NEGOCIOS

Importaban relojes, crearon sus propios modelos y ahora los impulsan en Kickstarter

Agustín, Gastón y Martín Bernheim buscan iniciar la producción de 4.500 piezas bajo la marca Bernhaus a través del sitio de financiamiento colectivo

Socios. Los Bernheim dedicaron dos años al desarrollo de la marca.
Socios. Los Bernheim dedicaron dos años al desarrollo de la marca.

Kickstarter, la plataforma a la que emprendedores del mundo se vuelcan para financiar sus ideas de negocio con donaciones colectivas, sumará un proyecto a cargo de tres uruguayos.

Agustín (21), Gastón (25) y Martín (20) Bernheim (los dos primeros son hermanos y el tercero es su primo) iniciarán la semana próxima una campaña de crowdfunding para impulsar su marca de relojes, Bernhaus.

Luego de sumar experiencia y conocimiento trabajando en este rubro como importadores de relojes, los socios se decidieron hace dos años a crear su propio proyecto que, además de basarse en la calidad y exclusividad, también subraya la idea de llegar al cliente a un costo más bajo que su competencia.

«Nos dimos cuenta de un problema que está pasando hoy a nivel internacional en la industria de la relojería y es que un producto de gama media alta llega sumamente encarecido al consumidor final teniendo en cuenta el precio de fábrica», dijo Agustín Bernheim, que estimó el sobrecosto en un 1.000% por efecto de los intermediarios en la cadena de distribución. En cambio, Bernhaus producirá a través de una fábrica de Asia y evitará intermediarios para ahorrar sensiblemente en el precio. Los relojes costarán US$ 170 mientras que otras opciones del mismo rango de calidad vendidas bajo el modelo tradicional valen US$ 500.

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La colección incluye tres modelos: fondo azul, blanco y negro.
La colección incluye tres modelos: fondo azul, blanco y negro.

Bernhaus se estrenará en la plataforma de Kickstarter con una campaña de 60 días de duración y con un objetivo de recaudación de entre US$ 7.500 y US$ 25.000. «Eso sería más que nada para empezar en el juego», indicó Bernheim.

La partida de relojes sería de 4.500 unidades (unos 1.500 por cada uno de sus tres diseños: fondo azul, blanco y negro). «De ahí en adelante lo que podamos recaudar nos permitirá a futuro realizar una nueva colección u ofrecer también nuevos diseños de mallas», avanzó Bernheim.

Como lo indica su nombre, la colección «Bernhaus: The Moon Phase Limited Edition» toma inspiración de la Luna (está grabada en la parte trasera del reloj).

El diseño también se ve influenciado por la tendencia de personalización que buscan los consumidores. La colección incluye distintas mallas —una de acero inoxidable y tres de cuero (azul, marrón y negro), todas intercambiables tras simplemente apretar un botón del reloj— adaptándose a diferentes estilos y ocasiones.

Como características, el cuerpo del reloj es 100% de acero inoxidable, y su esfera revela una faceta lunar. En tanto, un cristal de zafiro lo protege de golpes y rayaduras. En su interior una máquina Miyota (desarrollo de Citizen) hace funcionar el sistema. Además, es sumergible hasta 100 metros de profundidad, detalló Bernheim.

Aunque está pensado como un reloj para caballeros, por su diámetro también puede ser atractivo para el público femenino, en especial «mujeres de negocios», agregó.

Como habitualmente ocurre en los proyectos presentados en Kickstarter, los donantes en este caso de Bernhaus obtendrán distintas «recompensas» según su nivel de participación en la campaña. A mayor inversión recibirán más beneficios, léase: cantidad de relojes, mallas y un mayor diseño del packaging.

Para Bernheim, el reloj mantiene vigencia como «una pieza de joyería única» y «un accesorio fundamental para la vestimenta».

El público al que apuntan con su marca es el que tiene gusto por lo exclusivo, lo innovador y diferente, y que ve en el reloj un accesorio distintivo.

Por otra parte, Kickstarter reúne algunos atractivos como plataforma de lanzamiento, dicen desde Bernhaus: es una opción «innovadora» para presentar el producto, y a la vez implica una inversión más accesible para un emprendedor que quiere mostrar su idea y llegar a los consumidores. Sin embargo, «sentimos también que el crowdfunding en Uruguay es algo que no está muy plasmado en la gente como forma para poder emprender», coincidieron los tres.

«Lo más bonito de esto es que uno invierte mucho tiempo, algo de dinero, y se puede dar la posibilidad de hacer proyectos que no serían posibles si contamos con que un emprendedor tiene que invertir US$ 25.000 para hacerlos en primera instancia. Es sumamente complicado que un joven en Uruguay cuente con esos fondos», concluyó Bernheim.

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