TECNOLOGÍA

La ciudad china que amenaza el reinado de Silicon Valley

Con 15 millones de habitantes y 30 años de historia, Shenzhen, ubicada a 17 kilómetros de Hong Kong, ya es uno de los principales polos de desarrollo tecnológico del mundo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foxconn. Fabricó para Apple a un ritmo frenético y provocó una "crisis de suicidios". (Foto AFP)

Hace 30 años, la ciudad de Shenzhen —ubicada en el delta del río de las Perlas al sur de China, a unos de 17 kilómetros de Hong Kong—, no era más que un par de asentamientos que no calificaba ni siquiera para pueblo. Pero todo cambió en la década de los 80, después de que en 1979 el gobierno chino la declarara como Zona Económica Especial. Desde ese momento, centenares de inversionistas comenzaron a emigrar a la zona y fueron construyendo una ciudad desde la nada. Una que a mediados de los 90 tenía cerca de tres millones de habitantes y que hoy cuenta con un población de casi 15 millones en sus meses de mayor actividad.

Con un fuerte foco en la industria electrónica, Shenzhen se ha ganado el rótulo de "Silicon Valley chino", especialmente por su sofisticado desarrollo de hardware. De hecho, se suele decir que en la ciudad está todo lo que se necesita para convertir, por ejemplo, un boceto dibujado en una servilleta en un smartwatch, o en luces para una bicicleta o en un dron.

La ciudad alberga hoy a 6.000 fabricantes de dispositivos electrónicos y es también la sede de dos de las cinco compañías de teléfonos más grandes del mundo: Huawei y ZTE. En esta ciudad se produce la mayoría de los teléfonos de China y, para hacerse una idea de su impacto, cabe destacar que ese país representa más de la mitad de los 2.500 millones de celulares que se venden al año en todo el mundo.

Shenzhen es también conocida porque fue ahí donde, en 2010, la compañía taiwanesa Foxconn fabricó miles de productos para Apple a un ritmo tan frenético, que se desencadenó la llamada "crisis de los suicidios", en la que decenas de empleados de la compañía se quitaron la vida debido a las duras condiciones laborales.

Aunque todavía le pesa, la historia de Foxconn es parte de un pasado que Shenzhen quiere olvidar, de la mano de un giro en su oferta. A diferencia de otras ciudades manufactureras chinas, el plan de esta urbe es centrarse en el diseño de productos de alto estándar.

Así, por ejemplo, Shenzhen ahora tiene un "maker space", una zona destinada al diseño, y cuenta con la colaboración del Victoria and Albert Museum de Londres para abrir un nuevo museo de diseño en el distrito de Shekou.

Con todo esto, la ciudad se está convirtiendo en el epicentro absoluto para emprendedores e innovadores que están diseñando nuevos dispositivos y no es raro que los edificios de la ciudad estén llenos de jóvenes tratando de hacer realidad ideas que meses antes estaban listadas en sitios de crowdfunding, como Kickstarter o Indiegogo. (El Mercurio/GDA)

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