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El enigma que inquieta al gigante tecnológico Apple: cómo volver a crecer 

La caída en ventas del iPhone, el producto estrella de la compañía con base en Cupertino, desata el momento más difícil desde que Tim Cook tomó el relevo de Steve Jobs. 

Tim Cook, CEO de Apple
Tim Cook, CEO de Apple

No sienta pena de Timothy D. Cook. Ha ganado cientos de millones de dólares como CEO de Apple. Se le considera uno de los mejores jefes de negocios, y dirige una empresa con una marca muy querida y US$ 130.000 millones en efectivo.

Aun así, está alcanzando lo que podría ser el momento más difícil de su mandato en Apple, y su legado como heredero de Steve Jobs estará en juego. Aquí hay cinco razones:

China, ¿un bumerán?

El iPhone fue el sello de innovación de Jobs. El de Cook ha sido su capacidad para abrir el mercado chino. Ese plan generó cientos de millones de nuevos clientes y ayudó a que Apple fuera la primera compañía privada en superar el valor de mercado de US$ 1 billón en agosto del año pasado.

Pero ahora podría ser contraproducente. La economía china está chisporroteando y la guerra comercial entre EE.UU. y el gigante asiático no está mejorando mucho. Con la mayoría de los adultos —incluso los niños— en el mundo desarrollado teniendo no uno sino dos smartphones, Apple ha confiado en China para seguir creciendo.

El miércoles 2, Cook anunció una posible caída del 25% en las ventas en China, Hong Kong y Taiwán en el último trimestre. Una caída brusca como esa sugiere que el mercado chino está siguiendo una tendencia en otros países emergentes como India e Indonesia, donde los consumidores han pasado de iPhones a dispositivos más baratos y casi tan buenos de los competidores de Apple.

China. Cook cree que ese mercado apuntalará las ventas pero los consumidores empiezan a optar por otros equipos más baratos y casi tan buenos como el iPhone.
China. Cook cree que ese mercado apuntalará las ventas pero los consumidores empiezan a optar por otros equipos más baratos y casi tan buenos como el iPhone.

Recambios a la baja

La gente no está comprando iPhones como solía hacerlo. Con los smartphones ahora en casi todos los bolsillos del mundo desarrollado, es difícil conseguir nuevos clientes. Por lo tanto, Apple se ha basado cada vez más en atraer a los clientes ya existentes a tirar sus viejos iPhones para versiones más rápidas, delgadas y caras.

El problema es que muchas personas no se están cambiando a los nuevos modelos.

Cook dijo esta semana que los clientes están esperando más tiempo para reemplazar sus iPhones, y que muchos intercambian baterías nuevas para prolongar su vida útil. Apple impulsó esa tendencia cuando redujo el precio del canje de batería a US$ 29 de US$ 79 en respuesta a las revelaciones de que su software ralentizó los iPhones con baterías viejas.

Una de las apuestas de Apple —que los actuales usuarios de iPhone cambien su viejo modelo a uno nuevo— no está dando los resultados esperados. 

Eso presenta un dilema para Cook. Apple quiere que los iPhones sean duraderos para que los consumidores los vean como inversiones dignas. La empresa también sabe que cuanto más tiempo usan los consumidores su iPhone, más pagan por las apps y servicios de Apple, una parte cada vez más importante del negocio. Pero la fea verdad podría ser: los iPhones de mayor duración son malos para el negocio.

Lejos y cerca de Trump

Made in USA. Trump presiona a Apple para que vuelva a producir en EE.UU.
Made in USA. Trump presiona a Apple para que vuelva a producir en EE.UU.

La sofisticada cadena de suministro de Apple se encuentra entre las grandes maravillas de los negocios modernos, incorporando a cientos de proveedores en una compleja red de fábricas y embarcadores para mantenerse al día con la demanda mundial de uno de los productos más populares de la historia.

