Informe

Las lecciones que dejó la "montaña rusa" financiera en las empresas

Los gerentes de finanzas de Conaprole, Montes del Plata, Grupo Macció y Saceem cuentan cuáles son sus claves para cubrirse de los riesgos de tipo de cambio, tasas de interés y liquidez.

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Riesgos. Las fluctuaciones del dólar fueron un desafío para los gerentes.

Su labor es silenciosa, pero en los últimos años fue crítica para alejar los riesgos que han amenazado los números de las empresas. Los gerentes financieros la tuvieron difícil por la volatilidad de los mercados y las fluctuaciones del tipo de cambio. Cuatro de ellos hicieron un balance con El Empresario de las lecciones de finanzas que calaron hondo en las empresas.

Estos profesionales comparten de base una gran máxima: tomar deuda en la misma moneda que la empresa genera sus ingresos y evitar especulaciones que desprotejan la cuenta de resultados.

El grupo de insumos agrícolas Macció tiene ingresos en dólares. Cuando la divisa estadounidense bajaba rumbo a los $ 19, su gerente financiero, Marcelo Debat, tuvo la disyuntiva de tomar alguna cobertura vendiendo dólares a futuro (forward). Y decidió seguir ese camino. «Así, asegurábamos un precio mejor (del dólar) para adelante para cubrir nuestro presupuesto en pesos», explicó.

Para estos gerentes muchas veces es difícil justificar que las compras a futuro son un «seguro», sobre todo cuando se hace la operación y el dólar al final sube (o baja) más rápido de lo previsto.

En el caso de Macció, las coberturas se hacían por solo una parte de las necesidades en pesos. «Si precisábamos cubrir un presupuesto de US$ 1 millón, la mitad era forward y lo otro se iba cambiando», explicó Debat. Ahora, con el dólar en franca alza, esa operativa dejó de ser tan relevante para la empresa.

Montes del Plata, en tanto, cuenta con una política permanente de administración de riesgos financieros. «No hay que esperar momentos de volatilidad para prestarle atención al tema», dijo su gerente financiero, Diego Wollheim.

A su juicio, lo primero es «contar con una política», lo segundo es que sea «aprobada por el más alto nivel» de la empresa y lo tercero es «comenzar a operar». Para ello, «es necesario poder cuantificar los montos a cubrir, contar con líneas de crédito suficientes, que tendrán mayor o menor utilización en función del plazo operado», remarcó.

Esto implica, entre otras cosas, identificar los riesgos, los niveles de exposición aceptables, las herramientas de cobertura permitidas y las responsabilidades de cada uno de los decisores. «Deben definirse claramente los instrumentos permitidos de cobertura, así como las exposiciones máximas, límite de pérdidas permitidas; de forma de contar con lineamientos bien definidos en la utilización de derivados», indicó Wollheim. La política de Montes del Plata le permite hacer forward para euros, pesos uruguayos y Unidades Indexadas (UI).

Otras empresas, como la constructora Saceem, no recurren al mercado forward, ni siquiera ahora que el dólar está en clara alza y que el grueso de sus ingresos es en moneda local. «En general, porque los costos de esas operaciones suelen ser altos. Uno puede hacer una cobertura propia sin recurrir a esos instrumentos», dijo su gerente financiero, Daniel Temesio. En la práctica, esto implica tomar un préstamo en pesos y comprar dólares.

Conaprole utiliza habitualmente las coberturas de tipo de cambio, pero con la particularidad de que hace forward «en otras monedas contra el dólar, como el euro, el rublo y algún momento el real, pero no contra el peso», dijo el gerente financiero, José Luis Rial. Esas son las monedas que en algunas ocasiones aceptan a sus clientes y la empresa debe cubrirse de esa exposición al tipo de cambio, ya que siempre toma endeudamiento en dólares (moneda en la que percibe la mayoría de sus ingresos). Para cubrirse de evolución que tenga el peso ante el dólar. hace lo inverso a Saceem: toma créditos en dólares y los vende a cambio de pesos, con los que luego compra Letras de Tesorería. Según explicó Rial, el mercado de títulos públicos es más profundo y tiene mayor liquidez.

Riesgos y recaudos.

Dentro de los riesgos a administrar, Wollheim no solo señaló el de tipo de cambio, sino también los de liquidez, tasas de interés y de precios de commodities. «Muchas veces se dice que operar con forwards implica asumir riesgos, en mi opinión es todo lo contrario. Si los ingresos de la empresa son en dólares y muchos de los gastos son en pesos uruguayos, lo ideal es conocer desde ya cuánto será el tipo de cambio para el próximo año; sin duda que la fluctuación del presupuesto medido en dólares será mucho menor y se podrán tomar mejores decisiones de negocio», remarcó. «De este modo, estamos administrando los riesgos financieros y protegiendo la cuenta de resultados y las decisiones de inversión», se explayó.

El gerente de Montes del Plata señaló que es conveniente tener líneas de crédito comprometidas con los bancos. «Esto significa pagar un fee para asegurar las condiciones de crédito y un determinado monto, sin tener la obligación de tener que hacer uso de la misma. Esta decisión permite administrar riesgos de liquidez y tasas de interés; evitando tener que negociar líneas en momentos de premura o contracción del crédito».

Asegurar el financiamiento es muy importante ante la desaceleración económica y Conaprole se asegura de mantenerlo en el largo plazo. «Eso da una seguridad contra los ciclos. Hay que manejar la empresa con un plazo de 10, 20 o 30 años», dijo Rial.

También pasa a ser importante trabajar muy cerca de los clientes, advirtió Debat, es decir, atender «la asignación de líneas de crédito, los antecedentes, el comportamiento y la historia de los clientes».

De hecho, Grupo Macció pide algunas garantías dependiendo del volumen de crédito que solicitan sus clientes. Las prendas e hipotecas son muy difíciles de obtener, pero sí son comunes las cesiones de contratos por exportación, por las que si el productor incumple el pago de los insumos a Macció, el trader al que vendió la mercadería paga lo adeudado.

Saceem, en tanto, tomó recaudos en su manejo de activos y pasivos, como convertir deuda en dólares a pesos o UI y, a su vez, cerrar contratos en moneda extranjera (sobre todo con clientes del exterior), para lograr «una posición lo más equilibrada posible».

Las transacciones de especulación fueron descartadas de plano por los consultados. «Las empresas tienen que ocuparse de generar resultados genuinos. Buscar utilidades financieras suele ser un riesgo alto y conozco más casos de catástrofe que de paraísos», remató Temesio.

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