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En una galaxia muy, muy lejana, las «jedinomics» tienen episodio estreno

Académicos publican estudios en finanzas intergalácticas y cálculos sobre impuestos del imperio.

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Darth Vader. Sus dos armas de destrucción masiva costarían US$ 419 trillones. (Foto: Google Images)

La economía académica parece estar a tono con el evento cinematográfico de ayer, el estreno del séptimo episodio de Star Wars: El despertar de la fuerza. En el último mes aparecieron distintos estudios sobre finanzas intergalácticas, consecuencias monetarias de la batalla de Endor y cálculos sobre impuestos del imperio. Los economistas basan sus conclusiones a partir de fuentes como Wookieepedia, la enciclopedia que contiene los datos de la saga creada por George Lucas en los 70.

El trabajo con más rebote hasta ahora fue el del profesor Zachary Feinstein, de la Universidad de Washington en St. Louis, EE.UU., quien semanas atrás publicó un paper titulado: Es una trampa: la píldora venenosa del emperador Palpatine, donde sostiene que la destrucción de las dos Estrellas de la Muerte, festejadas por los rebeldes, traerían como consecuencia un colapso financiero «de proporciones astronómicas».

Aunque el costo de construir una Estrella de la Muerte ya había sido estimado anteriormente (dos años atrás un grupo de economistas keynesianos propuso en chiste fabricar una para sacar a los EE.UU. del estancamiento), Zachary, un experto en ingeniería financiera, se propuso hacer las cuentas desde cero. Tomando el costo del último portaaviones hecho en la mayor economía del mundo como referencia para el precio del conocimiento y del acero requeridos, llegó a un número de US$ 419 trillones para las dos armas de destrucción masiva de Darth Vader. Una cifra muy alta aun teniendo en cuenta que el Producto Interno Bruto (PIB) intergaláctico ascendería a US$ 4.600 de trillones al año.

Lo que sostiene Feinstein, un experto en ingeniería financiera, es que la batalla de Endor llevó a los bancos de la galaxia —que estaban altamente invertidos en ambos megaproyectos armamentistas— a la ruina (unas 17.501 entidades en total, 175 de ellas «gigantes»), y a un colapso en los mercados que implicó una pérdida inmediata del orden del 15% o 20% más profunda que la Gran Depresión de los ‘30 en sus cuatro años más nefastos (del pico al fondo). Según un análisis de la revista Popular Science sobre el trabajo de la Universidad de Washington, luego de medir las proporciones de la catástrofe económica intergaláctica podemos intuir «la sonrisa de Palpatine en su tumba» por esta victoria póstuma.

A Feinstein salieron a contestarle colegas. Desde el blog especializado del Mises Institute (simpatizantes de la escuela austríaca) se remarcó que lo que fundió al imperio no fue la destrucción de las Estrellas de la Muerte, sino la decisión de construirlas en primer término, que no representa un «estímulo» de tipo keynesiano, sino una toma de deuda de proporciones ruinosas para la economía espacial en su conjunto.

El mismo blog también analiza la política de impuestos a la luz de la historia de La guerra de las galaxias. Los impuestos están en todas partes y también en el universo de Star Wars. En el Episodio 1: La Amenaza Fantasma, los títulos de apertura traen esta agenda desde el principio: «El conflicto y las turbulencias envolvieron a la República Galáctica. El gravar con impuestos las rutas de comercio de la galaxia está en disputa».

Además de Wookeepedia, los trabajos sobre «jedinomics» reconocen las bases pioneras que instaló en el campo de la economía extraterrestre el Nobel Paul Krugman, un fanático de la ciencia ficción que se decidió a estudiar la disciplina de Adam Smith y Keynes a partir de su fanatismo por la saga La Fundación, de Isaac Asimov, y que suele rechazar ofertas para dar charlas serias si coinciden con alguna convención de ciencia ficción que es de su interés.

En 1978, Krugman era un asistente de cátedra en Yale, pero empezaba a hacerse notar con sus trabajos sobre comercio internacional. «La teoría del comercio interestelar» es el título de un breve ensayo de julio de ese año, en el que se preguntaba cómo deberían computarse las tasas de interés a bienes en tránsito que viajan a una velocidad cercana a la de la luz. «Una solución se deriva de la teoría económica y dos teoremas inútiles pero verdaderos son probados», contaba el académico. En su informe sobre el comercio interestelar aparecen ecuaciones referidas a bienes del planeta Trantor, capital del imperio intergaláctico creado por Asimov.

Ya sea por libros, series y películas que son un éxito en la cultura pop (El Marciano, Interestelar, Prometheus, la reedición de Cosmos y obviamente la propia Star Wars) o por avances reales en la exploración más allá de la Tierra (el acercamiento a Plutón, el descubrimiento de agua en Marte, la sonda Philae sobre el cometa 67P), la agenda y la temática espacial cobraron un protagonismo inédito en los últimos tiempos. Así están las cosas en el universo de las «jedinomics». Que la fuerza los acompañe. (La Nación / GDA)

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