Tendencias

Cheryl Edison: "El mundo está convirtiendo las bibliotecas en makerspaces"

La experta de SIlicon Valley cuenta sus claves para favorecer la innovación.

Edison. Visitó Uruguay y participó del Startup Weekend en Fray Bentos. (Foto: Ariel Colmegna)
Edison. Visitó Uruguay y participó del Startup Weekend en Fray Bentos. (Foto: Ariel Colmegna)

Una propiedad de 9,3 hectáreas en San Leandro (California) estaba en bancarrota. En la década del 40 había sido una fábrica de autos, luego de tractores y en los años 70 devino en un centro comercial, el Westgate Mall. Pero el negocio nunca funcionó muy bien y encontró a los propietarios en 2013 en esa situación, con el banco a punto de ejecutar el inmueble. Cuando Cheryl Edison supo de la situación quiso ayudar. El real estate no era su expertise, pero tenía amplia trayectoria creando estrategias pioneras para lanzar nuevos productos y categorías en 47 industrias en cinco continentes.

Le costó, pero al cabo de cuatro meses logró convencer a los dueños (ScanlanKemperBard) de convertir ese espacio en The Gate 510, una vanguardista comunidad de artistas, compañías tecnológicas y makers (creadores). El tiempo le dio la razón: San Leandro se transformó en un semillero de makerspaces, los espacios que han ganado terreno en el mundo como motores de la innovación y del ecosistema emprendedor.

Edison visitó Uruguay invitada por la Embajada de EE.UU. para participar del Startup Weekend que organizó la incubadora Ingenio en Fray Bentos, donde se reunieron diseñadores, desarrolladores, empresarios y expertos para hacer despegar las ideas. Lo que sigue es un resumen del diálogo que mantuvo con El Empresario.

—¿Cuál fue la clave para convencer a los propietarios de Westgate Mall de apostar por su idea, que combina comunidad, creatividad y comercio?

—Ellos querían gente que alquile de la industria de tecnología y yo les dije: «De acuerdo, voy a traerlos. ¿Cómo lo voy a hacer? Trayendo a artistas y makers; así abriré el mundo». Después de nueve meses, tuvimos la incubadora más grande de Silicon Valley con 101 nuevos emprendimientos y pudimos empezar a lanzar campañas para buscar el dinero que necesitábamos para salvar la propiedad. Y lo logramos a los 11 meses y una semana. Luego, con una muy amiga mía, Andie Grace, lanzamos The Factory 510, una especie de makerspace y coworking para que muchos más emprendimientos que no podían tomar toda una oficina también pudieran establecerse.

—¿Cómo se logró hacer rentable ese negocio inmobiliario?

—Los propietarios no tenían dinero, pero tenían espacios. Les ofrecí empezar a dar espacios sin cobrar, con el acuerdo de que la gente con el tiempo iba a pagar más y más. Así atrajimos a íconos del ecosistema emprendedor o gente que estaba haciendo cosas súper innovadoras. Llegamos a tener 19 compañías de impresión 3D, seis de drones y ocho de energías alternativas. Empezaron pagando un bajo precio, una quinta parte de lo que podía pagarse en San Francisco. De a poco se fueron subiendo los precios. Cuando me marché estaba 98% lleno y el precio había superado cuatro veces el inicial. Hoy en día están a punto de vender el edificio.

La gente habla muy bien del coworking (...) pero no da lo que realmente hay que tener".

Cheryl Edison
Cheryl Edison

—Usted es especialista en generar ecosistemas emprendedores. ¿Cuál es su receta?

—Para que haya innovación tiene que haber mezclas entre industrias, entre arte, ciencia, matemáticas... tiene que haber híbridos. Esto requiere espacios donde la gente puede jugar, probar y notar. En los makerspaces eso es clave. No hay un makerspace en Montevideo ni en Fray Bentos. La gente habla muy bien del coworking, que puede ser una sustitución en un inicio, pero no da lo que realmente hay que tener. Se necesita un sitio donde se pueda poner las manos para tocar la electrónica, poner las matemáticas sobre una pizarra con una persona que es artista al lado. Quizás se puede empezar makerspaces con coworking al lado, donde se unan las corporaciones y universidades con la mentalidad y cultura de emprendimiento y de allí se pueda arrancar el sistema de startups, con apoyo del gobierno.

