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Ciudadano Trump va por EE.UU.

El éxito obtenido en su vida como empresario que incluye grandes quiebras, convenció al magnate de que cada uno labra su propia suerte; ser implacable es la clave de su carisma

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Presidencia. Su éxito en la vida empresarial le dio la confianza para lanzarse tras el gobierno. (Foto: Reuters)

El anuncio de las aspiraciones presidenciales de Donald Trump supone el corolario a la biografía de este magnate inmobiliario, encarnación simultánea del sueño y la pesadilla americanos en una vida llena de auges y caídas, libros, vodka y hasta un reality show.
"Nunca se puede ser demasiado avaro" es su eslogan y se encargó de marcar el día de su adhesión a la carrera presidencial con el hashtag #MakeAmericaGreatAgain.

Como en la película "Ciudadano Kane" (inspirada en el magnate William Randolph Hearst), Trump nació en una familia de clase media, concretamente el 14 de junio de 1946 en Queens, en Nueva York, para luego convertirse en un megalómano gurú cuyo fan número 1 es él mismo.

En 1982, además de haber construido la torre con su nombre en Manhattan, ya era dueño de tres casinos en Atlantic City y había abierto su propia aerolínea (Trump Shuttle). Hoy Forbes cifra su fortuna en US$ 4.100 millones.

Su éxito lo convenció no solo de que todo es posible, sino de que cada uno labra su propia suerte, por lo que su trayectoria destila pocas concesiones a los débiles.

Ser implacable es la clave de su carisma, como demostró su programa de televisión para convertir a los participantes en empresarios de éxito, "The Apprentice", donde eliminaba a los concursantes diciendo: "Estás despedido".

Los títulos de sus libros tampoco engañan a nadie: Así llegué a la cima (2005), Queremos que seas rico (2009) o Piensa en grande y patea culos en los negocios y en la vida (2009) forman parte de una exitosísima saga literaria de autoayuda para aspirantes a millonarios.

Trump ha tenido que reponerse de varias quiebras (que también canalizó en otros libros como El arte de vender), pero siempre permaneció infatigable ante el fracaso, como su incólume flequillo.

Y sigue acumulando tareas: maneja la pista de hielo de Central Park en Nueva York, tiene su propia agencia de modelos, su cadena de restaurantes, sus colonias (llamadas, no en vano Empire y Success) y está detrás del negocio del concurso de Miss Universo.

Algunos de sus proyectos más llamativos fueron los de crear su propio vodka ("T"), un juego de mesa parecido al monopoly, pero con su nombre, y su universidad en Internet, Trump University, que acabó cambiando de nombre por una trama judicial de prácticas ilegales y nunca llegó a tener títulos oficiales.

En Uruguay, invirtió en una Trump Tower que contará con 157 apartamentos en 24 pisos que estarán listos para la temporada 2016-2017, según lo anunciado por la firma Trump Organization. El proyecto, emplazado en Punta del Este, fue presentado por dos de los cinco hijos de Trump.

Ahora, a sus 69 años y sin intención de que le crezcan pelos en la lengua, el magnate cumple por fin un sueño, el de aspirar a la Casa Blanca, empeño que no cuajó en 2012. (EFE)

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