EMPRESAS

Escándalo racial en la cadena CrossFit lleva a la caída del fundador, Greg Grossman

El creador del movimiento de acondicionamiento físico que ha crecido durante décadas convirtió a su marca en un desastre en pocos días con sus declaraciones en Twitter y en una videollamada por Zoom

Crossfit. Foto: Shutterstock.
Casi 1.200 gimnasios anunciaron que se desvincularían de la marca Crossfit. Foto: Shutterstock.

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Greg Glassman, fundador y director ejecutivo de CrossFit
, anunció el martes por la noche que renunciaría a su cargo. La renuncia ocurre después de días de agitación para la empresa.

La semana pasada, Glassman publicó un tuit en el marco de la pandemia de coronavirus y el asesinato de George Floyd por un policía, y el fin de semana pasado habló hostilmente con los propietarios de los gimnasios CrossFit sobre la raza y el racismo en una llamada de Zoom que se filtró a la prensa. «No estamos de luto por George Floyd, no creo que yo ni ninguno de mis empleados lo estén», dijo Glassman, según una grabación de la llamada proporcionada al New York Times. «¿Puedes decirme por qué debería llorar por él?», dijo. «Es ‘lo que un blanco debe hacer’. Aparte de esa presión, dame otra razón».

Glassman será reemplazado por Dave Castro, un ejecutivo veterano de CrossFit. «Creé una grieta en la comunidad CrossFit y lastimé involuntariamente a muchos de sus miembros», dijo Glassman en un comunicado el martes, quien mantiene su participación como dueño.

Las noticias de la reunión grabada y la partida de Glassman fueron reportadas primero por BuzzFeed News.

CrossFit es una de las marcas de fitness más grandes, ahora con más de 6.000 gimnasios afiliados solo en EE.UU. Fue creada en el 2000 para proporcionar entrenamientos que se basan en principios de movimiento funcional y ejercicios militares de alta intensidad para desarrollar fuerza y resistencia.

Greg Glassman, fundador de Crossfit. Foto: Difusión.
Glassman, fundador de Crossfit, será sustituido por otro ejecutivo de la compañía. Foto: Difusión.

Así es como se gestó el escándalo: el viernes, un grupo de propietarios de gimnasios afiliados a la marca CrossFit, que en ese momento tenía alrededor de 14.000 gimnasios afiliados en todo el mundo, recibió un correo electrónico para asistir a una llamada de Zoom con Glassman.

El ejecutivo había estado organizando llamadas durante los últimos meses para consultar con propietarios de gimnasios cuyos negocios fueron cerrados temporalmente por órdenes del gobierno debido a la pandemia.

Esta conferencia telefónica en particular se produjo mientras muchos pedían a Glassman en redes sociales que hiciera una declaración en apoyo de Black Lives Matter, y varias horas antes de que él respondiera a un tuit que decía «El racismo es un problema de salud pública» con la frase «Es FLOYD-19».

IMPACTO ECONÓMICO

Reebok le soltó la mano por un tuit

El gigante de artículos deportivos Reebok decidió poner fin a su acuerdo con CrossFit Inc. debido a un controvertido tuit del director ejecutivo de este último sobre las protestas antirracistas en EE.UU.

Reebok anunció el domingo que hará efectiva la medida una vez que cumpla con su obligación contractual que mantiene como patrocinador principal de los Juegos CrossFit 2020.

«Recientemente, hemos estado en conversaciones sobre un nuevo acuerdo. Sin embargo, a la luz de los acontecimientos recientes, decidimos terminar nuestra asociación con CrossFit HQ», dijo en su comunicado. AFP

Ese tuit desencadenó una protesta pública y provocó una disculpa de Glassman al día siguiente. «Cometí un error por las palabras que elegí ayer», dijo a través de un comunicado. «Mi corazón está profundamente entristecido por el dolor que ha causado. Fue un error, no racista sino un error». Para el martes, casi 1.200 gimnasios dijeron que planeaban desafiliarse de CrossFit.

