ENTREVISTA

Fue gerenta en Santander y ahora lidera la primera consultora especializada en inclusión de la discapacidad

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu, dice que "ser inclusivo puede ser un diferencial para las empresas" y reflexiona sobre cómo las marcas pueden acercarse a ese público

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé).

Tras liderar la comunicación y el marketing de Santander por 10 años, una experiencia en Teletón la inspiró a emprender con Umuntu, una agencia especializada en inclusión de la discapacidad. Del Campo (Montevideo, 43 años) dice que de a poco las empresas están entendiendo la importancia de sumarse a la inclusión «más temprano que tarde». Pese a ello, aún existen barreras para acercarse a este segmento de la población, un mercado potencial de 500.000 personas. Del Campo hizo la carrera de Comunicación Organizacional y un posgrado en Cambio Organizacional y Finanzas (en Universidad Católica). Está casada, tiene tres hijos y su hobby es escribir cuentos infantiles y poemas.

Fue gerenta de Comunicación y Marketing de Santander durante 10 años. ¿Qué la motivó a dejar ese rol importante y emprender Umuntu?

Yo estudié Comunicación Organizacional y tengo que agradecer el lugar en el que estuve, me permitió ejercer la comunicación de una manera integrada: manejaba comunicación corporativa, marketing, gestión de prensa, gestión de crisis, public policies, sostenibilidad, RSE y comunicación interna. Pero además dependía directamente del CEO, lo que te da una perspectiva estratégica, formaba parte de una empresa que lidera. Entonces, no me pasa de mirar para atrás y renegar lo que viví para aceptar lo que tengo. Me aportó muchísimo aprender a construir una marca que se reconstruye, porque en 10 años en Santander hasta hubo un cambio de marca y de dirección. Entonces, fue una parte muy importante de mi vida profesional y que me permite también hoy en parte hacer lo que hago como lo hago.

¿Qué influyó en esa decisión?

Siempre tuve claro que yo no me iba a jubilar en Santander. La decisión tiene que ver con las cosas que uno gana cuando hace un salto como el que di: una tiene que ver con el para qué trabajás, para quién. Las horas que le dedicás (al banco) son bastantes y de calidad, y a veces sentía que volvía a casa y le daba a mis hijos los restos de mí. Hoy en Umuntu puedo vivirlo de otra manera por nuestra esencia, porque somos una empresa B certificada. Se reconoce a la empresa que dirijo junto a mis socias como una compañía que aporta socialmente, y cuando le dedico horas, le dedico también creatividad, esfuerzo y lo estoy haciendo en algo que elijo, que quiero y cuyo resultado también me enorgullece por haber sido parte. La otra razón tiene que ver con la conciliación (entre trabajo y vida personal). A veces este tipo de empresas en la teoría te permiten mucho más y quieren la conciliación, pero en los hechos no se da.

¿Y cómo nació Umuntu?

Después de irme, me tomé el verano y me llamaron de Teletón, porque en el directorio está Jorge Jourdan, que fue mi jefe en Santander. Ellos necesitaban un asesoramiento en comunicación y fue desafiante, porque yo creía que no era el correcto el posicionamiento que tenían. Hicimos investigaciones de mercado, escuchamos a distintos públicos -incluso a los detractores- y planteamos un cambio. Si lo que querían era llegar a la meta, esa no era la estrategia; pero si querían la sostenibilidad, sí. Propusimos tener historias más luminosas; fue el primer año que no hubo un «Niño Teletón». Eso implicaba un cambio estratégico -soy eminentemente estratégica, más que de gestión- que implicaba romper y había que estar dispuesto. Todo eso me acercó mucho a entender que cuando se incluye a un niño se incluye a una familia. Y hay una realidad: cuando el niño salía de Teletón, que es un centro fantástico, todo accesible y de primer nivel, se enfrentaba a otro contexto. En Teletón conocí a mis socias. En febrero de 2018 me dijeron que tenían la idea de unir esos mundos: las empresas quieren y no saben y hay una realidad que se necesita atender. Me encantó y les dije que contaran conmigo.

¿Cómo fue la respuesta de las empresas cuando empezaron?

Durísima. Estuvimos hasta septiembre (de 2018) sin facturar. Nos decían «qué bueno», pero faltaba consciencia de lo que este tema implica. Una cosa es decir que está muy mal que una empresa no acepte a equis, pero cuando ponemos tres escalones estamos implícitamente no incluyendo a todos. Cuando no se incluye explícitamente se está excluyendo. Y eso es algo que de a poco las empresas tienen que entender que las toca, porque si hacés una campaña publicitaria y no es accesible, hay gente que no se entera de tu promoción. Después, está el tema de decir «Ok, lo pongo como prioridad, ¿tengo dinero?». Hasta que las empresas con las que hablamos no separaron en su presupuesto anual algo para esto no iba a haber avances, había que esperar al año siguiente. Hoy por suerte es otra la realidad. Ya sea por lineamiento corporativo, porque dentro de la sostenibilidad, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, está esa mirada más inclusiva. Esto tarde o temprano va a llegar y las empresas están entendiendo que más vale sumarse antes que después. Incluso para algunas empresas en ciertos rubros puede ser un diferencial.

La inclusión "tarde o temprano va a llegar y las empresas están entendiendo que más vale sumarse antes que después"

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del CampoCofundadora y directora de Umuntu

¿Por ejemplo?

