Con el despacho en la cancha

| Lejos del aire acondicionado y la computadora, la cancha de golf es un lugar propicio para generar buenas "redes" en el mundo de los negocios; esto atrae cada vez más jugadores y a marcas que aprovechan para captar a su público

2008-02-15 00:00:00 300x300

POR GABRIELA ROCHA | grocha@elpais.com.uy

Cada vez son más los que eligen la distensión del entorno verde para jugar unos hoyos y, de paso, charlar con amigos y hacer "networking". Es que la cancha de golf, lejos de la oficina, se presta para afianzar vínculos con clientes, relacionarse con destacados empresarios y, por qué no, cerrar negocios.

En ese sentido, Marcelo Iglesias, gerente de Minrad International para el cono Sur, comenzó a jugar cuando viajó a Estados Unidos a realizar su maestría logrando estrechar de ese modo los lazos con sus compañeros y, también en la cancha, pudo conocer más profundamente a quien lo contrató.

En la misma línea, Federico Morales, gerente general de la empresa de logística Kühne & Nagel, aseguró que practicar este deporte lo ayuda sobre todo cuando viaja al exterior por negocios. "Jugando al golf los más duros se sueltan; al estar más relajados te tratan como a un amigo", graficó.

Pablo Cardelino, gerente de Riogas, es otro amante de este deporte. "Es ideal para desenchufarse, tiene mucho de estrategia, pero también es cierto que es un lugar donde se arman grupos de amigos y se consiguen buenos contactos", admitió.

En tanto, el golfista y empresario Julio Aliseris, quien organiza uno de los torneos más destacados, dijo a El Empresario que sus clientes afirman a menudo que el golf "les sirve para hacer negocios" y recordó cuando el director de American Express, luego de la realización del torneo "Bank Límite", llegó a agradecerle por permitirle "tener la oficina en la cancha durante tres días".

No es casualidad entonces ver en los diferentes clubes a empresarios de diversos rubros como, por ejemplo, el director de Disco y Búsqueda, Luis Eduardo Cardoso; el director de Castells & Castells y ex presidente de la Cámara de Comercio, Horacio Castells; el director de Moviecenter y Jardínes de Carrasco, Mateo Campomar; y el abogado y líder político Pedro Bordaberry, entre muchos otros.

TORNEOS. La multiplicación de torneos de golf es un fenómeno que acompaña el creciente interés por este deporte y también ha despegado los últimos cinco años. Por ejemplo, el "Golf Tour" que realiza Aliseris desde 2003 ha tenido un crecimiento significativo: comenzó con un promedio de 70 jugadores en cinco fechas, y hoy cuenta con 10 fechas anuales y un promedio de 160 jugadores.

Otro de los eventos más importantes del golf en Uruguay es el Golfriends Tour, organizado por Martín Moring (ex gerente de la Tahona Golf Club). Este torneo comenzó hace tres años, se juega los miércoles, incluye un viaje a Buenos Aires y en su última edición convocó a unos 400 golfistas en el total de las fechas.

Hoy en día la modalidad se extendió y los clubes cuentan con una gran cantidad de torneos al año, algunos fijados por ellos y otros realizados a demanda de las empresas. El Club de Golf del Uruguay (CGU) realiza en el entorno de los 60 torneos anuales; en tanto, el Club del Lago de Punta del Este hace eventos todos los días en verano y turismo, y los fines de semana durante el año.

Por su parte, el Sheraton Colonia Golf & Spa Resort lleva a cabo desde 2006 el Tour Buquebus, que trae sobre todo público argentino. "Hasta el momento habíamos tratado de que Sheraton sea la marca exclusiva, pero ha sido tanta la demanda que este año decidimos contratar a tres sponsors externos", dijo el gerente Guillermo Ruiz.

Para estar presentes en este tipo de eventos, las marcas pueden elegir entre diferentes modalidades. Por ejemplo, Raúl Pérez, gerente del CGU aseguró que "pueden pagar desde U$S 5.000 hasta U$S 20.000", variando si participan de un torneo puntual o quieren tener presencia todo el año, en diferentes lugares de la cancha y el club. Estar en un evento en la cancha del Cerro cuesta un poco menos, en el entorno de los U$S 1.000. En tanto, por entrar al Golf Tour una marca debe pagar cerca de U$S 4.000 anuales. Asimismo, dependiendo del rubro, se pueden realizar diferentes convenios que pueden incluir canjes.

Pero al gasto fijo de participación, la empresa debe sumarle los premios, que también corren por su cuenta. En el caso del Golf Tour se entregan 18 premios y se realizan cinco sorteos por empresa. Los premios son variados, pero se caracterizan por la calidad, teniendo en cuenta el perfil socioeconómico de los jugadores. Es así que puede ser desde un trofeo, palos o bolsas de golf, pasando por celulares hasta un televisor.

