EMPRESAS

«No hay tiempo para hacer análisis profundos, sino contextualizados»

Experto brasileño disertó sobre cómo ha cambiado el rol del estratega en las organizaciones.

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Amoroso. Abordó el ipacto del mundo interconectado en los negocios. (Foto: Francisco Flores)

La tecnología generó una fuerte disrupción en el mundo de los negocios: posibilitó el avance de la economía colaborativa (con Uber y Airbnb como grandes exponentes) y también acogió a una nueva generación que ya está llegando a los puestos de decisión de las organizaciones: los millennials. Esto supone un gran desafío para la conducción empresarial y, sobre todo, para los estrategas que deben trazar un plan a futuro.

Allí se centró la conferencia del brasileño Ricardo Amoroso en el XXIX Congreso Latinoamericano de Estrategia, que tuvo lugar en Montevideo la semana pasada. La exposición de este experto (exdirector de Consultoría de PwC Brasil por más de 15 años) se tituló: «Estratega: su rol y capacitaciones en un mundo interconectado».

«El estratega tiene que visualizar el futuro, entender el pasado, tiene que tener un modelo para inspirarse, tomar decisiones y hacer que las cosas sucedan», afirmó Amoroso. Resaltó que debe tener capacidad de «generar insights de innovación» e impulsar la experimentación, dado que «ya no hay tiempo de hacer planes».

La irrupción de la digitalización planteó la necesidad de entender las tendencias con anticipación y también que el estratega adopte diferentes actitudes según el contexto. Amoroso planteó para ello cuatro arquetipos diferentes: guerrero, curador, visionario y maestro. Esos roles, según explicó, se deben enfatizar de acuerdo a necesidades que graficó en dos ejes: acción e inspiración. «Cuanto más inspiración y acción se requiere, más está el rol de maestro. En el otro extremo, se está en actitud de curador, porque a veces cuando la empresa está en crisis hay que parar», dijo. En tanto, el énfasis en el rol de visionario responde a una mayor necesidad de inspiración, mientras que el de guerrero prioriza la ejecución. «Estos roles pueden cambiar en cinco minutos. Hacer estos cambios es muy fácil para un millennial y muy difícil para un baby boomer», agregó el experto.

«Ya no tenemos más tiempo para el análisis profundo. Ahora tiene que ser contextualizado con la necesidad, con la información pertinente. Los baby boomers tenían la idea de cuanto más se analiza mejor será la decisión. Esto está completamente errado», indicó. Es que mientras ellos tienden a tomar decisiones en base a lo que conocen, los otros deciden en base a lo que no conocen. «A los millennials no les gusta mirar el pasado, se inclinan más a mirar el futuro». No obstante, esa impulsividad y esa mayor voluntad de probar y poner en práctica (muy influida porque se criaron jugando a los videojuegos), «muchas veces es una actitud un poco precipitada y puede ser desastroso», advirtió. El experto instó a buscar un equilibrio entre la impulsión de la creatividad y de ganar, con la percepción de la realidad que tienen los baby boomers.

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