ENTREVISTA

«Una idea de negocios es buena por su capacidad de ejecución»

Salvador Said, CEO del Grupo Said de Chile, uno de los holdings más fuertes de la región, explica cómo sobrevivir a la disrupción tecnológica y cuáles son las «reglas básicas» para emprender.

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Visión. "Me fijo más en el emprendedor que en el emprendimiento en sí".

En Chile, el apellido Said remite a una dinastía empresarial que ha construido uno de los grupos económicos más poderosos de la región, a través de inversiones en el retail, la industria de la bebida, la banca y la salud. Al frente del holding está Salvador Said (52 años, ingeniero comercial y expresidente de Endeavor Chile). El ejecutivo llegará a Uruguay el próximo jueves como invitado especial de la Gala de Endeavor.

Said habló de negocios y emprendedurismo en una entrevista vía e-mail con El Empresario. También se refirió al rol de líder, un papel para el que se preparó desde temprana edad. Said es el único hijo varón de su padre, circunstancia que en su familia, de origen árabe, destrabó la sucesión del patriarca en la gestión del negocio. De niño, dedicaba sus vacaciones escolares a trabajar «desde muy abajo» en las empresas de su padre, y a medida que fue creciendo le asignaron nuevas responsabilidades: desde «asistir como oyente a los directorios cuando era universitario, hasta asumir la gerencia general de la empresa de envases flexibles para encargarme de la formación de equipos y preparar un nuevo plan de negocios».

Como presidente de Endeavor Chile, rol que dejó en mayo luego de seis años, trabajó en la «descentralización del emprendedurismo» a través de la instalación de hubs regionales en el Interior. En 2015 los emprendedores Endeavor generaron ingresos por más de US$ 755 millones, crearon 16.000 empleos, desde 2012 han levantado US$ 120 millones en capitales y en promedio registraron el año pasado un aumento del 26% en las ventas respecto a 2014. «No tengo duda de que para alcanzar esos indicadores fue vital la descentralización que aplicamos en Chile», dijo Said sobre este modelo, que ya es replicado por la red en EE.UU.

Said ve el emprendedurismo como propio. Y en esa visión cree que el emprendedor toma «el camino más difícil», pero a la vez «el que genera más satisfacciones». Admite que se está expuesto al fracaso, pero frente a ello aconseja seguir las «reglas básicas» del emprendedor: «Regla 1, Todo es posible; Regla 2, Nada es fácil; Regla 3, Cuando esté optimista, recuerde la Regla 2, y Regla 4, Cuando esté pesimista, recuerde la Regla 1».

—Los orígenes del Grupo Said se remontan a la rama textil. Hoy lidera en áreas diversas como el retail, la banca y la salud. ¿Qué motivó esa diversificación?, ¿hacia dónde continuará la vocación de expansión?

—Por historia y genética, somos una familia 100% empresaria y emprendedora, por lo que tenemos una inquietud natural que hace que nunca nos hayamos quedado tranquilos con estar únicamente en los negocios donde estamos y que estemos permanentemente en la búsqueda de nuevas oportunidades, de aprender de nuevos socios y de crecer en nuestras industrias. Este ha sido el caso de Coca-Cola Andina con Coca-Cola Company; BBVA-Chile con BBVA España, Parque Arauco con Equity International en su minuto, y Cruz Blanca Salud con Bupa Sanitas, entre otros ejemplos.

Por el momento, estamos enfocados en nuestros negocios actuales. Sin perjuicio de ello, nunca nos hemos cerrado a evaluar negocios en otras áreas o países. Estamos muy interesados y estudiando las nuevas tecnologías, y cómo estas pueden afectar nuestros negocios, por ejemplo los desarrollos en fintech y blockchain y su relación o potencial adaptación a la banca, el e-commerce, y al sector de shopping centers. Ya estamos desarrollando energías renovables, junto a nuestros socios estamos operando centrales de pasada y plantas termo-solares para procesos mineros.

—La revolución digital, el consumidor 4.0 y la economía colaborativa son fenómenos que afectan a todas las industrias. ¿Qué deben hacer las empresas para subsistir?

—No tengo dudas de que estamos formando parte de una transición de un mercado de capital a una economía basada en el conocimiento, en donde las personas son el eje principal y la innovación y el emprendimiento los motores de un cambio de mentalidad que nos obligará a reinventar los modelos de negocios. En este nuevo escenario, la clave para una reinvención exitosa pasa por lo más valioso que tiene una empresa: las personas. Por eso cada vez se vuelve más necesario mejorar la calidad del empleo e implementar modificaciones en las prácticas y la cultura laboral. Es por eso que, en la era digital, la colaboración es indispensable y los espacios que favorezcan el pensamiento creativo son una necesidad.

También hay un desafío en integrar a la sociedad en las empresas. Los clientes cada día aumentan sus niveles de exigencia y obligan a las empresas a perfeccionar sus tecnologías para relacionarse con ellos, lo que ha llevado a transformaciones radicales en las funciones comerciales, de comunicación y marketing y a que las compañías reformulen sus modelos de negocio para satisfacer un entorno que exige mayor participación del cliente, más agilidad e innovación continua.

—¿Dónde está la mayor amenaza hoy para las grandes firmas: en otras corporaciones o en las startups?

—Estamos viviendo una revolución sin precedentes donde las nuevas tecnologías y aplicaciones están abriendo un amplio abanico de posibilidades y cambiando las formas de hacer negocios, por lo que creo que hay que estar con todos los sentidos pendientes en cómo puede transformarse una industria, un producto, un servicio o cómo, directamente, éste puede ser reemplazado por algo que hoy ni siquiera imaginamos. Para ponerlo en contexto, en el mundo hay 500 millones de usuarios de Dropbox, 100 millones en Spotify y 75 millones en Netflix; cada día se comparten más de 2.000 millones de fotos en Facebook, o se ven 4.000 millones de videos en Youtube, se envían o reciben más de 205.000 millones de e-mails y más de 42.000 millones de mensajes de Whatsapp. Hace 10 años, ¿cuántos vieron a estos actores como amenazas? Hoy, las cuatro principales empresas en EE.UU. por valoración bursátil están ligadas a estas tecnologías o han sabido adaptarse a ellas. Me refiero a Apple, Google, Microsoft y Amazon.

—¿Qué es para usted una buena idea de negocio?

—Lo que hace buena a una idea de negocio es su capacidad para ejecutarse. Hay millones de ideas que parecen brillantes, pero que no duran al ser poco realizables. Lo importante es seguir generando ideas innovadoras hasta que puedan transformarse en buenos negocios. En Endeavor estamos constantemente buscando emprendedores que tengan el potencial de ser de alto impacto, que sus proyectos sean escalables y posean una ventaja competitiva sostenible. Personalmente, me fijo mucho más en el emprendedor que en el emprendimiento en sí. Debe ser capaz de formar un equipo y desarrollar un liderazgo participativo, saber escuchar, no tenerle miedo al fracaso, ser honrado, innovador. En resumen, debe tener las cuatro «P» que caracterizan al emprendedor exitoso: Pasión, Perseverancia, Paciencia y Prudencia.

«Emprender, un tema país»

El ecosistema emprendedor chileno es uno de los más consolidados de la región. Said valoró que el país «avanzó mucho». Recordó que en los ‘90 «el desafío era socializar los conceptos; pocos consideraban la posibilidad de emprender». El cambio vino por la sinergia entre privados, Academia y Estado, que ubicaron «el emprendimiento como un tema país y una tremenda vía para generar empleos de calidad e impactar el PIB».

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