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Joven y en alza: Thiem va por las marcas

El flamante campeón del US Open asoma como un nuevo ícono para el marketing

Campeón. El austríaco Dominic Thiem conquistó el US Open con una remontada histórica
Campeón. El austríaco Dominic Thiem conquistó el US Open con una remontada histórica. (Foto: AFP)

En una épica final, Dominic Thiem conquistó el domingo pasado el Abierto de EE.UU., su primer título de Grand Slam al derrotar al alemán Alexander Zverev. El austríaco se repuso a una desventaja de dos sets (2-6 y 4-6) para terminar imponiéndose por 6-4, 6-3 y 7-6 (8/6). Su victoria es un hito en la historia del torneo: hacía 71 años que un ganador del US Open no levantaba un 0-2 en contra, desde que Pancho Gonzáles dio vuelta el duelo que ganaba Ted Schroeder en 1949.

La remontada no es la única razón por la que el US Open 2020 probablemente será recordado por los amantes del tenis.

El torneo quedó marcado por el vacío en las tribunas a causa de la pandemia de COVID-19 (un silencio apenas maquillado por aplausos grabados que sonaban con cada punto); la insólita descalificación del serbio Novak Djokovic, número uno del ranking de ATP, por darle un pelotazo a una jueza de línea; y por tener en la final a dos jóvenes —Thiem tiene 27 años y Zverev 23—, un hecho infrecuente en un circuito acostumbrado desde hace años a ver a los veteranos Roger Federer (39), Rafael Nadal (34) y el propio Djokovic (33) definir las principales citas del tenis profesional.

Hay quienes ven en el triunfo del joven austríaco el indicio del comienzo de una nueva era en el tenis, ya sin el predominio que por años ha ejercido el llamado «Big Three».

Más allá de esas especulaciones, la juventud y proyección de Thiem lo convierten en un perfil interesante para las marcas. Y no hay nada como ganar un Grand Slam para reforzar el atractivo publicitario.

Por su parte, Thiem está siendo más proactivo en el campo comercial. Al menos esa es su intención, según le expresó a Forbes en 2019 cuando dijo que comenzaría a buscar patrocinadores con más énfasis que en el pasado. Hoy representa a Adidas, las raquetas Babolat, los relojes Rolex, el UnitCredit Bank de Austria y los autos Kia. «Necesita ser una marca cool», explicó Thiem como criterio para aliarse a una empresa, al tiempo que develó sus intereses. «Hay cosas que apoyo, como el cuidado del medio ambiente, (...) entonces la marca necesita ser también un poco sobre eso». Hay varias marcas que encajan con ese perfil, dijo, pero también fue claro: «No quiero acaparar todo».

Figura con proyección

Por vencer en Flushing Meadows, Thiem recibió un cheque por US$ 3 millones, la recompensa que la ATP entregó al ganador del torneo —en la categoría masculina y femenina— este año. En casi 10 años como profesional, el tenista amasó US$ 23 millones en premios por sus triunfos en el court.

Los ingresos también proceden de sus patrocinadores.

El austríaco luce el logo de Adidas en su indumentaria. Es más, el nuevo número tres del mundo (subió una posición tras su reciente victoria en el US Open) es la principal figura de la firma alemana en tenis masculino; mientras, Nadal juega con Nike, Federer con Uniqlo y Djokovic con Lacoste.

El fabricante de accesorios para tenis, la francesa Babolat, le provee de raquetas, un privilegio que comparte con Nadal.

Producto de la alianza con Babolat, el joven tenista fue invitado a colaborar en el diseño de la nueva línea de raquetas Pure Strike, estrenada el año pasado en el US Open.

En tanto, la bebida energizante Red Bull, que patrocina a Thiem según se podía ver en su uniforme, se vio envuelta en una inesperada polémica durante el torneo.

En una pausa del juego ante Sumit Nagal, Thiem intentó tomar un trago del energizante directamente de la lata. Al ver la situación, el juez del partido intervino para impedirlo, presumiblemente porque Red Bull no patrocina el abierto y su aparición en cámaras era publicidad gratuita. Así que Thiem tuvo que ingeniárselas; se sirvió la bebida en un vaso de plástico mientras un asistente disimulaba la escena con una toalla.

«Las latas de Red Bull no están permitidas en pista. A veces me ayudan, así que la quería. Me daba igual beberla en un simple vaso, fue raro, porque querían rellenar el vaso sin que yo lo viese. Eso me molestó un poco: las leyes antidoping son muy estrictas y no quiero perder de vista lo que ingiero. Pero bueno, fue algo sin importancia y al final no pasó nada», dijo Thiem. A fin de cuentas, el trago más esperado, el de la dulce victoria, lo saboreó el domingo.

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