Kawhi Leonard, el nuevo rey de la NBA es un antihéroe para las marcas

El bajo perfil de la estrella de Los Ángeles Clippers diluye su influencia mediática

Kawhi Leonard. A diferencia de otras estrellas, el astro de los Clippers gana más por su sueldo que por la publicidad.
Kawhi Leonard. A diferencia de otras estrellas, el astro de los Clippers gana más por su sueldo que por la publicidad.

Hombre de pocas palabras en público, Kawhi Leonard elige «hablar» directamente en la cancha. La estrella de Los Ángeles Clippers despliega sobre el parquet su amplio arsenal ofensivo y su fortaleza defensiva hasta encumbrarse en la élite de la NBA junto a LeBron James, Stephen Curry, Kevin Durant y Kyrie Irving, entre otros talentos ilustres. Aunque el suyo es el nuevo nombre de moda en la mejor liga de básquet del mundo, su trayectoria está lejos de ser una novedad. A sus 28 años acaba de iniciar su novena temporada como profesional en las que ya cosechó dos anillos de campeón; uno con los San Antonio Spurs (2013-2014) y otro en la pasada temporada (2018-2019) con los Toronto Raptors. En ambos casos, Kawhi resultó el Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés).

Sobre sus hombros recae la misión de conducir al título a los Clippers, una franquicia que, próxima a cumplir cinco décadas, nunca pudo levantar el trofeo Larry O’Brien, que distingue al campeón de la NBA. En la comparación deportiva, los Clippers estuvieron históricamente a la sombra de sus vecinos Los Ángeles Lakers, el segundo equipo con más anillos en la historia de la liga con 16, apenas uno menos que los Boston Celtics.

Pero, el estrellato de Leonard presenta un inconveniente. La parquedad del alero frente a las cámaras y micrófonos conspiran contra la intención de los anunciantes de recurrir a él como portavoz de sus productos y servicios. La inexpresividad de Leonard recuerda a la de su excompañero en los Spurs, el extraordinario Tim Duncan, al que las marcas consideraban «aburrido» por su bajísimo perfil mediático.

El jugador rompió su relación con Nike en malos términos y firmó con New Balance

Esa percepción sobre Leonard parece trasladarse a un termómetro de popularidad como la venta de camisetas. En ese ranking LeBron James (Los Ángeles Lakers) se mantiene como vigente rey, seguido por Stephen Curry (Golden State Warriors) y Kyrie Irving (Brooklyn Nets). Kawhi se ubica en un distante decimotercer puesto en las preferencias de los fanáticos.

La relación del alero con las marcas no es muy fluida por no decir casi inexistente. En su caso no se cumple la «regla» habitual que aplica entre las estrellas del deporte, esa que dice que los ingresos comerciales de los más famosos atletas superan al sueldo que perciben por competir en la cancha. Leonard cobra «apenas» US$ 5,5 millones al año por acuerdos comerciales mientras que su salario anual se ubica en los US$ 23 millones. Todo lo contrario se puede decir de LeBron, Curry, Kevin Durant y otros colegas de la liga.

Los ingresos publicitarios de Leonard provienen casi exclusivamente de su contrato con la marca deportiva New Balance, un contendor menor en la «guerra» del marketing deportivo en relación a Nike, Adidas e incluso Puma. La relación entre la estrella de los Clippers y New Balance se inició en 2018 luego que Leonard dejara las filas de Nike, que hasta entonces lo había acompañado en su carrera. El punto final no fue en buenos términos, y a mediados de este año el jugador demandó a la empresa de la «pipa» alegando que ésta había registrado como marca propia el logo que identifica al jugador (una mano gigante, que es una característica por la que el alero es reconocido), sin su aprobación. Polémicas al margen y aunque ya se anuncia que lanzará una línea de indumentaria propia, a Leonard solo parece interesarle seguir ganando anillos más que millones.

Ballmer, por romper el maleficio

Kawhi Leonard y Paul George son flanqueados por el técnico Doc Rivers y el CEO de la franquicia, Steve Ballmer.
Kawhi Leonard y Paul George son flanqueados por el técnico Doc Rivers y el CEO de la franquicia, Steve Ballmer.

La estrategia de Steve Ballmer, exCEO de Microsoft, para convertir a los Clippers en un equipo aspirante al título podría compararse con una jugada de posesión larga, como esas que hoy escasean en la NBA. Ballmer compró la franquicia hace cinco años por US$ 2.000 millones con la intención de conseguir un campeonato aún esquivo. Recién esta temporada, con los fichajes de Kawhi Leonard y Paul George, la plantilla amenaza con dar el salto de calidad para cumplir la promesa. Esa ilusión disparó la venta de tickets, que pasaron de 5.200 abonos para la temporada a 10.000. Ballmer está potenciando la franquicia. Los Clippers, desde siempre eclipsados por sus vecinos, los Lakers, valen US$ 2.200 millones (novenos entre 30 equipos). El sueño que desvela a Ballmer es salir campeón, pero también darle al equipo un estadio propio, ya que hoy comparte el Staples Center con los Lakers. Decidido a remediar esto, anunció la construcción de un nuevo «arena» en Inglewood, con un costo de US$ 100 millones. La inauguración se prevé para 2024.

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