INFORME

Ferreterías se ponen a punto sin perder la esencia del barrio

Ante la desaceleración de la construcción y el aumento de costos, el sector busca afianzarse con la conformación de redes, el aumento de servicios y la apuesta por la atención personalizada.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Atención personalizada. Es el diferencial que buscan explotar las ferreterías de barrio para desmarcarse del resto. (Foto: Google Images)

«La farmacia del hogar». Así se puede denominar a las ferreterías, espacio donde muchos buscan la solución para la canilla que gotea, la llave de luz que no funciona, lo necesario para instalar una estantería, hasta la pintura de la casa o la herramienta adecuada para cortar las ramas del árbol que molesta en el fondo de la casa.

Muy amplios son los rubros que manejan estos comercios, llamados a solucionar muchos de los problemas e imprevistos que surgen en los hogares o en las grandes empresas, en proyectos inmobiliarios y hasta en el Estado.

El sector vivió grandes momentos de crecimiento hasta 2009, cuando comenzó una etapa de desaceleración, según datos de la Encuesta de Actividad de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS).

El sector, dividido en cuatro áreas (mayoristas, ferretería y pinturería, industrial y pinturerías), vivió sus mejores momentos entre 2006 y 2008.

Ferreterías industriales es el más afectado debido a la desaceleración de la construcción, amplió Diego Rojo, uno de los responsables del estudio. En enero-septiembre de 2014 obtuvo números negativos, con una caída de 1,6% en la actividad. «El dólar más caro genera menos inversión en las empresas tanto en ampliar como en reformar, y eso impactó en pinturerías y barracas», dijo. Aún así, el experto aclaró que este panorama puede revertirse de la mano de las compras estatales, que en algunos casos son hasta un 40% de las ventas de una ferretería, comentó.

El 2008 fue el mejor año para los mayoristas, cuando registraron un 26,9% de expansión, pero que en enero-septiembre del año pasado llegó solo a 3%.

Mientras tanto, el negocio con venta al cliente final pasó de su mejor momento en 2009 con un 7,9% de incremento a solo 2,5% en los primeros nueve meses de 2014, con la salvedad de que hasta 2012 este rubro incluía a pinturerías y ferreterías industriales, disgregados a partir de 2013. El detalle es que si bien las ventas se han sostenido, se afectó la rentabilidad por el aumento de los costos locales en pesos y el alza del dólar, acotó Rojo.

Según la Cámara de Ferreterías y Bazares del Uruguay (Cafbadu), existen en el país unas 1.000 ferreterías que ocupan a cerca de 10.000 personas, aunque hay dificultad para relevarlo con exactitud.

«La cosa del cosito»

Asesoramiento personalizado y cercanía son el diferencial al que apuestan las ferreterías, frente a las ventas en forma de autoservicio de los supermercados.

«A la ferretería vienen a buscar la solución a problemas. La competencia ha hecho que integremos más rubros y debamos competir en donde antes no lo hacíamos», dijo Ruben Rubinstein, dueño de la Ferretería El Trompo, con más de 60 años en el mercado y en donde trabajan unas 12 personas. «Por ejemplo, acá muchas veces vienen a buscar la ‘cosa’ del ‘cosito’, y ese ‘cosito’ solo lo conoce el ferretero con conocimiento de albañilería, sanitaria, electricidad, etcétera», remarcó.

Un mínimo de tres años insume capacitar el personal de una ferretería para que brinde una atención adecuada. Además de los oficios a aprender, está el conocimiento de los más de 10.000 ítems que llegan a manejar los ferreteros, y que en el caso de la cadena Kroser sube a 40.000, en un catálogo de 170.000.

La potencia de la red

Ante un mercado en cambio, asociarse y construir redes puede ser la respuesta, comentó el secretario de la Cafbadu, Ricardo Poggi. «El desafío pasa porque los ferreteros nos demos cuenta de que el negocio es agruparnos, que la tendencia es hacia las cadenas», afirmó.

El caso más claro es Kroser, fundada hace 20 años y que hace 16 funciona como cadena estructurada al público. En la actualidad, posee 26 locales (Montevideo, Bello Horizonte, La Paz, Las Piedras, Nueva Palmira y Fray Bentos), ocupa a 287 funcionarios y busca llegar a todo el país en el futuro.

«La venta ya no depende de la presencia. Por ejemplo, un barrio muy fuerte para nosotros es Pocitos, donde no tenemos local sino que lo abastecemos de varios locales. Logramos salir de la zona de influencia de las ferreterías», sostuvo Francisco Gasparri, gerente general de la cadena. En su caso, también se apoyan en la cadena para traspasar conocimiento y complementarlo con el de los proveedores. Casi todos los puntos de venta tienen más de 20 años e incluso la ferretería más vieja del país es parte de la cadena, apuntó.

Marcelo Blechman, de la ferretería La Mariposa, fundada hace 90 años, coincide. En su caso, forma parte de la cadena Unifer, conformada por 13 locales, algo «ventajoso a la hora comprar y vender», dijo. El objetivo es lograr mejor poder de compra por volumen y concretar grandes ventas, sobre todo a industrias, constructoras o el propio Estado.

De todas formas, Poggi aclaró que se trata de agruparse pero «sin perder la identidad de ferretería de barrio», lo que la Cámara «promueve desde hace un tiempo».

Ampliar para subsistir

Otra táctica ha sido ampliar el foco de negocio al área industrial y la construcción. En ciertas ferreterías esta porción del negocio ya tiene el mismo peso que el hogareño, como en el caso de El Trompo, que pasó de ser una referente en su zona a dar servicios a nivel industrial, comentó su dueño.

También lo hizo La Mariposa, que dirige la mitad de sus ventas a la construcción. «Ha sido el principal área de crecimiento en los últimos cuatro años, cuando la ferretería aumentó su actividad un 20%, aunque las estimaciones para 2015 no son tan positivas», apuntó Blechman. En su caso, para ser más competitivos agregaron servicios de entrega a domicilio, pagos con tarjetas, informatizaron sus sistemas e incorporar conocimientos de marketing.

A futuro, el principal desafío del sector es la apertura de la cadena Sodimac. Para algunos actores se trata de un golpe, pero otros, como Poggi, lo ven como una prueba: «El arma es trabajar en conjunto con otros ferreteros, asociarse, agruparse, con proveedores, con clientes, etcétera», aseguró.n

Kroser apuesta a la venta por web

En febrero Kroser comenzará su venta por su sitio web. El grupo ya cuenta con un catálogo armado donde se pueden consultar unos 10.000 productos, sus precios y características. «A partir de febrero se podrá adquirir los productos vía web, pagar con distintas tarjetas y coordinar luego el envío. O, si el cliente prefiere, coordinar para retirarlo por el local que le quede más cerca o cómodo, según su necesidad», explicó Francisco Gasparri, gerente general de Kroser. En la actualidad, ingresan mensualmente a su página web unas 7.000 tanto para ver el catálogo de productos, conocer los puntos de venta o ver información de la empresa, informó Gasparri. Facebook es otra herramienta fuerte. Creado en julio de 2014, cuenta con más de 9.000 seguidores y es utilizado para consultas, sugerencias, promociones y sorteos.

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