RR.HH.

El múltiple valor de la hora extra

Más regulada que antes, algunos sectores pueden compensarla con tiempo libre, flexibilidad horaria, otros, más tradicionales, optan por el pago correspondiente

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Tradicionales. Para estos sectores es más difícil plantear flexibilidad horaria. (Foto: Shutterstock)

Quedarse una hora más fuera de la jornada laboral es una opción o necesidad cada vez más regulada y registrada, y que, como compensaciones, se obtienen beneficios que van desde dinero, horas o días libres y flexibilidad horaria, según cada caso.

El resultado final será fruto de una negociación entre empresa y trabajador en la cual inciden factores como la situación de la compañía, el rubro, la tarea del trabajador, la edad o incluso el nivel de remuneración que se perciba.

Para Laura Alves, supervisora en consultoría en Capital Humano de KPMG, las compañías más tradicionales, de más trayectoria o más establecidas poseen reglamentos consolidados, equitativos y más estrictos, en cambio las más "jóvenes" son más flexibles o discrecionales según las necesidades de sus empleados y los acuerdos que se alcancen en cada caso.

"Por ejemplo, en el rubro de atención al cliente o industrial es difícil aplicar un régimen de flexibilidad donde las horas extras se compensen con ajustes en el horario de ingreso o salidas intermedias en la jornada, porque la propia actividad y la disponibilidad de recursos humanos exige una organización y una planificación muy afinada. Por el contrario, en el rubro tecnológico se trabaja más compensando con regímenes de flexibilidad horaria", apuntó.

Los tipos de convenios colectivos, el tamaño, así como el perfil etario de la población trabajadora son otros aspectos a considerar. Una organización "más chica" puede tomarse ciertas libertades en cuanto a horarios, pero en las más grandes es difícil imponer políticas de flexibilidad y compensación con horas o días libres.

A su vez, como las generaciones Y y Z valoran más las políticas flexibles y de horas o días libres, las empresas con un gran volumen de trabajadores en esas franjas etarias, lo ofrecen como herramienta de retención, dijo Alves.

En tanto, Federico Muttoni, director de Advice, señaló que a la hora de negociar las retribuciones también entra en juego el nivel de remuneración que percibe el trabajador. Así, en los puestos de sueldos más bajos, se valora más el dinero e incluso, si las horas extras se hacen con cierta frecuencia "se puede tomar como un ingreso normal del mes".

Por otro lado, en ambientes donde el salario está por encima de los laudos o son altos, la opción más requerida es la flexibildad horaria, porque el tiempo libre posterior tiene mucho más valor que el dinero.

Justificar la extra

De todas formas, Alves remarcó que quien justifica cuántas horas extras se deben adjudicar es la empresa en función de una carga puntual de trabajo o situaciones particulares que se puedan dar.

En este caso, una buena planificación de actividades, de los recursos y de las horas, resulta clave para evitar más tiempo de trabajo no necesario, dijo. "Esto último se da cuando la persona llegó más tarde, se tomó más tiempo del descanso o se demoró debido a las distracciones cada vez más habituales propias de las tecnologías actuales (Facebook, WhatsApp, Viber, mail personal)", concluyó la experta.

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