Cada vez son más las empresas que quieren estar presentes en las canchas y torneos. En este sentido, Aliseris aseguró que cuando arrancó tuvo que contratar a una agencia de publicidad para vender el torneo y ahora, sin embargo, las agencias son las que lo llaman a él.

Moring comentó que, para algunas marcas segmentadas, los torneos son el mejor medio de comunicación, porque representa un "alcance directo a su público, ya que el 80% de los jugadores son potenciales clientes". En la misma línea, Daniel Laino, director de Improfit, la agencia de comunicación de Mapfre Seguros, aseguró que "la cancha es un lugar clave donde encontrar a los ejecutivos" posibles usuarios de la empresa.

En ese sentido, los rubros que se encuentran en banderas y carteles o llevan su propio nombre en los Tour son variados. Mientras que en el Cerro se destacan las aseguradoras como Mapfre y Real Seguros, en Punta Carretas, que cuenta con una lista de entre 25 y 30 clientes fijos, se destacan Johnnie Walker, Montevideo Shopping y Medicina Personalizada, entre otras. En el Lago se encuentran Ray-mond James, Movistar, Coca Cola, Club House, Mercedes- Benz, Sevel y Lapataia, por ejemplo.

Además de la organización de torneos abiertos a todos los jugadores, las empresas pueden optar por las denominadas "clínicas" que consisten en actividades exclusivas para los directivos y gerentes de la empresa. En este caso, asisten a clases y se realizan competencias entre ellos con el objetivo de que los ejecutivos aprendan y se vinculen al mundo del golf.

EL JUGADOR. Las cifras acreditan el creciente interés de los jugadores. El Club del Lago hoy tiene 200 socios fijos, dato que representa un incremento de un 20% respecto a enero pasado, en tanto, el del Cerro tiene actualmente 300 inscriptos, siendo que en 2001 este número era 150. En otro orden, teniendo en cuenta el registro que lleva la Asociación Uruguaya del Golf de la cantidad de jugadores con handicap, mientras que en 2004 había 1.198, este número ascendió a 1.659 en enero de este año.

El Sheraton de Colonia también ha visto un crecimiento significativo el último tiempo. "Antes la gente venía de paso. Ahora, sin embargo, vienen exclusivamente a alojarse y jugar al golf", dijo Ruiz. Mientras que en años anteriores los visitaban solamente 10 personas por semana, ahora, sin embargo, vienen 50 ó 60.

Además, el golf es un deporte que en muchos casos se extiende al resto de la familia, por lo que las escuelas para los más pequeños también han visto un incremento en su matrícula. Por ejemplo, el CGU enseña a 330 chicos frente a los 140 del año pasado. En tanto, al Cerro asisten unos 50 niños del barrio, ya que dan clases de modo gratuito a los alumnos con los mejores promedios de las escuelas aledañas.

Desde el Cerro aseguraron que, además de la edad promedio de los jugadores, ha disminuido también el perfil socioeconómico de los socios, si bien no se ha popularizado. Para otros clubes esto no es así, ya que por ejemplo el CGU cobra unos U$S 5.000 por la membresía; en tanto, desde el Sheraton de Colonia aseguran que el público que los visita es de "altísimo nivel": exclusivamente dueños de empresas que buscan hoteles con cancha para poder jugar al golf.

Los precios para practicar el deporte varían de un club a otro. En el caso del Cerro la cuota mensual cuesta unos $1.000, en el del Lago cerca de $2.000 por mes al igual que en el CGU.

Pero el jugador debe tener en cuenta otros gastos, ya que un equipo básico para jugar al golf (zapatos, pelotas, guantes, e implementos) puede valer como mínimo unos U$S 500, llegando a los U$S 3.000 los más costosos. Las principales marcas son Titleist, Callaway, Ping, Tay-lor Made y Nike, pero en el mercado uruguayo, las únicas tiendas específicas de golf se encuentran en los propios clubes, si bien algunas son tercerizadas.

Las variadas nacionalidades de los jugadores es otra característica del perfil de los jugadores, sobre todo en los clubes de Punta del Este. Gabriel Figueredo, gerente del Club del Lago, aseguró que esta presencia se incrementó 30% este año, destacándose los argentinos, brasileños, chilenos e incluso los europeos y americanos, que para jugar deben pagar U$S 80 de "green fee" (derecho a jugar por no ser socios). En tanto, con la llegada de diversos cruceros esta temporada, las canchas montevideanas también recibieron extranjeros. El Cerro les cobra U$S 40 por jugar frente a los U$S 300 que se pueden pagar en otros países.

De green en green con vista al mar

Al llegar a los acantilados de Trancoso, en Bahía, hace más de 500 años, los conquistadores portugueses no se imaginaron que esa tierra de salvajes se transformaría en el escenario del Terravista Golf Course, uno de los más famosos campos de golf de playa del mundo. El alemán Michael Rumpf-Gail, CEO de la empresa de cerámicas Gail en Sao Paulo, se encaminó a su ahora deporte favorito luego de ser conquistado por la belleza de ese lugar. (AMÉRICA ECONOMÍA)

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