Marketing deportivo

Esa locura que empuja a un deporte

A sus 48 años y tras retirarse del básquet, «El Loco» Montenegro se alista para competir en handball en los JJOO de Rio 2016

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Montenegro. Se retiró en 2010, cuando jugaba en Del Progreso. Foto: Google Images.

Está por pasar en Argentina, pero puede suceder en Uruguay o en cualquier lugar del mundo. La noticia resulta pintoresca, simpática o tal vez una verdadera locura, que pinta de cuerpo entero (bien largo por supuesto) al personaje en cuestión. Hernán Montenegro está tan loco como su apodo lo indica. Quienes son del palo del baloncesto no se sorprenderán, y los que miran handball tampoco se asombrarán ni bien se acostumbren.

«El Loco» Hernán Montenegro, un alto bahiense (la cuna del básquetbol en la Argentina) de largos 2 metros 06 centímetros, a los 48 años prepara su desembarco en el equipo de handball de River Plate.

«El Loco» (que fue drafteado en la NBA allá por los años ’90) ya empezó a entrenar con Eduardo ‘Dady’ Gallardo, técnico de la Selección Argentina de Balonmano y head coach del club de Núñez. Comenzó con un objetivo claro: estar en el seleccionado argentino de Handball en los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

Montenegro se retiró en 2010 del básquet, a los 44 años, en Del Progreso, equipo de General Roca, Río Negro. Desde 2014 forma parte del programa Concentrados en Red, que se emite por DeporTv, un canal de deportes oficial en Argentina.

De esta noticia se desprenden varias miradas. La primera es la bizarra y la segunda es la heroica. Pero también se puede volver hacia atrás para rememorar que otro basquetbolista, Michael Jordan, hizo algo similar y tras retirarse de su deporte natural (el básquetbol) buscó incursionar en una actividad «contra natura» como es el beisbol.

Más allá de los pros y contras que tendrá «el Loco» Montenegro en un deporte como el balonmano (a favor su altura, en contra su edad), a partir de su desembarco, el deporte como espectáculo en sí no será el mismo. Y ése es el desafío para analizar, no tanto el de la actividad física.

Como pasó cuando incursionó en el handball el reconocido chef Martiniano Molina, los ojos de otros periodistas que no son del handball, de espectadores que no frecuentan parquets y por qué no de curiosos urbanos harán foco en el deporte que tiene mucha actividad pero escasa difusión del otro lado del charco.

Es lógico imaginar que tradicionales periodistas de básquetbol como David Carlín, Marcelo Nogueira o Fabián Pérez (por citar un puñado de ejemplos) concurran a ver cómo mueve el esqueleto el bahiense en el otro parquet.

Sin dudas aparecerán cámaras de noticieros y hasta de señales polideportivas en los partidos y, si miramos más allá, es altamente probable que los demás clubes que compiten con el River de Montenegro tendrán que sacar algún conejo de la galera para neutralizar la estrategia del millonario, o para no quedar tan lejos de la visibilidad que, sin dudas, tendrá el equipo de Núñez.

La locura del crazy Monte-negro va más allá de su sueño personal atado a una mejora económica, o tal vez a la visibilidad que tendrá un deporte, un club y hasta una selección que buscará protagonismo en Rio 2016.

El desembarco del bahiense en el handball empujará a los cráneos del otro vestuario (el del management y el marketing) a pensar soluciones para la cantidad de clubes (en su gran mayoría de raíces alemanas) que competirán con River, como la Sociedad Alemana de Gimnasia Villa Ballester (SAG Ballester para los amigos), el último campeón de la Liga de Honor o para SAG Polvorines, que salió segundo, el Colegio Ward que obtuvo el bronce, y por qué no a los de Ferro, la Asociación Alemana de Cultura Física en Quilmes, SAG de Lomas o Sociedad Alemana y Deportiva Lanús Oeste (alias SEDALO).

La nueva locura de Montenegro va más allá de una historia de cuento. Tal vez sea un verdadero cambio de paradigma y le dé un renovado impulso a un deporte que tuvo éxitos cercanos en torneos internacionales, pero que aún varios tienen en sus retinas desde los tiempos del hoy cocinero de televisión Martiniano Molina.

(*) Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

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