TECNOLOGÍA

De hologramas a animales simulados que tratan fobias: tecnologías que son un tsunami, según experto argentino

El tecnólogo y psicólogo Fernando Tarnogol, próximo speaker de Campus Party, reflexionó sobre el poder de la realidad aumentada y la realidad virtual

Fernando Tarnogol. El tecnólogo y psicólogo argentino dará una charla sobre tecnología en el Campus Party, evento que se realizará en forma virtual del 22 al 24 de este mes.
Tarnogol. El tecnólogo y psicólogo disertará sobre tecnología en Campus Party, evento que se realizará en forma virtual del 22 al 24 de este mes. 

Comunicación, publicidad, entretenimiento, educación, interacción entre personas situadas en distintos ambientes a través de hologramas que comparten el mismo espacio físico —como ocurre con la tecnología Holoportation de Microsoft—, tutoriales que «cobran vida» frente al usuario. Todas estas actividades demuestran el potencial de la realidad aumentada (RA) en el área comercial y de negocios.

«Con RA el cielo es el límite. Es una tecnología que puede ser directamente aplicada al mundo que nos rodea», apuntó Fernando Tarnogol, psicólogo y tecnólogo argentino, uno de los speakers de Campus Party, el reconocido festival de innovación, ciencia y tecnología, que por la pandemia se realizará de forma virtual del 22 al 24 de este mes.

Con RA el cielo es el límite. Es una tecnología que puede ser directamente aplicada al mundo que nos rodea»

Fernando Tarnogol, tecnólogo y psicólogo argentino.
Fernando TarnogolTecnólogo y psicólogo argentino

Su propio emprendimiento, PsyTech, demuestra que «el límite que tiene la aplicación de estas tecnologías es la imaginación». La empresa desarrolló un software llamado Phobos, que busca colaborar con el psicólogo en el tratamiento de pacientes con fobias a animales. «Utilizamos tecnología de realidad virtual para el tratamiento e investigación de fobias; ponemos a la persona en situaciones análogas a las que puede experimentar en el mundo real para hacer el tratamiento psicológico», explicó Tarnogol. Instalada en el teléfono, la app crea un entorno virtual «controlado y seguro» —los estímulos son manejados por el terapeuta-, donde aparecen simulaciones de animales que ayudan en el abordaje de la ansiedad o el miedo que experimenta el paciente.

La startup unió fuerzas con la universidad belga Thomas More, especializada en ciencias aplicadas, para ampliar la investigación y hacer la validación científica del software.

Esta solución inédita en el mundo, según Tarnogol, encuentra algunas «fricciones» para avanzar. Por un lado, existe una barrera tecnológica: Phobos está pensada para smartphones porque son un dispositivo masificado (60% de la población mundial tiene uno) y su modo de uso es ampliamente conocido, dos ventajas con las que no cuentan aún los equipos de realidad virtual como los Hololens.

Experiencias. Algunos agentes ya no usan folletos para sino lentes de realidad virtual.
Publicidad, comunicación, entretenimiento y educación son algunas de las aplicaciones de la realidad virtual y la realidad aumentada. 

A su vez, el marco regulatorio también suele actuar como una traba frente al avance acelerado de la tecnología. Tarnogol sostiene que esa tensión exige a quienes crean estas innovaciones tener un «ápice de rebeldía, porque tenés que meterte en lugares que pueden llegar a ser incómodos o que no estén contemplados».

Estos obstáculos son comunes a las disrupciones tecnológicas, como ocurre hoy con el blockchain o antes con la telefonía IP. Pero, a pesar del intento del «establishment para mantener el statu quo, si se te viene un tsunami encima no hay forma de pararlo. Con las tecnologías emergentes pasa lo mismo», dijo Tarnogol. En su opinión, puede haber «soluciones de compromiso» que permitan a unos y otros coexistir, aunque aclara: «Pensemos cómo convivieron los neandertales con los homo sapiens sapiens. El neandertal hoy existe (solo) en 10 o 20 secuencias de ADN de nuestro genoma. Es evolución en estado puro».

Carrera dispar entre normas, instituciones y tecnología

Tarnogol sostiene que las instituciones y los marcos regulatorios van siempre por detrás de los movimientos de la sociedad. No solo en la tecnología percibe este contraste. «Nuestro modelo educativo está firmemente arraigado en el que surgió por las necesidades de la Segunda Revolución Industrial para capacitar gente en las líneas de producción». Se caracteriza por instalar líneas de bancos en una clase y poner una persona al frente bajando la información a los alumnos. «Hoy ese modelo es completamente obsoleto. Los chicos se aburren, no hay engagement, ellos vienen con otras necesidades, (...) sin embargo, es muy difícil ir moviendo el sistema educativo», reflexionó el experto. «Cuesta mucho que los marcos regulatorios e institucionales estén al día con los avances de la tecnología», valoró.

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