Sustentabilidad

Lego apuesta por el ambiente y busca renovar sus ladrillos

Busca cambiar los materiales pero que el producto siga siendo igual.

Producción. A diario genera en serie cerca de 100 millones de bloques y demás piezas.
Producción. A diario genera en serie cerca de 100 millones de bloques y demás piezas.

Debemos encontrar la manera de aprender a hacer esto de nuevo», dice Henrik Ostergaard Nielsen, un supervisor de producción de la fábrica de Lego en Billund (Dinamarca). Allí, en su laboratorio de investigación, la compañía busca rehacer el producto que le ha dado más fama: el bloque. Quiere eliminar su dependencia de los plásticos derivados del petróleo, y que para 2030 sus juguetes estén hechos completamente de materiales reciclados o derivados vegetales.

El reto es diseñar bloques que no se separen con facilidad, que mantengan los colores brillantes, que sobrevivan ser puestos por accidente en la lavadora o que soporten el peso del pie de un padre desprevenido. La empresa quiere cambiar los materiales, pero que el producto siga siendo exactamente el mismo.

Los consumidores en todo el mundo han expresado una preocupación creciente sobre el impacto de los desechos plásticos en el ambiente, y cada vez más empresas buscan utilizar materiales reciclables para sus empaques o que, en todo caso, contaminen menos. Por ejemplo, para 2030, Coca-Cola planea recolectar y reciclar el equivalente a todas las botellas y latas que utilice. Unilever, el gigante de los productos de consumo, asegura que para 2025 todos sus empaques de plástico serán reciclables o estarán hechos de materiales compostables. Otros, como McDonald’s y Starbucks, están eliminando los sorbitos de plástico. Ahora que muchos negocios grandes están cambiando sus prácticas, reciclar se va a «convertir en la norma», estima David Blanchard, director de investigación y desarrollo de Unilever.

Cada año, Lego emite cerca de un millón de toneladas de dióxido de carbono, casi tres cuartas partes de ellas provienen de las materias primas que llegan a sus fábricas

No obstante, Lego enfrenta un problema más complejo: los plásticos no son el empaque, sino el producto. Su enorme planta de producción en Billund está altamente automatizada. A diario produce en serie cerca de 100 millones de «elementos» (bloques y demás piezas que vende).

Aun así, su éxito trae consigo una considerable huella de carbono. Cada año, Lego emite cerca de un millón de toneladas de dióxido de carbono, casi tres cuartas partes de ellas provienen de las materias primas que llegan a sus fábricas, según Tim Brooks, su vicepresidente de responsabilidad ambiental.

Lego realiza una estrategia por dos frentes para reducir la cantidad de contaminación que produce. Para empezar, quiere que para 2025 sus empaques ya no terminen en los vertederos, por lo que pretende eliminar objetos como las bolsas de plástico dentro de sus empaques de cartón.

También busca que para 2030 el plástico de sus juguetes proceda de fuentes como fibras vegetales o botellas recicladas. El problema con esta meta es que casi todo el plástico que se utiliza a nivel mundial se elabora a partir del petróleo. La sustancia que Lego utiliza más es conocida como ABS (acrilonitrilo butadieno estireno), un plástico común que también se usa para fabricar teclados de computadora y estuches para móviles.

Para dejar de depender de productos como este, Lego quiere invertir casi 1.000 millones de coronas (US$ 150 millones) y contratar a unas 100 personas. Hasta el momento, la mayoría de los materiales de prueba, tanto los que tienen bases biológicas como los reciclados, no han cumplido con las expectativas, pero seguirá intentándolo.

Más que un juguete, un "sistema de construcción"

El origen de Lego —el nombre de la empresa es una contracción de las palabras danesas que significan «juega bien»— se remonta a inicios de los años treinta, cuando el carpintero Ole Kirk Kristiansen comenzó a hacer y vender camiones de bomberos y otros juguetes de madera.

Para la década de 1950, Kristiansen ya experimentaba con bloques de plástico. Su hijo Godtfred empezó a promocionar los bloquecitos no solo como juguetes, sino como un sistema de construcción que podía expandirse y pasar a las generaciones futuras. Lego asegura que los bloques fabricados en 1958 aún son compatibles con los productos de la actualidad. El año pasado, la empresa generó ganancias por 7.800 millones de coronas (alrededor de US$ 1.171 millones), con lo cual superó a sus rivales estadounidenses Mattel y Hasbro.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º