Tecnología

Una «nube» para proteger a los viñedos de las plagas

Ingenieros y químicos desarrollaron en Hungría un sistema que usa tecnología que permite reducir el uso de fertilizantes y de combustible

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Csaba Árendás. "La clave es saber cuándo fertilizar y con qué", asegura.

Un complicado sistema que usa tecnología GPS, sensores, ordenadores y un sistema de análisis colocado en la «nube» de Internet es la más reciente arma que los viticultores tienen para luchar contra las plagas, reducir el usos de fertilizantes y ahorrar dinero y tiempo.

SmartVineyard es el nombre del método desarrollado por ingenieros y químicos en Hungría para combatir las enfermedades que pueden llegar a causar pérdidas de hasta el 50% de la cosecha.

El sistema consiste en la instalación en la viña de dispositivos del tamaño de una computadora y provistos de receptores que registran y analizan todas las condiciones geográficas y climáticas en una superficie de hasta 10 hectáreas cada uno. Captan la humedad, las horas de sol, la temperatura, la cantidad de agua en las tierras e incluso la orientación del terreno o el contenido de minerales en el suelo, para hacer un estudio del tratamiento que necesita la uva en cada sector del viñedo.

Los datos suben automáticamente a una nube en Internet, donde son analizados para diagnosticar cuándo es recomendable fertilizar y con qué producto, de entre toda la base de datos de químicos autorizados por la Unión Europea. «La clave es saber cuándo fertilizar y con qué», dice Csaba Árendás, presidente de la empresa.

Los creadores de SmartVineyard afirman que su sistema puede reducir la pérdida de uva por plagas desde 15% de media anual a un 10%, aunque su eficacia se manifiesta sobre todo en años en los que el clima es más propicio a la aparición de plagas.

Otra ventaja es el ahorro de combustibles, ya que el sistema puede establecer si la cantidad de barro en la viña permite meter las máquinas para tareas de fumigación. «Este ahorro en sí ya compensa los gastos relacionados con la instalación», asegura Arendás.

Pese a que se usan complicados algoritmos y métodos de análisis de datos, la participación y el conocimiento de los viticultores siguen siendo esenciales. Ellos deben registrar las formas de cultivo y los métodos de trabajo, para que esa información pueda combinarse con los datos registrados por los equipos electrónicos.

El sistema de SmartVineyard tiene una aplicación muy especial cuando se trata del vino húngaro más famoso, el Tokaji. En ese caso, el propósito es también controlar el grado de expansión del hongo Botrytis que da al vino el dulzor que le caracteriza. Así se detecta cuando la infección de esta «podredumbre noble» (momento óptimo para cosechar).

La empresa está aún en fase de crecimiento y busca inversores, pero ya instaló unos 150 sistemas, la mayoría en Hungría, pero también en otros países europeos, EE.UU. y Chile. La idea fue elegida en 2013 entre los ocho mejores proyectos de los 20.000 presentados en la competición Intel Global Challenge, en la Universidad Berkeley, en California. (EFE)

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