Una pintada con la leyenda Black Lives Matter sobre la calle que ahora lleva ese nombre. Foto: Reuters
Una pintada con la leyenda Black Lives Matter sobre la calle que ahora lleva ese nombre. Foto: Reuters

Pero antes del tuit llegó la llamada de Zoom, que se realizó con más de una docena de personas, incluidos empleados de la oficina corporativa, conocida como HQ. El evento se convirtió en desvaríos llenos de improperios por parte de Glassman, en el que hizo referencia a las teorías de conspiración y discutió con la dueña de un gimnasio sobre los temas de raza, racismo y la responsabilidad de los dueños de negocios blancos de mostrar apoyo a la comunidad negra.

«CrossFit es muy popular entre los socorristas, militares y policiales. Tiene una relación muy estrecha con esas comunidades», dijo Justin LoFranco, fundador de Morning Chalk Up, un boletín dedicado a las noticias de CrossFit, que también escuchó la grabación de la llamada de Zoom. «Pero no creo que Greg Glassman haya dicho estas cosas porque siente la necesidad de defender esas comunidades. Creo que esto es lo que piensa Greg Glassman».

Tenso ida y vuelta

En la llamada, Glassman dijo que no «confiaba» en un miembro de la comunidad CrossFit que ya había comenzado a quejarse públicamente sobre la relativa falta de respuesta de la compañía a la muerte de Floyd y las protestas que resultaron.

Ese miembro, Alyssa Royse, propietaria de Rocket CrossFit en Seattle, publicó en el blog de su gimnasio un intercambio de correos electrónicos que tuvo con HQ el 5 de junio. Glassman lo respondió personalmente, escribiendo: «Creo sinceramente que la cuarentena ha afectado negativamente su salud mental» y «Me da vergüenza».

Al principio de la llamada, Glassman habló directamente con Eli Wallace, propietario de un gimnasio de Louisiana, quien describió cómo estableció sus gimnasios para proporcionar distanciamiento social.

Crossfit. Foto: Shutterstock.
Un gimnasio adherido a Crossfit está a solo una milla de donde asesinaron a George Floyd. Foto: Shutterstock.

Luego, Glassman interactuó con el dueño de un gimnasio en Ithaca, Nueva York, quien expresó su frustración porque la reapertura de su comunidad (no muy azotada por el virus), se enlenteció solo porque estaba en el mismo estado que el área afectada en la ciudad de Nueva York.

Más de 35 minutos después de la llamada, Glassman dirigió su atención a Hannah Wydeven, propietaria de Solcana Fitness, un gimnasio CrossFit en Minneapolis. Glassman le preguntó si su gimnasio aún podía reabrir, pero eso no era de lo que Wydeven quería hablar. Su gimnasio está a una milla de donde murió Floyd.

«Nuestra comunidad está tambaleándose», dijo Wydeven. «La gente está de luto». Y añadió: «No creo que hayamos visto salir nada de la sede de CrossFit sobre nuestra respuesta a esa situación». El ida y vuelta duró casi 45 minutos. Glassman dijo que criticar a quien no quiere hacer declaraciones contra el racismo es «peor que los disturbios».

Allí fue cuando Glassman dijo que ni él ni sus colegas lloraron a Floyd. Le preguntó a Wydeven por qué su comunidad CrossFit en Minneapolis estaba molesta. Explicó que la comunidad estaba preocupada por el «racismo sistemático».

«Tener personas, personas inocentes que nunca han sido parte de nada racista, y obligarlos a decir declaraciones que podrían volver al mundo en su contra. ¿Que es eso?», dijo usando un improperio. «Es lo salvaje».

Wydeven trató de resumir su posición. «Lo que estamos pidiendo es muy simple», dijo. Ella le pidió que abordara la tragedia de alguna manera, tal vez diciendo «que crees que la brutalidad policial es un problema, o si quieres decir que piensas que todos necesitamos pensar en cómo existe el racismo en nuestra sociedad».

Él respondió: «No creo que sea un problema, en su mayor parte. Realmente no lo creo. Conozco demasiados policías», remató.

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