Los consejos de los consagrados

| Trabajo, innovación y audacia son la base para lograr un negocio próspero, según los referentes

2008-04-18 00:00:00 300x300

POR GABRIELA ROCHA | grocha@elpais.com.uy

La satisfacción del deber cumplido y de haber construido crecimiento futuro. Esa es o debería ser la sensación de cinco empresarios uruguayos que instalaron su empresa en el país y, además de lograr un éxito incuestionable, marcaron un quiebre en la historia de su rubro, en la manera de hacer negocios y, aunque suene a lugar común, son ejemplos que demuestran que con trabajo duro en Uruguay se puede.

José Villar recuerda que se hizo "con gente de trabajo", ya que su padre era panadero. Gracias a lo que aprendió de él, sumado a la constancia y valores que mantuvo, pudo llevar adelante El Maestro Cubano durante 47 años, una empresa que hoy emplea a 260 personas y exporta a seis países. Aunque ya vendió ese negocio, a sus 84 años se enorgullece al acordarse de cuando sus empleados decían: "Que el viejo no se muera nunca".

Otro que creció en una familia humilde fue Walter Devoto. A los 14 años comenzó junto a sus hermanos a repartir frutas y verduras en un carro de caballos; el negocio pronto se convirtió en puesto, después en bar y puesto, para llegar a ser una de las cadenas de supermercados más importantes del país. Devoto destaca como base del proceso el trabajo riguroso y el compromiso de toda la familia, siendo fundamental el apoyo de las nuevas generaciones para crecer durante 49 años.

Si de empezar de abajo y de haber marcado un hito se trata, un infaltable es Jorge Gutman, quien fundó Lactería en 1978, la empresa que rompió el monopolio de Conaprole gracias a la tenacidad en la innovación de productos y a la infaltable audacia de sus líderes, al animarse a competir con la gigante y tradicional abastecedora de leche del país.

Aunque en plena actividad aún, Rodolfo Oppenheimer también fue protagonista de un cambio fundamental en la historia de los negocios uruguayos. Este empresario trabajó un tiempo en Estados Unidos para finalmente traer McDonald`s al país como socio de la empresa, proyecto que marcó un quiebre en el rubro de la comida rápida del mercado local, ávido de nuevas opciones. Además se destaca por ser uno de los primeros en jugársela por los jóvenes. No se equivocó.

De la misma generación que el anterior, Fernando Secco creció en los pasillos de la empresa que continuó durante gran parte de su vida. Hijo del fundador del frigorífico Tacuarembó, recuerda el temor cuando su progenitor lo llevó a ver un terreno baldío donde se erigiría el emprendimiento. Lo que comenzó en el "fin del mundo" hoy se transformó en un emprendimiento que exporta a todo el mundo y el grupo Marfrig, que adquirió la empresa junto a otras locales del rubro, decidió que todos sus productos llevaran la marca Tacuarembó.

LOS SECRETOS. Galletitas, supermercadismo, lácteos, restaurantes e industria cárnica: unidades de negocio con peculiaridades bastante disímiles, pero con una base común. Los emprendedores que las han llevado adelante coinciden en que uno de los secretos del crecimiento de sus empresas fue el trabajo duro. Cuando se empieza "no se puede cerrar al mediodía y abrir de nuevo a las cinco de la tarde; hay que trabajar todo el día", dijo Devoto. "Luego de organizado cada uno ve cómo quiere las cosas, pero en el inicio tiene que ser así: trabajo, trabajo y más trabajo", agregó.

Coincidió con esta visión Gutman al alegar que "un negocio exitoso es más trabajo que conocimiento" y sumó que también se necesita "dedicación, honestidad, audacia y mucho sentido común, que es el menos común de los sentidos".

Para Oppenheimer "los jóvenes se tienen que animar". Recuerda cuando una vez un jefe le dio un consejo que le quedó grabado: "más vale pedir perdón que permiso". "No hay que tratar de ser perfecto porque siempre se va a cometer errores; hay que aprender rápidamente de ellos y seguir adelante", explicó. Agregó que es importante saber que siempre se va a vivir en escasez y, sin embargo, hay que pensar en grande y saber ver y aprovechar las oportunidades.

A su turno, Villar aseguró que lo primordial para un joven que empieza es saber que es necesaria la capacitación continua. "Que traten de descollar por la sabiduría y no por tener síntomas de líder o de mando", agregó y concluyó reflexionando sobre la importancia del trato humano: "Hay que respetar a todas las personas que te ayudan y trabajan contigo", sostuvo.

En tanto, Secco se limitó a decir que aprendió que en la vida "el éxito y el fracaso no son otra cosas que dos impostores", porque una persona no se puede quedar ni con uno ni con otro para siempre, así que lo mejor es ignorarlos para llevar adelante la actividad diaria correctamente. "No existe un solo camino para hacer las cosas bien", añadió.

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