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La chilena Concha y Toro, suma a la vid el negocio de los ladrillos

La reconocida bodega inicia un plan inmobiliario con una inversión de US$ 90 millones

En obra. La primera etapa incluye la construcción de 771 departamentos en cuatro edificios de 20 pisos cada uno. (Foto: Archivo El País)
En obra. La primera etapa incluye la construcción de 771 departamentos en cuatro edificios de 20 pisos cada uno. (Foto: Archivo El País)

Después de dos años de anunciar su ingreso al rubro inmobiliario, la viña chilena Concha y Toro, compañía ligada a la familia Guilisasti, dio un paso decisivo y activó la primera parte de su proyecto de departamentos y viviendas en el sector sur de Santiago.

A través de Industria Corchera, firma de la cual son propietarios en un 50% y es dueña del terreno, ingresó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) referente a un proyecto de cuatro edificios de departamentos —denominado Jorge Cáceres 220— que estarán emplazados en el sector norte de la comuna de La Cisterna (ubicada al sur de Santiago de Chile).

Las torres se ubicarán en un terreno de 10.184 metros cuadrados (m2) en que actualmente se ubica una planta de la Industria Corchera, la que comenzará su traslado a la localidad de Buin (sur) en noviembre de este año. En ese lugar hoy se encuentran galpones, maquinarias y equipos.

Según la DIA, el plan por un monto de US$ 90 millones contempla la construcción de 771 departamentos distribuidos en los cuatro edificios, cada uno de 20 pisos. El proyecto también tendrá dos subterráneos por cada torre, que poseerán una superficie útil de 6.587 m2. A su vez, contará con un total de 478 estacionamientos para automóviles y 240 plazas para bicicletas. El permiso de edificación, que aún se encuentra en proceso de tramitación, es de 59.530 m2.

De acuerdo con el documento, la mano de obra promedio que se utilizará en su fase de construcción será de 50 personas, con una máxima de 70 trabajadores.

A su vez, el plan inmobiliario de la firma dispondrá de siete modelos distintos de departamentos, que van desde unidades con un dormitorio y un baño hasta otras con tres dormitorios y dos baños. Los departamentos con dos dormitorios y dos baños serán los que más se repetirán y cada uno contará con una superficie construida de entre 51,6 m2 a 52,5 m2, dependiendo del tipo de unidad. Además, las torres tendrán gimnasio, sala de uso múltiple y lavandería.

El gerente inmobiliario de Concha y Toro, Ernesto Hevia, comentó que «el plan contemplado es que una vez que se tengan aprobados los distintos permisos, será esta (la filial inmobiliaria de Concha y Toro) quien establecerá contactos con algunas inmobiliarias para evaluar alternativas al desarrollo del proyecto».

De acuerdo con su plan a 2022, la fecha estimada para la construcción del proyecto es abril de 2020. Además, según la estrategia, el valor estimado del terreno factibilizado es de cerca de US$ 7,5 millones en total, mientras que su valor con proyecto inmobiliario se prevé en unos US$ 19,3 millones, con lo que el precio del predio más que se duplicó gracias al emprendimiento inmobiliario.

Mirando a Puente Alto

La segunda parte del plan inmobiliario de la bodega Concha y Toro se desarrollará en el Fundo Tocornal, un terreno de su propiedad en Puente Alto (ciudad localizada al suroriente de la región metropolitana de Santiago) que abarca unas 43 hectáreas. Todavía no se presenta la DIA, pero el objetivo es la construcción de viviendas. La firma valorizó el terreno factibilizado en unos US$ 71,5 por metro cuadrado y estimó que el monto del terreno con plan inmobiliario es de unos US$ 178,7 por metro cuadrado.
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Marca con una historia añeja

Los orígenes de la famosa bodega se remontan a 1883, cuando fue fundada por Melchor Concha y Toro, un destacado político y empresario chileno. Tras los primeros años de producción, Concha y Toro se convierte en Sociedad Anónima en 1922 y se expande a la producción vitivinícola general.
Once años después y coincidiendo con su llegada a la Bolsa de Santiago, la empresa comienza a vender sus productos fuera de Chile. La década de los ‘60 marcó una nueva fase de expansión de Concha y Toro, liderada por el empresario Eduardo Guilisati Tagle. En 1966, la compañía creó «Casillero del Diablo», una de las marcas insignias de la bodega. Hoy, la empresa cuenta con 11 marcas, entre ellas, Don Melchor, lanzado en 1987 como «el primer vino ultra premium de la industria chilena».
El éxito internacional de la firma la llevó a convertirse en la primera bodega del mundo en transar sus acciones en la Bolsa de Nueva York. Esa presencia internacional se afianzó además de la mano de la alianza estratégica con el club de fútbol Manchester United (2010), uno de los más populares del mundo.

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