ENTREVISTA A MARTÍN SOLER, GERENTE GENERAL DE ATENKO

"Hay que ponerse el impermeable"

Su empresa de andamios y encofrados montó escenarios de asunciones presidenciales y trabaja para las paradas de planta de UPM y Montes del Plata. Logra sobrellevar los "nubarrones" que observa en el mercado local con otras unidades de negocio y la internacionalización.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Soler. "Hay toda una logística que es importante y compleja". Foto: Marcelo Bonjour.

Montevideano, de 58 años, es licenciado en Administración. Dirige la empresa pionera en andamios tubulares que montó los escenarios de cambio de mando de Tabaré Vázquez y José Mujica, aunque hoy la mayor parte de su negocio se dirige a mantenimiento en industrias (como UPM y Montes del Plata) y el sector construcción.

Su empresa fue pionera en la introducción de los andamios tubulares en Uruguay, ¿cómo surgió?

Surge hace unos 60 años, de un grupo de ingenieros que tenían empresas constructoras, entre los que estaba mi padre, Ademar H. Soler. Era gente con una visión de avanzada para la época, había mirado lo que eran los andamiajes y el pretensado para vigas o elementos de hormigón, que les da más resistencia utilizando menos materiales. A raíz de esa movida e inquietud trajeron equipos para la constructora y cuando vieron que daba para hacer servicios se armó una empresa en paralelo ofreciéndolos. Fueron bastante precursores. En América Latina no fueron pioneros, pero sí de los primeros.

¿Por qué cambió su nombre?

En Uruguay nos llamamos siempre Andamios Tubulares. Era una marca reconocida. Cuando el mercado creció y hubo otras empresas, se empezó a usar mucho la palabra andamios. Empezamos a ver que no podíamos diferenciarnos y nos parecía que se estaban «colgando» un poco de nuestro nombre. Al expandirnos a Argentina le pusimos Atenko (una abreviación de andamios tubulares y encofrados, pero con «K» por un tema de registro) y nos pareció que el nombre pegaba bien… entonces lo cambiamos acá. Pero nos costó mucho despegarnos del nombre por un tema sentimental importante. La empresa sigue siendo familiar y 100% nacional, está ingresando la tercera generación.

¿Qué otros hitos de innovación se pueden identificar en la historia de la compañía?

Como hito, marcaría el tratar de imponer las vigas de aluminio. Para nosotros hay un antes y un después. Es mucho más complejo el encofrado, pero podemos identificar un quiebre en cuando nos jugamos al aluminio. El espectro es muy grande. El encofrado no es una cosa sola, no es solo las vigas de aluminio, pero ese es un ejemplo. Fue una decisión estratégica que se verá en el tiempo. Ya llevamos 20 años, hay que ver en los próximos 40 años.

¿Quiénes han sido sus principales clientes?

El fuerte al comienzo eran las obras, pero cuando se fueron ofreciendo más servicios surgió la parte de eventos. Se hicieron muchas campañas políticas, actos oficiales… cuando no había tantas empresas de servicios como hay ahora que alquilan toldos, se utilizaba mucho el andamiaje para solucionar todo tipo de problemas. Desde ahí, la parte de eventos ha sido muy importante, la parte de atención a la industria también porque es un accesorio muy necesario para llegar a determinados lugares o hacer mantenimiento. Con el tiempo, nos hemos desarrollado en tres áreas: construcción, industrial y eventos.

¿Qué peso tiene hoy cada unidad de negocio?

Hoy por hoy será un 20% eventos y el 80% restante entre construcción e industria. El área de eventos es la que menos peso tiene y más trabajo da, porque muchas empresas ofrecen este servicio y tenemos una infraestructura muy pesada para el mercado. Contamos con know how y expertise, pero nos es difícil competir porque tenemos muchos técnicos que lo respaldan y eso encarece un poco el servicio. Es decir, brindamos servicios que no se ven o no se pagan.

¿Qué apoyo dan a la industria para sus mantenimientos?

