Liderazgo

Cuatro historias de quienes emprendieron para lograr un cambio

Apostaron a desarrollar emprendimientos que resolvieran un problema acuciante para la sociedad o a reimaginar viejos modelos de negocios.

Efecto. De la mano de la tecnología y la innovación, los proyectos han tenido un impacto en distintos sectores.
Efecto. De la mano de la tecnología y la innovación, los proyectos han tenido un impacto en distintos sectores.

Encontrar una respuesta innovadora a un problema ha sido el factor común para cuatro destacados emprendedores en áreas tan diversas como la construcción, la gestión de residuos industriales, y el retail.

Los desafíos en cada caso han sido diferentes: el brasileño Rubens Menin montó su constructora MRV para brindarle acceso a la vivienda a los sectores más vulnerables de la sociedad. En cambio, el colombiano Humberto Rodríguez creó el Grupo Sala para minimizar el impacto nocivo de los residuos. El chileno José Rosenberg emprendió reimaginando el negocio de los colchones. Y el italiano Remo Ruffini salvó de la quiebra a la firma de vestimenta Moncler con un oportuno golpe de timón en la estrategia.

A continuación, el testimonio de estos cuatro emprendedores que cambiaron realidades y ganaron.

Ayudar a llegar al techo propio
Rubens Menin
Ruben Menin
EmpresaMRV
PosiciónPresidente del Consejo de Administración

Rubens Menin decidió modificar el modo de acceso a la vivienda de los brasileños. Tenía 21 años cuando creó la constructora MRV. Hoy tiene 24.000 empleados y ya construyó más de 300.000 hogares. Uno de cada 200 brasileños vive en una propiedad construida por su empresa, presente en 150 ciudades. Para él, emprender está atado a la búsqueda de un mundo mejor. «Los emprendedores están dispuestos a tomar riesgos para llegar a un objetivo», asegura. «El impacto que genera en una sociedad el hecho de que sus ciudadanos puedan acceder a la primera vivienda es enorme. Por eso siempre digo que nuestro negocio no es solo el desarrollo económico sino el desarrollo social». Para él, los 40 años que lleva al frente de su empresa fueron de innovación y modificaciones constantes, pero está convencido de que el próximo lustro, con la velocidad con la que avanzan las tecnologías, el cambio va a ser mucho más vertiginoso. Por eso, está enfocado en un plan de inversión de US$ 246 millones destinado a crear el mayor proyecto de energía solar en Brasil. Y con el pensamiento puesto en quienes podrían tener sus propios planes afirma: «Deseo que los jóvenes nunca abandonen sus sueños y luchen por ellos, solo así podrán hacer la diferencia. Muchas veces emprender no es el camino más fácil, pero con certeza es el más gratificante».

Transformar residuos en energías
Humberto Rodríguez.
Humberto Rodríguez
EmpresaGrupo Sala
PosiciónFundador y presidente

Nacido en Cartagena, Colombia, sintió el impacto de la contaminación en su ciudad y decidió, luego de estudiar arquitectura en EE.UU. intentar resolver ese problema. «La contaminación está asociada a la pobreza», sintetiza. Montó entonces su empresa en 1996 con el objetivo de minimizar las consecuencias nocivas de los residuos en su país. Hoy, con Grupo Sala, dedicado a ofrecer soluciones ambientales, maneja el 35% del mercado industrial de Colombia. Su foco inicial fue trabajar en la minimización del impacto ambiental de los residuos. Con el tiempo, y luego de atravesar varias etapas y de recorrer las economías más avanzadas en este tema, viró hacia el «waste to energy»: lograr que la basura se convierta, a través de un proceso de biodigestión de bacterias, en energía. «Hay varios modelos en el mundo, pero los más avanzados hoy están en Alemania. Suiza, en tanto, logró impactar fuerte en la sociedad a través de su campaña ‘El que contamina paga’», relata. Consciente de que la educación es un pilar fundamental de la transformación social, desarrolló el plan «Aulas ambientales», unos espacios educativos donde recibe cerca de 5.000 niños al año. «Cuando uno trabaja en ecología tiene que trabajar para el futuro. El resultado de lo que uno hace no se ve hoy sino dentro de muchos, muchos años», concluye.

José Rosenberg - Colchones Rosen

Soñar con dormir (y vivir) mejor
José Rosenberg
José Rosenberg
EmpresaColchones Rosen
PosiciónPresidente

Rosenberg vivía con su mamá y sus cuatro hermanos en Temuco, Chile, en un ambiente con carencias. A los 10 años buscaba chatarra entre la basura para vender y ayudar en la casa. Con el tiempo, se anotó como cadete en la Fuerza Aérea y aprovechó ese espacio para revender productos de todo tipo. Y fue cuando revendió un colchón que vio una punta para su negocio. «Me agarró tan fuerte que hasta soñaba con colchones y resortes. Me imaginaba todo lo que podía hacer», recuerda. Hasta que un día compró un colchón, lo desarmó y se propuso mejorarlo. Pasaron los años. Ascendió a teniente. Y decidió retirarse. Junto a su mamá y su hermana menor, la idea cobró forma. Hoy, Colchones Rosen es líder en gran parte de América Latina, tiene más de 3.500 empleados y fabrica más de 4.000 colchones al día. «La clave fue que vendí colchones de muy buena calidad a precios más bajos que la competencia», explica. Con el tiempo, la inversión en tecnologías que permitían mejorar la calidad de los productos, lo posicionó como referente. «La clave fue mantener la empresa como algo familiar. Todos los libros lo desaconsejan, pero no solo metí a mi familia sino a la de los empleados. Hay una cultura muy fuerte. Mis empleados están muy unidos y ese buen clima contribuye al trabajo», explica quien a los 80 años, cambia el colchón todos los meses.

Rescatar y rediseñar un negocio
Remo Ruffini
Remo Ruffini
EmpresaMoncler
PosiciónCEO

Si hay un commodity hoy en las calles del mundo, esa es la campera inflada que pesa apenas unos gramos. Y esa campera tiene un nombre: Moncler, la marca italiana fundada en 1952, que desarrolló ropa deportiva para altas temperaturas de muy buena calidad. Pero los desmanejos financieros la llevaron al borde de la quiebra, hasta que Ruffini la adquirió en 2003 y la reposicionó como la gran marca a la que el segmento fashion del mundo se ha dedicado a copiar. Hoy la firma ingresa más de US$ 1.200 millones. En 2013 salió a la Bolsa de Milán y en el primer día las acciones treparon un 43%. Una de sus apuestas fue cambiar la percepción del producto estrella, la campera liviana, y reposicionarla como «la campera de los US$ 1.000»: un artículo de lujo accesible, que combinaba tradición con calidad. Desde entonces, el crecimiento fue total. «La clave está en la unicidad. Se ve en nuestro producto, en nuestros locales, en cómo atienden nuestros empleados, en nuestra campaña y nuestro sitio online», asegura. Moncler está presente en Brasil y en breve abrirá en México. La región está en el foco de su expansión para sus próximos años. «Trato de tener mi propia visión, no sigo el mundo fashion. Porque si uno está muy a la moda, al tiempo desaparece. Por eso no hago rebajas ni descuentos. Mis productos duran para siempre», sintetiza.

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