EMPRESAS

El concepto danés de Boconcept para equilibrar vida y trabajo en la oficina

El jefe de retail de la marca premium de mobiliario dialogó con El Empresario sobre cómo el diseño escandinavo encaja con la búsqueda de bienestar del ser humano

Boconcept. La empresa fue fundada en Dinamarca en 1952. Foto: Marcelo Bonjour.
Boconcept. La empresa fue fundada en Dinamarca en 1952. Foto: Marcelo Bonjour.

Para atraer el mejor talento, las empresas, además de brindar un salario interesante, se están esmerando en crear ambientes que hagan que a las personas les guste trabajar allí. Ese esfuerzo implica desde los planes de beneficios, el horario, y hasta el diseño de la oficina y sus muebles. Y es allí donde surge una oportunidad de crecimiento para la marca danesa de muebles premium Boconcept, reveló su chief retail officer (CRO), Michael Linander en diálogo con El Empresario.

El ejecutivo, que visitó Uruguay para participar del lanzamiento en José Ignacio de la «Inspiration Store» de la marca al que se suman dos locales más (Montevideo y Punta del Este), dijo que una tendencia que está impulsando el negocio es la que ubica a la oficina como «el lugar donde el hogar y el trabajo se encuentran».

Linander contó que las ventas de Boconcept para clientes corporativos vienen creciendo «muy rápido y a doble dígito». Este resultado surge por el modo en que el diseño escandinavo (o danés en el caso de esta marca fundada en 1952 por Jens Ærthøj y Tage Mølholm) encaja con la búsqueda de bienestar del ser humano, promovida por las organizaciones como factor de captación.

«Si hacemos un sofá hermoso pero nadie lo quiere, no tiene valor».

Michael LinanderCRO en Boconcept

Los productos de Boconcept plasman la filosofía de los daneses, «el pueblo más feliz del planeta por varios años consecutivos» —afirmó Linander— «por su visión de la vida y por crear un balance entre vida y trabajo». El diseño de muebles, sofás, sillas, camas y accesorios de decoración de nivel premium se pone al servicio del confort y la funcionalidad en la oficina, recalcó el CRO. «Al incorporar nuestros productos en un ambiente de negocios o corporativo también incorporás un poco de ese balance», argumentó.

Ese concepto se extiende a los distintos espacios de la casa; Linander contó que la silla de comedor Florence, fabricada en madera y a la que define como una de las «más cool» de la marca, pasa por un largo proceso que termina con un respaldo diseñado de forma que ofrezca un mejor calce para la espina dorsal.

Linander. El ejecutivo de Boconcept visitó Uruguay en enero. Foto: Marcelo Bonjour.
Linander. El ejecutivo de Boconcept visitó Uruguay en enero. Foto: Marcelo Bonjour.

Típicamente, el ciclo de producción de Boconcept toma entre seis y 24 meses. Los diseñadores (en su mayoría daneses pero también de otros países) crean sus bocetos de productos a partir de los briefs que presenta la marca en sintonía con las tendencias que detecta. Luego, «interactuamos con nuestros socios (locales), consumidores, y clientes, y lanzamos los productos», resumió Linander. Los artículos viajan desde la planta que la compañía tiene en Dinamarca a sus más de 250 tiendas en 60 países. América Latina—donde tiene 47 tiendas— es uno de los mercados de más rápido crecimiento para Boconcept, destacó Linander. «A medida que un país se vuelve más próspero, la gente invierte en su hogar», razonó.

Más personalizado

El cliente de la marca va en busca de piezas de «diseño escandinavo, cosmopolita y moderno», pero aún dentro de ese amplio universo la personalización de los productos está creciendo como una tendencia «extremadamente importante» en el negocio. «Si hacemos un sofá hermoso pero nadie lo quiere, no tiene valor», valoró Linander.

Al diseñar y producir sus propias colecciones, Boconcept le da la oportunidad al cliente de customizar; permite combinar distintos elementos del mobiliario usando el mismo tipo de madera, telas o cueros.

La tecnología aporta en esa dirección. Por ejemplo, la empresa trabaja con herramientas de realidad aumentada para testear cómo luce un producto en un determinado ambiente. Linander concede que se trata de instrumentos que optimizan procesos, sin embargo, no se deja encandilar por la tecnología: «es un medio para un fin, y el fin siempre es la interacción entre humanos», concluyó.

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