Ofrecemos el servicio, con el asesoramiento in situ. En la parada de planta de Montes del Plata o de UPM vamos con nuestros ingenieros, nuestro personal, que es de hace muchos años. Esa es una de las fortalezas de nuestra empresa. El cliente necesita determinados plazos para que se arme el andamiaje con la seguridad necesaria, con los equipos en buen estado. Se brinda un servicio completo en ese sentido. No es solamente alquilarles el equipo; además les damos el montaje, el respaldo técnico y ése es un diferencial.

¿Y qué ofrecen a las constructoras con sus encofrados?

Vendemos la ingeniería. Viene un plano y buscamos una solución para hacer eso en función de lo que es más seguro, más económico y mejor, y lo volcamos en un plano, se lo damos y cotizamos. Ahí la gente viene a buscar un equipo. Nosotros no lo montamos, aunque damos asesoramiento y seguimiento de la obra. Y nos aseguramos de tener siempre una buena cantidad de stock. Porque uno de los problemas en este sector es que las empresas hoy tienen y de repente mañana no. La nuestra se ha caracterizado por siempre responder a los crecimientos. Estamos en un mercado muy irregular, donde a veces hay mucho como en los últimos años y otras veces es como ahora, que aflora un estancamiento.

¿Cómo viene el negocio en cuanto a ventas?

Prefiero hablar en términos de toneladas que entran y salen. Movemos al mes unas 1.000 toneladas de equipo, que entran y salen. Si hablo de facturación puede ser bueno para algunos y malo para otros. No estoy diciendo mucho con ese dato. Para nosotros lo más complejo es mover las 1.000 toneladas. Van a obras chiquitas y grandes. A veces son muchos clientes y eso tiene toda una logística atrás. Además, no sale todo junto porque el proceso de obra a veces es distinto. Entra toda una logística que es importante y compleja.

¿Cuál es su capacidad máxima?

Estamos preparados para duplicar las 1.000 toneladas fácilmente. Estamos hoy incluso notando un leve enlentecimiento en las obras.

¿Qué dificultades observan?

Estamos con problemas en obras grandes, con incumplimientos de pago y concordatos. Sin duda, estamos siendo afectados por eso. Hoy está más complejo. Pero el negocio es así, con altibajos, y como empresa uruguaya tenemos la experiencia de saber lo que es achicarse o agrandarse. Es uno de los grandes temas de este negocio. Tenés que tener mucho equipo que a veces está un año parado para cuando se necesita. Ese fue un logro muy importante.

¿Por qué lo resalta como un diferencial?

Uruguay es un país muy chico. El volumen de equipos es muy difícil de equilibrar… una multinacional si no hay obra en un país como el nuestro se va, se lleva el equipo para otro lado. Ahí hay una diferencia porque nosotros somos 100% nacional. Entonces, ¿qué haremos cuando haya poco trabajo? Se trabajará un poco menos. En esto las multinacionales a veces son más frías.

Pero tienen mucha capacidad ociosa. ¿Cómo la sobrellevan?

En eso nos ayudó nuestra expansión a Argentina y Paraguay. A veces vienen planos para acá y los trabajan técnicos en Uruguay. A su vez, en estos últimos años agregamos un sector de venta y alquiler de plataformas de elevación para compensar estos bajones, para poder equilibrarnos.

¿Cómo surge la idea de expandirse a Argentina en 1998?

Porque en aquel momento estábamos topeados en el crecimiento, acá no había mucho más movimiento y era: o quedarse en eso o cambiar de área de negocio. Por eso decidimos poner el pie enfrente. Y el año pasado desembarcamos en Paraguay. Ya habíamos hecho un intento y algunos trabajos hace 15 años.

¿Hoy en Argentina no perciben menor actividad?

Es distinto. En Argentina somos buscadores de mercado, entonces, siempre crecemos. Porque acá somos los pioneros, allá venimos de atrás a jugar en otro mundo. Es un mercado mucho más grande y están presentes todas las empresas grandes e internacionales; es un desafío permanente estar compitiendo y cualquier proyecto que agarremos es un crecimiento. A pesar de que cuando comenzamos pensábamos que el Mercosur funcionaría de otra forma, en Argentina no nos podemos quejar, estamos muy bien.

¿Cuáles son las principales obras en las que participan?

