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La icónica confitería Esmeralda se muda tras 115 años en el mismo local

En octubre, la empresa vendió sus padrones de más de 700 m2 donde se levantará un edificio. 

Clásico. La confitería funciona en el local desde 1904. La familia Wijma lo adquirió en 1960 y ahora está al frente la tercera generación.
Clásico. La confitería funciona en el local desde 1904. La familia Wijma lo adquirió en 1960 y ahora está al frente la tercera generación.

Fue rápido. En junio de 2018 llegó la propuesta por la compra del local y en octubre firmaron la venta. Así recuerda Karel Wijma, responsable de la confitería Esmeralda, el proceso de venta del local donde la firma gastronómica funcionó por 115 años.

«La confitería funciona en esta esquina desde 1904. Mi familia compró el negocio en 1960, más adelante terminamos de adquirir el local y, si bien siempre se le han hecho arreglos, tanto eléctricos como sanitarios y de estructura, estaba en una situación que había que hacerle una reforma más profunda. Según el arquitecto eso implicaba una obra que llevaría unos seis meses. Durante ese tiempo teníamos que funcionar en otro local. Entonces, cuando los desarrolladores se acercaron y nos hicieron una oferta de compra, la estudiamos y nos decidimos por vender», resumió Wijma.

El local de la confitería, situado en Canelones y Jackson,  no tiene valor patrimonial, por lo que será totalmente demolido.

Esta oferta no es la primera que recibió. La esquina de Canelones y Jackson ha sido muy codiciada y a Wijma le llegaban ofertas de compra aproximadamente cada dos meses. «Siempre dije que no. No consideraba la venta del local antes, por eso nunca lo puse a la venta. Ahora tampoco estaba a la venta, pero la situación actual hizo que fuera el momento», dijo.

El local de la confitería no tiene valor patrimonial, por lo que será totalmente demolido. Además, la venta incluyó dos padrones que pertenecen a la familia. En total, el negocio implica un área de unos 700 metros cuadrados (m2).

Mudanza

Ahora las energías de los propietarios del negocio están puestas en buscar un nuevo espacio donde continuar la actividad. La confitería seguirá funcionando en el tradicional local hasta fines de mayo, momento estipulado de entrega a la desarrolladora.

Wijma explicó que aún no está definido donde abrirá la «nueva» Esmeralda, pero adelantó que en la búsqueda priorizan la zona de diseño, aunque también están evaluando desembarcar en Pocitos. «Tenemos en estudio varios locales, en principio en la zona, porque es donde queremos estar, pero hemos encontrado una traba en el tamaño: varios no pasan de los 100 metros cuadrados», explicó. Wijma dijo que si no hay locales más grandes evalúan la alternativa de tener dos locales, uno para atención al público y otro de elaboración.

«No tenemos apuro. En caso de no encontrar nada rápido antes de fines de mayo, veremos de seguir con el servicio de delivery y catering con envíos o retiro en algún punto, y más adelante abriremos el local», se explayó el empresario.

Con la nueva casa llegarán cambios, tanto estructurales como de servicios y productos. Wijma se reservó los detalles, pero adelantó que ya están estudiando sumar nuevos productos a su actual propuesta. También, si bien con la mudanza se conservará parte del mobiliario, los propietarios aprovecharán la ocasión para invertir y modernizar su propuesta, finalizó.

Desarrolladora Cipia se quedó con predio

Cipia es la desarrolladora inmobiliaria detrás de los 700 metros cuadrados que ocupa la confitería Esmeralda y otros dos predios. En su lugar construirá un edificio de 237 departamentos, con piscina, gimnasio, solarium, área de cowork y espacio polideportivo, entre otros amenities. La empresa es responsable entre otros complejos, como el edificio Topaz ubicado en Pagola esquina 26 de Marzo, y de Bohemian, en el cruce de Francisco Soca y Libertad.

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