aapresid en Córdoba.

6.000 

millones de euros al año factura la compañía alemana Basf

¿Por qué Basf compró los activos de Bayer? El año pasado, cuando avanzaba la ola de fusiones y compras, en la firma no estaban «desesperados» por lo que ocurría en el mercado. En rigor, la compañía, que factura unos 6.000 millones de euros, preveía sumar otros 3.500 millones a 10 años con productos propios.

Sin embargo, vieron la oportunidad de los negocios de Bayer. «Agregamos cosas que no compiten internamente; es estrategia», apuntó Portis.

«No es sinergia de costos, sino sinergia para invertir más», agregó el ejecutivo de Basf. La firma, que venía invirtiendo 2 millones de euros por día antes de la operación, ahora pasará a tres millones diarios.

7.600 

millones de euros desembolsó Basf para quedarse con activos de la compañía Bayer

Para Portis, lo que está pasando con las compras y fusiones en el mercado es «positivo» para que las empresas cubran las necesidades de inversión y desarrollo, que son más costosas.

«Hoy se necesitan más de 200 millones de euros para poner una nueva molécula (entre investigación y regulación)», señaló.

Para la industria de agroquímicos en general es más difícil también presentar novedades. Se trata de otro factor que también se puede vincular con lo que pasa en el mercado con las olas y fusiones. De hecho, la cantidad de ingredientes presentados por todo el sector de las empresas cayó de 70 en 2010 a 41 en 2015.

3

millones de euros diarios pasará a invertir la firma tras la operación

En tanto, en línea con la problemática de malezas, la compañía alemana presentó Zidua, un producto herbicida para aplicaciones en presiembra de soja, maíz y maní. Actúa frente a rama negra, Amaranthus palmeri, Chloris y Echinocloa, entre otras.

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