Es parecido en la parte de servicios de andamiajes. Estamos trabajando más en el alquiler, pero sin dar el servicio de montaje. Les alquilamos para las paradas de planta, que se hacen una vez al año. En esto trabajamos fuerte. También con montajes hacemos los puentes peatonales. Cuando hay problemas en las autopistas y un puente peatonal se rompe, le hacemos una estructura provisoria de andamios por dos, tres o seis meses. Ahí sí lo armamos nosotros. Y con los enconfrados estamos en obras de distinto porte, pero con buen suceso.

¿Están pensando en desembarcar en otros mercados?

No por ahora. Estamos justamente concentrados en los vaivenes del mercado local. Estamos en un momento donde hay nubarrones. Por lo pronto, hay que ponerse el impermeable. Estamos un poco abocados a eso.

¿Qué otros desafíos divisan?

La parte de encofrados tiene el desafío de siempre estar tratando de reponer equipos. En el andamio no hay tanta oferta de distintas soluciones, pero en el encofrado pesa mucho qué elección de equipo tenés para qué tipo de obra. Para nosotros es muy importante la ingeniería que le ponemos a cada encofrado.

Una de las claves para el sector ha sido la productividad. ¿Cómo afecta a los suyos?

La productividad está en el ABC de esto. En los encofrados, está presente desde que nace el proyecto. Por ejemplo, si me decís que no tenés grúa, el equipo que te voy a estar suministrando es uno. Si tenés grúa, puedo estar pensando en otros porque lo podés mover de una forma u otra o sos más productivo.

Tienen un área destinada a la capacitación. ¿Surgió como una necesidad propia que luego se convirtió en un servicio?

Sí. Primero, vemos una necesidad de llevar eso a una documentación para todos. Nos vinculamos con algunos organismos internacionales y capacitamos a nuestros técnicos, para poder suministrar esos cursos y avalarlos. Si bien está planteado en ese esquema de que el curso vale tanto, la idea de todos es concientizar en la necesidad de estar respaldados por un aval nacional o internacional. Lo vivimos como un crecimiento intelectual, no como negocio.

«Armamos actos que son íconos en la historia uruguaya»

Hicieron estructuras con andamios para actos políticos, como el del Obelisco de 1983 y las últimas asunciones presidenciales.

Sí, hace unos años devolvimos la pancarta. Cuando terminó el acto del ‘83 había una efervescencia muy grande como para preocuparse de los caños y no se le dio espacio al desmontaje. La tuvimos guardada por 30 años y la encontramos hace poco buscando otras cosas. Llamamos a la Intendencia y se la dimos. Armamos actos que son íconos en la historia. El andamio es muy variado. Hoy estás en una cuestión política, mañana en obras importantes o dentro de las turbinas de Salto Grande.

¿Cuáles son los aspectos más críticos en los actos?

En primer lugar la seguridad y lo técnico. Después, los plazos. Me acuerdo cuando Mercedes Sosa iba a cantar en el Centenario a finales de la dictadura y la gente estaba necesitada de escucharla. Los promotores habían puesto el escenario contra la Olímpica, pero el día anterior se resolvió que como se iba a llenar el estadio había que correrlo. Hubo que mover casi armado el escenario con un sistema de patines arriba de camiones. Era una cosa imprevista, pero fue muy emocionante.

APUNTES DE CARRERA

1945

Su padre, Ademar H. Soler, comenzó a trabajar en 1945 con una empresa constructora. En 1958, junto a otros ingenieros, crearon Andamios Tubulares.

1979

Ingresó a trabajar en la compañía, donde «hizo de todo, menos montar andamios»: desde organizar las cuadrillas en la mañana hasta salir a mirar qué se estaba cotizando.

1998

La empresa decide desembarcar en Argentina con el nombre Atenko. Años después, la firma termina adoptando ese nombre en las dos orillas del Río de la Plata.

2014

Atenko expande sus operaciones a Paraguay. Por ahora, no planea ampliarse a otros países y se concentra en atender los vaivenes del mercado local.

CIFRAS DEL NEGOCIO

70- 80

es el rango de cantidad de personas que trabajan en Atenko, pero sube en momentos en que hay más trabajo en industrias (como en paradas de planta). En esos casos, hay 150 más en la parte operativa.

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son las toneladas que mueve al mes la empresa en equipos que entran y salen.

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