Pero pronto podría estar en la mira de Trump. Apple, una de las marcas estadounidenses por excelencia, ensambla la mayoría de sus productos en China, y Trump lo ha notado. Criticó a Apple en la campaña electoral, diciendo que lo obligaría a comenzar a hacer sus productos más cerca de casa. Ya como presidente, dijo que Apple planea «construir muchas plantas» en EE.UU., pese a que no ha anunciado planes de hacerlo.

Si bien Apple evitó un impuesto al iPhone en las primeras rondas de tarifas, puede que no sea tan afortunada si Trump está buscando más productos a los que apuntar. Si eso sucede, Apple estará en un problema. Su cadena de suministro está arraigada en China, y será difícil encontrar otro país que pueda igualar la escala y habilidad de China en el mercado laboral. El iPhone también se encuentra entre los teléfonos más caros del mundo. Aumentar el precio para pagar las tarifas probablemente ahuyentaría a más compradores.

En cambio, acercarse al presidente implica el riesgo de enojar a los empleados de Apple en el liberal Silicon Valley, incluso a algunos de sus clientes. Hasta ahora, Cook ha caminado sobre una delgada línea, manteniendo reuniones privadas cordiales con Trump y a la vez criticando públicamente sus políticas, sin provocar la ira del presidente o de los empleados de Apple.

Información reservada

Hace dos meses, Cook deslizó un anuncio no deseado en la llamada de ganancias de Apple: la compañía ya no revelaría cuántos iPhones, Macs y iPads vendió. «La cantidad de unidades vendidas en cualquier período de 90 días no es necesariamente representativa de la fortaleza subyacente de nuestro negocio», razonó.

Los inversores están inquietos y disgustados luego de que la compañía tecnológica perdiera US$ 380.000 millones en su valor de mercado.

Apple había reportado la métrica durante años, destacando un extraordinario crecimiento en las ventas de iPhone. Pero esas ventas se han estabilizado en los últimos dos trimestres. En una llamada de ganancias a fin de este mes, Cook probablemente le dirá a los inversores que el negocio del iPhone se está desacelerando. ¿Cuánto? Eso dependerá de personas ajenas a la empresa para resolverlo.

Los inversores estaban disgustados, incluso antes de las sorpresivas noticias sobre las ventas en China. Las acciones de Apple desde entonces han caído más del 30%, reduciendo US$ 380.000 millones de su valor de mercado. La empresa pública más valiosa del mundo hasta poco tiempo atrás ahora vale menos que sus rivales de larga data Microsoft, Amazon y Alphabet, la empresa matriz de Google.

El próximo paso

Watch. El reloj inteligente es un producto accesorio en los ingresos de Apple.
Watch. El reloj inteligente es un producto accesorio en los ingresos de Apple.

Steve Jobs presidió una carrera histórica de innovación en su segunda etapa en Apple, desde el iMac al iPod, al iPhone y al iPad. En sus siete años como CEO, Cook ha anunciado el Apple Watch y los AirPods, que han tenido un buen desempeño pero que han estado lejos de ser hitos en la industria similares al iPhone.

¿Qué es lo siguiente? Ese es el mayor desafío de Cook.

Apple ha estado trabajando en inteligencia artificial y tecnología de auto-conducción, pero los expertos de la industria creen que está muy por detrás de competidores como Alphabet. Luego está el mundo de la salud digital, donde Apple enfrentaría regulaciones y burocracia intensas.

O tal vez Apple intentará fabricar gafas de realidad aumentada. Pero esa tecnología enfrenta enormes obstáculos técnicos, así como el reto de lograr que las personas usen una computadora en su cara.

Lo que sea que haga, Cook se enfrenta a enormes expectativas. Se necesita mucho para impulsar el crecimiento en una compañía que tuvo US$ 265.600 millones en ingresos en su último año fiscal.

El Apple Watch domina el mercado de la tecnología portátil y sería un gran éxito para cualquier otra empresa. ¿Para Apple? Los relojes aún figuran en la categoría «otros productos» en los resultados financieros.

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