The Factory 510, el makerspace que Edison cofundó, se convirtió en "la incubadora más grande de Silicon Valley con 101 nuevos emprendimientos". 

—¿Qué ciudades son más exitosas con este modelo?

—Los makerspaces están en tantas ciudades... De hecho, la Embajada de EE.UU. me está enviando a muchos países para lanzar makerspaces, como Suiza, Sri Lanka, México. Esta es la primera ciudad donde no me han pedido lanzarlos, no entiendo por qué. En EE.UU., (el expresidente Barack) Obama ha dicho que todas las escuelas y todas las ciudades tienen que tener uno y se están convirtiendo las bibliotecas en makerspaces allí y en todo el mundo. Imagínese, acabo de venir de Mongolia para hacer estos espacios. Pero aquí en Uruguay no. Eso no lo entiendo, porque el makerspace es realmente donde crecen las ideas de emprendimiento.

—¿Y genera buen retorno como inversión en real estate?

—Sí, ¡totalmente! Hace 1.000, 500 o 200 años había plazas donde nos encontrábamos, donde intercambiábamos ideas y así se lanzaba hasta la ruta de la seda o de la sal, que hacía integrar el comercio, la creatividad y la comunidad. Pero al no tener esto, los inmobiliarios ahora están haciendo estos makerspaces con coworking. Estas propiedades tienen amenities que hacen factible el negocio, porque las distinguen y hacen que el valor intangible crezca. Cuando salgan (del negocio) la inversión se habrá valorizado muchísimo. Esto es algo que creo que puede transformar a Uruguay si podemos hacer que las corporaciones, las universidades y los estudiantes trabajen juntos para crear nuevos modos de innovación.

—Ahora está trabajando en Suiza para una empresa que cambió completamente de rubro (ver recuadro). ¿Qué le aconsejaría a un empresario que está evaluando abrirse a lo desconocido y cambiar?

—Los cambios vienen con el querer. Los gerentes de las compañías tienen que poner aparte todo lo que saben en una cajita, muy honrada, muy auténtica, y girar un poco para ver lo que podría ser un problema que les importe y ver con los ojos de la primera vez, para probar y notar. Uso la palabra «notar» porque no estamos chequeando a ver si lo que ya pensamos es verdad, estamos buscando con ojos abiertos para ver. Aquí no existe la noción de fallar, porque estamos experimentando, probando, viendo lo que puede ser. Estoy segura de que si lo hacen, con la energía y los conocimientos que tiene la gente de Uruguay, se pueden lanzar nuevas innovaciones que al resto del mundo le pueden gustar. Así Uruguay podrá mostrarse también como un país con poder hacia el futuro.

HIAG: de fábrica de papel a gigante del real estate

HIAG es una corporación que por 100 años produjo madera, pero hace siete años decidió dar un gran giro, luego de descubrir que alquilar parte de sus propiedades era buen negocio. «Decidieron comprar propiedades, en su mayoría fábricas que son casi ciudades enormes. Por ejemplo, una es de dos kilómetros de longitud, con como 40 edificios», ilustró Edison. Además, la empresa abrió su capital a Bolsa, lo que le permitió comprar más inmuebles. «Hoy tienen más terreno que cualquier otro propietario en Suiza. He recibido la bendición de poder trabajar con ellos y buscar oportunidades creativas dentro de esta red de propiedades», resaltó la emprendedora, que dedica la mitad de su tiempo a este proyecto. HIAG tiene en Biberist un terreno con central de electricidad, tren, viviendas y hasta helipuerto, ya que fue la planta papelera más grande en Europa. «Esta propiedad tiene mucho espacio para ser un centro innovador increíble, pero cada propiedad tiene su carácter y sus oportunidades... Es un momento increíble de renacimiento», resaltó Edison.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º