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La guerra de Slack contra el correo electrónico ya fue declarada

Mientras la plataforma de comunicación interna para compañías disfruta de su exitosa salida a la bolsa de Nueva York, los trabajadores aún estamos descubriendo si estamos cómodos con las posibilidades que ofrece

Comunicación en las empresas. Foto: Archivo.
Comunicación en las empresas. Foto: Archivo.

Slack viene por tu trabajo. La compañía de mensajería para empresas —que debutó hace poco más de una semana en la bolsa de Nueva York con acciones a US$ 38,62 y alcanzó un valor de mercado cercano a US$ 20.000 millones— aseguró en su prospecto de cotización que se está preparando para estar en la todas las bandejas de entrada (inbox).

Esto es muy emocionante... si sos Slack. Pero la mayoría de los usuarios todavía no estamos pensando en eso. La compañía asegura que cuenta con 88.000 clientes que pagan, una mínima porción de los empleados de oficinas del mundo y algunos menos que trabajan a tiempo completo, por ejemplo, en la empresa matriz de Google, Alphabet.

Hablando de Google, la compañía tiene una alternativa propia a Slack, llamada Hangouts, al igual que Facebook con Workplace. Microsoft incluye Teams en su software Office y la compañía dice que es utilizado por más de 500.000 organizaciones.

Este ataque múltiple al correo electrónico apenas está comenzando, pero una sensación de tiempos de guerra ya domina: las universalmente despreciadas cadenas de respuestas, reenvíos y mensajes en copia están a punto de ser reemplazadas por aplicaciones de chat. ¿Qué pasa si realmente ganan?

Un lugar de trabajo no comienza simplemente a usar Slack. No se «adopta» como un nuevo sistema para gastos, o una nueva aplicación de reunión por video. Slack llega como una palabra que nombra a un nuevo espacio de oficina o una próxima reestructuración. Slack es dónde y cómo el trabajo se hace.

Para la oficina correcta, es un gran alivio usar estos chats. «Sé que para el equipo de ingeniería es un gran cambio de juego», dijo Shannon Todesca, empleada de CarGurus, un sitio de compras automotrices. Los trabajadores, por ejemplo, informan las citas con el dentista y reportan los días de enfermedad con el #ooo (out of office, fuera de oficina), lo que evita que se obstruyan las bandejas de entrada.

Slack es una herramienta clave en las empresas para compartir mensajes y documentos entre empleados.. Foto: Wikimedia
Slack es una herramienta para compartir mensajes y archivos entre empleados. Foto: Slack.

En Automattic, que opera en Wordpress.com y en un puñado de servicios de Internet más pequeños, Slack es el «pegamento» que une a sus oficinas virtuales de casi 1.000 empleados que viven en muchos países y trabaja en productos muy diferentes.

Scaleworks, un fondo de tecnología con sede en Texas, utiliza Slack para administrar su cartera, pero también para compartir información entre sus trabajadores. «Los CEO trabajan en colaboración en problemas difíciles», dijo Drew Olanoff, un vocero de la compañía. «Slack juega un papel importante allí».

El chat de búsqueda en tiempo real también ha sido de gran ayuda para las empresas más pequeñas y no tecnológicas. Matt Lien, productor de Flag Family Media, explicó que opera con Slack en un par de estaciones de radio AM en Dakota del Norte y que esta aplicación ha mejorado su experiencia laboral diaria. «Tener un lugar para colocar archivos de audio, números de teléfono aleatorios, noticias de última hora o incluso memes de nuestros oyentes ha facilitado todos nuestros trabajos», reveló. «No podemos buscar un número de teléfono si lo perdemos».

Sin embargo, muchos de los slackers felices, tienden a compartir algunos rasgos. La industria de la tecnología estaba sobrerrepresentada, por supuesto, y también los trabajadores jóvenes que alcanzaron la mayoría de edad mientras conversaban online. Además, los gerentes disfrutaron de una nueva «transparencia» y «eficiencias», que aprovechan una visión panóptica de una oficina virtual recién renovada.

Desafiar usos y poner límites

Slack desafía las costumbres sociales y las expectativas del correo electrónico, tras décadas de uso y mal uso. Algunos empleados, y, sobre todo, los empleadores, todavía están aprendiendo cómo establecer reglas y límites en torno al chat en tiempo real. «Personalmente sentí mucha ansiedad por Slack», dijo O'Quigley. «Me encanta mi trabajo, pero nada activa tanto las alarmas como cuando recibís un mensaje de tu equipo o jefe fuera de horario laboral».

Cuando Anil Dash asumió el cargo de director ejecutivo de Glitch, una plataforma de desarrollo de software, la compañía ya había avanzado en gran medida por correo electrónico y se había organizado en torno a las aplicaciones de chat grupal durante más de una década.

«Había costumbres de todo tipo, sin reglas de cómo comportarse, qué se esperaba. Por ejemplo, en un chat los empleados anunciaban sus llegadas, diariamente, con emojis matutinos; en otros todos leían pero pocos publicaban...», dijo Dash. La solución fue crear un manual de la empresa compartido y editable que describiera las expectativas y las prácticas de la empresa.

Los trabajadores de base pudieron compartir preocupaciones sobre la nueva era del chat de oficina. Una mujer citó a Slack como «un problema realmente desquiciado», con docenas de nuevas charlas que solo parecían tener sentido para el nuevo jefe. Hubo nuevos empleados que cometieron el error de buscar sus propios nombres en sus primeros días. (El capitalista de riesgo Hunter Walk acuñó un término: «Slackenfreude», que definió como «la alegría de saber que a medida que crece un grupo Slack, la probabilidad de que un nuevo miembro busque su nombre y descubra que ha sido atacada es de 99,9%».)

Las preocupaciones más comunes fueron los sentimientos encontrados, a menudo relacionados con la privacidad y la productividad. «Tuvimos que discutir de forma consciente sobre el uso de Slack con menos frecuencia», dijo Lacey Berrien, quien trabaja en la empresa de marketing Drift. «Nuestro equipo de TI chequeó que alcanzamos 950 canales de Slack, sin contar los privados».

Stephanie O’Quigley, profesional de relaciones públicas en Nueva York, dijo que sus colegas no estaban en absoluto reticentes a incorporar Slack, lo que se transformó en un problema. «Se suponía que Slack aliviaría la división entre los diferentes departamentos de la compañía», dijo en un correo electrónico. «La gente conversaba constantemente a través de Slack y con quienes trabajan desde sus casas esas conversaciones llevaban mucho más tiempo de lo que lo haría una llamada», remarcó.

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