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Hora de involucrarse

Ninguna empresa hoy dudaría de la necesidad de estar presente en las redes sociales, pero... ¿puede decirse lo mismo de quienes las dirigen?

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Charlene Li. Es CEO de Altimeter Group y escribió dos best-sellers antes de publicar recientemente su último libro. Foto: WOBI.

Resulta poco común no encontrar a una compañía de prestigio en Twitter o Facebook. Sin embargo, encontrar allí a sus CEOs es algo menos corriente. Según Charlene Li, autora de The Engaged Leader: A Strategy for Your Digital Transformation, es tiempo de cambiar la tendencia. En su opinión, los líderes deben conectarse con empleados, clientes y todos aquellos a quienes dirigen y sirven... bajo riesgo de perder terreno si no lo hacen.

¿Cómo puede alguien ser un líder y no estar involucrado?

Ser un líder involucrado es el epítome de lo que significa el liderazgo. No se puede ser un líder en aislamiento. Sin embargo, muchísimos líderes se encuentran ausentes de canales digitales y sociales en los que están sus clientes y empleados. Hay líderes que no están involucrados. Sienten que deben estarlo, pero en realidad no quieren. No saben cómo hacerlo. Les aterroriza. Es hora de que admitan que deben hacerlo, comprendan por qué y descubran cómo hacerlo con éxito.

En The Engaged Leader, usted menciona a Ginni Rometty, CEO de IBM, como ejemplo de alguien que ha escogido qué plataformas digitales le otorgarán el máximo valor. ¿Cómo puede un líder diferenciar entre aquello estratégicamente valioso y aquello que a él le agrada?

Todo parte de un diálogo sincero con uno mismo. Uno debe preguntarse: «¿Elijo no estar ahí porque no es de importancia estratégica, o no estoy ahí porque no me he tomado el tiempo de evaluarlo y pensar en ello?». En el caso de Rometty, ella tiene una cuenta de Twitter... pero nunca ha publicado un mensaje. La mantiene abierta para que ella y su equipo puedan ver cuando la gente la incluye en alguna conversación. La usan para ver qué dice la gente y luego se valen de esa información para compartir contenidos y producir videos que ella misma crea para uso interno. Es una práctica estratégicamente alineada con el objetivo de Rometty, que es darle un vuelco a IBM, volverla más innovadora. Ella escogió involucrarse a través de Twitter, pero dijo: «Es importante estar ahí para escuchar, y solo voy a usarlo para eso».

No se trata solamente de qué plataforma utilizar o no, sino también de cómo usarla...

Más importante aún, se trata de ¿por qué la estoy usando? Hay una diferencia entre utilizar una de estas herramientas como líder, o usarlas como persona. Muchos líderes usan las redes personalmente, pero no saben cómo utilizarlas en el trabajo, cómo aprovecharlas para acercarse más a sus objetivos de liderazgo. Lo cual nos lleva al principio de todo. El líder debe definir cuáles son sus metas. ¿Qué quiere lograr como líder? ¿Cómo lo mediría?

Ud. menciona a los ejecutivos intermedios como uno de los grupos que se resisten a este cambio. ¿Qué consejo les daría?

Que redefinan su rol. A menudo sienten que han quedado atrapados en el medio. En el pasado tenían poder porque controlaban la información que subía y las decisiones que bajaban. Ahora deben preguntarse cuál es su función, y repensar su papel, entender que deben pasar de ser guardianes o niñeros, a ser facilitadores; convertirse en personas capaces de agilizar el flujo de la información. El hecho de que puedan estar más interconectados, más involucrados en la organización, y no solo con su equipo, les brinda una nueva fuente de poder e influencia. Ellos se encuentran en el lugar donde el liderazgo se divorcia del título. Hoy en día, lo importante no es el cargo de un ejecutivo, ni el puesto que ocupa. Lo único relevante es quién está dispuesto a seguirlo, a seguir su entusiasmo y sus ideas. El liderazgo es una relación entre personas que aspiran a liderar y aquellos inspirados a seguir. Ya no proviene de la posición.

Si uno es un líder poco tecnológico, ¿cómo lo encara?

Si usted puede comprar, puede tuitear. La ciencia de esto no reside en la técnica. Se trata más bien de una idea. ¿Qué decir? ¿Cuándo participar? ¿Cuáles son las historias que debo contar? Ése es el arte del liderazgo. Si hay algo que los líderes saben hacer es dirigir. Sin embargo, por la razón que sea, cuando se enfrentan con una tecnología incipiente pierden la confianza en su capacidad de dirigir y creen que no sabrán qué hacer. A los líderes hay que decirles: «Usted ya sabe lo que quiere lograr». Pero hay que ayudarlos a ver claramente lo que buscan: «¿Cuál es la mejor manera de contar? ¿Cuáles son los canales y las herramientas adecuadas, y el lenguaje que debe utilizar?».

Twitter o Facebook facilitan la comunicación rápida. Los líderes tienen que responder casi de inmediato, ¿eso los acobarda un poco? ¿Cómo encontrar el equilibrio entre ser auténtico y ser correcto al mismo tiempo?

La autenticidad no es algo que a la gente le salga naturalmente, lo cual se debe a que existe una sensación de vulnerabilidad al abrirse a otras personas. Para que haya autenticidad en una relación debe haber confianza. Si alguien no tiene confianza en cómo está expresándose o no está seguro de qué tipo de relación está construyendo con la gente en ese tipo de canales, pretender ser auténtico es muy difícil. Como punto de partida, siempre les pido a los líderes que escuchen. Eso les permitirá darse una idea de lo que la gente quiere. Luego aconsejo que cuenten historias que inspiren a realizar la acción que el líder pretende impulsar, según sus objetivos y su estrategia. A mi juicio, las historias son un gran punto de partida porque a todo el mundo les gusta oírlas. Las historias contadas desde un punto de vista personal, desde la perspectiva del individuo, siempre generarán interés.

¿Y la velocidad?

Existe la sensación de que, como todo sucede en tiempo real, uno tiene que operar siempre en tiempo real, pero sobrestimamos la rapidez con la que debemos responder. A menos que se trate de una situación de crisis, uno puede elegir cuándo y cómo desea involucrarse. Es una cuestión relevante, porque de ninguna manera alguien puede responder a todo. De hecho, debe planificar bien en lo que se involucra.

¿Qué le recomendaría a un líder que se propone armar un plan de transformación digital?

Anotar en una hoja de cálculo sus objetivos. Todos los líderes que conozco tienen muy en claro cuáles son sus metas. Mi consejo es que los anoten e incluyan también la forma de medición que les permitirá saber si los han alcanzado o no. No tienen que ser números. Podría ser una descripción de la situación actual y la futura. Luego debe preguntarse qué puede hacer en esas áreas para acercarse a la consecución de esas metas. No se trata de empezar por una tecnología o por ciertos canales. Se trata de empezar por los objetivos, y luego decir: «¿Qué actividades debo encarar para alcanzar esas metas?». (WOBI)

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