EMPRESAS

Michael Chu: "El rol social de las utilidades es poder crear industria"

La empresa es el único vehículo para intervenciones sociales exitosas, dice profesor de Harvard

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Chu. "Tenemos inculcado que rentabilidad es codicia y servicio a la gente es sacrificio". Foto: F. Flores.

Es profesor de la Harvard Business School. Pese a que solía ser «más izquierdista que el Che», hoy Michael Chu asegura que el único vehículo que puede generar una intervención social con éxito son las empresas privadas.

A esta conclusión llegó de forma «totalmente empírica». Ha invertido en empresas que buscan impactar en la calidad de vida, como el banco mexicano Compartamos, que se lanzó en 1998 con solo US$ 10 millones (US$ 4 millones en donaciones y US$ 6 millones de inversión) y hoy brinda servicios a 2,4 millones de clientes con una valoración de mercado de US$ 3.000 millones.

Antes de que este banco orientado a las microfinanzas lanzara su oferta pública de acciones (y mostrara un retorno por encima del 110% anual), existían «a lo sumo 200» entidades que llevaban servicios financieros en México, pero «hoy hay más de 3.000». «Crear empresas con modelos comerciales que entregan bienes y servicios que importan a la mayoría de la gente puede ser una de las vías de cambio en el mundo», aseguró Chu el jueves 29 en Universidad ORT, en una conferencia titulada «Modelos de negocios rentables y de alto valor social: viabilidad e impacto».

Para Chu, el éxito de una intervención social depende de cuatro elementos: escala («mover la aguja requiere cientos de miles o millones» de personas ), sustentabilidad (porque «las intervenciones muy difícilmente van a lograr su cometido en una sola generación»), eficacia continua («el modelo tiene que volverse cada vez mejor») y eficiencia continua («que los costos bajen»). «En la historia de la humanidad ha existido solo un vehículo que ha podido conseguir las cuatro cosas de forma simultánea y consistente: la empresa privada», enfatizó Chu.

El profesor dijo que las organizaciones no gubernamentales y agencias de desarrollo «no están estructuralmente preparadas para tener escala masiva y sustentabilidad», y que el sector público no es eficiente en la provisión de bienes y servicios, aunque tiene un rol «fundamental» en la regulación.

A su vez, Chu dijo que es necesaria una «competencia intensa», ya que ésta es «la única forma de asegurar que el valor agregado que se va creando no quede estancado en las manos de inversores y en la gerencia de las empresas y que siga fluyendo hacia el cliente final».

De allí que la clave radique, según Chu, en «crear industria». Eso requiere producir utilidades «por encima del promedio», porque «¿para qué voy a meterme en un asentamiento donde voy a ganar lo mismo si estoy sirviendo a mi público en Carrasco?», se preguntó retóricamente.

«Tenemos inculcado que rentabilidad, ganancia, es codicia y servicio a la gente es sacrificio», pero «el rol social de las utilidades es poder crear industria», insistió.

El gran desafío radica entonces para Chu en lograr que los inversores apuesten a estos emprendimientos y vean su proyección más allá de los «números en rojo» al inicio, ya que «si un modelo de negocios es de alto impacto social, es porque es de riesgo, porque nunca ha existido».

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