Te cuento un caso que ya se consolidó, que es cliente nuestro y lo digo con orgullo. Nuevocentro empezó en 2018. Han hecho un trabajo excelente, callado y estratégico en cuanto a que no son acciones aisladas, sino que sabemos a qué vamos con cada público, cómo hay que trabajar la inclusión de la discapacidad en los colaboradores, los locatarios, los clientes y hacia la comunidad. Hoy es reconocido como el shopping más inclusivo por la comunidad, no por mí.

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)

¿Cuál es la línea de negocio más importante en términos de ingresos?

La consultoría es la línea principal y representa el 60% de nuestra facturación. Hemos desarrollado un índice Umuntu para el diagnóstico de accesibilidad e inclusión de la discapacidad, un modelo de intervención propio y la posibilidad de certificar a las organizaciones a través de un sello internacional de empresas inclusivas que representamos. En segundo lugar está Umuntu Academy, con capacitaciones online e in-company.

¿Cuáles son las principales barreras que encuentra la inclusión de la discapacidad?

Nosotros tratamos de simplificar y hablamos de las barreras del entorno físico, las de comunicación y acceso a la información y las actitudinales. En Uruguay, en lo que es accesibilidad del entorno físico, falta muchísimo; a las empresas, organizaciones y organismos. Las barreras físicas son evidentes y va a tardar mucho cambiarlas. Está la norma UNIT 200, que se empieza a aplicar en nuevas remodelaciones y construcciones de determinado nivel, o sea que de a poco se está avanzando. Pero el avance «orgánico» igual va a ser muy lento, hay que incidir más. La barrera de acceso a la información en la comunicación es ponerse en la piel del otro. Hay que entender que como nos informamos tú y yo digitalmente, si no se tienen en cuenta determinadas características, una persona ciega no puede leerlo bien. Hay que trabajar muchísimo en esto. Y luego está lo actitudinal, el cómo nos vinculamos con el otro por cómo lo vemos. Primero está la mirada, el estereotipo que anula a esa persona. Por eso no se dice «discapacitado», porque uno está definiendo a la persona por una característica. Se habla de «persona con discapacidad» o «en situación de discapacidad». Si trabajamos en lo actitudinal además vamos a acelerar el proceso para (superar) las otras barreras. A nivel de las organizaciones, si el liderazgo es inclusivo -uno de los temas principales que trabaja Umuntu- los cambios pueden suceder.

Las barreras físicas son evidentes y va a tardar mucho cambiarlas"

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del CampoCofundadora y directora de Umuntu

Hablaba antes de publicidad accesible. ¿Qué características tiene ese consumidor?

El censo de 2011 habla de más de 500.000 personas, o sea el 16% de la población. Pero le sumo dos cosas: una, las personas con discapacidad dicen que no solo consumen remedios, sino que pagan impuestos, trabajan, cobran, quieren comprar y divertirse. Lo otro es que tenemos testeado que uno de sus atributos de elección de compra tiene mucho que ver con la accesibilidad en el servicio, y es leal. Además es multicliente, porque esa persona va al restaurante con sus amigos o la familia. También me gusta pensar que si hay medio millón de personas con discapacidad y a ellos le agregás un amigo o un familiar estas hablando de 1,5 millón de personas vinculadas. Si una persona tiene un hijo o un hermano con discapacidad y ve que una empresa trabaja de manera genuina para ser cada vez mas inclusiva, ¿de qué manera repercute la imagen de esa compañía también en ella?

Las personas con discapacidad quieren comprar y divertirse"

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del CampoCofundadora y directora de Umuntu

¿Cómo afectó la pandemia de coronavirus el negocio de la empresa?

Afectó al principio fuertemente, porque teníamos contratos anuales que se cayeron. Las empresas hicieron un parate importante. Pero ahí Umuntu reforzó -y también por demanda de ellos- el vínculo con organismos internacionales. Los organismos internacionales y el gobierno son quienes no debieran dejar de tener esto como prioritario, porque la búsqueda de ser equitativo tiene que ser uno de los principios rectores. Uno puede decidir cómo quiere que sea su empresa, de qué manera va a priorizar sus valores, pero no debiera ser optativo ni posponerse para determinados organismos internacionales y el gobierno, que tienen la obligación de servirnos a todos sin excepción.

«Las personas con discapacidad nos dan su experticia»

María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)
María del Campo, cofundadora y directora de Umuntu (Foto: Leonardo Mainé)

Uno de los servicios que ofrecen es consultoría. ¿A qué referentes y expertos recurren para asesorar al cliente?

Nosotros desde el principio, antes de que Umuntu abriera, fuimos a hablar con las ONG vinculadas al tema (de la inclusión de la discapacidad) y les dijimos «queremos hacer esto, venimos a sumar, no queremos de ninguna manera ignorar el trabajo que vienen haciendo, muy por el contrario necesitamos de ustedes que son los expertos». Entonces Umuntu tiene expertos nacionales e internacionales en diferentes áreas. Y también hay expertos que son las propias personas con discapacidad, con experticia específica en inclusión de la discapacidad o con la experiencia de la vivencia. Cualquiera de nuestros trabajos, en todas las etapas del proceso, ha contado con personas con discapacidad, lo hacemos siempre en conjunto. Ellos están en diferentes instancias, puede ser la del diagnóstico inicial o durante testeos, en la implementación o asesoramiento de acciones. También hemos hecho consultoría con personas con discapacidad.

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